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Carta de despedida a mi ciprés prematuro

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
La triste realidad es que los cipreses prematuros
nunca llegarán al mar

CARTA DE DESPEDIDA A MI CIPRÉS PREMATURO


Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.

Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario
y el peso del dolor en su contrario
y uno aprendió a decirle al miedo vete.

Y ahora aquí estamos, padre, aquí
frente a tu última huella... De algún modo
seguiremos..., ¿verdad? Dime que sí.

¡Cómo brilla tu huella allá en el lodo!
Ya nunca más podré vivir en ti,
pero no importa, padre: lo eres todo.


Kalkbadan
En Madrid, a 18 de septiembre de 2021

 
Última edición:
CARTA DE DESPEDIDA A MI PADRE

Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.

Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario.
Y ahora, si el dolor de campanario
me dice ven yo le contesto vete.

Y en esta tarde pálida de invierno
brilla tu última huella frente a mí
¡a un solo paso de quedarme solo!

Mientras te fosilizas en lo eterno
voy asumiendo, mi querido Apolo,
que nunca más podré vivir en ti.

Kalkbadan
En Madrid a 18 de septiembre de 2021
A mis ojos, Andreas, es un magnífico soneto en el que se destilan sentimientos encontrados, con excelentes ritmos derivados de la abundancia de endecasílabos sáficos que se complementan, en bella eufonía, con endecasílabos propios. Mis aplausos.
Un abrazo, querido amigo.
 
Última edición:
CARTA DE DESPEDIDA A MI PADRE

Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.

Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario.
Y ahora, si el dolor de campanario
me dice ven yo le contesto vete.

Y en esta tarde pálida de invierno
brilla tu última huella frente a mí
¡a un solo paso de quedarme solo!

Mientras te fosilizas en lo eterno
voy asumiendo, mi querido Apolo,
que nunca más podré vivir en ti.

Kalkbadan
En Madrid a 18 de septiembre de 2021
Hermoso soneto que hace patente el final de la trascendencia que cada humano tiene en otros que lo recuerdan, en particular él vivirá siempre en ti mientras vivas. Un gusto leerte.
 
Es muy difícil hablar del padre y de lo que significa la paternidad. Más difícil todavía hacerlo cuando llega la hora de la despedida. Un soneto muy emotivo. Un saludo.
 
A mis ojos, Andreas, es un magnífico soneto en el que se destilan sentimientos encontrados, con excelentes ritmos derivados de la abundancia de endecasílabos sáficos que se complementan, en bella eufonía, con endecasílabos propios. Mis aplausos.
Un abrazo, querido amigo.

¡Hola, José! Me alegro de que este puñado de versos fueran de tu gusto.
Es un placer tu visita, siempre tan entregada y atenta. ¡Gracias!
 
Hermoso soneto que hace patente el final de la trascendencia que cada humano tiene en otros que lo recuerdan, en particular él vivirá siempre en ti mientras vivas. Un gusto leerte.
¡Hola, Luciana! El gusto es mío, compañera. La cuestión es que teniendo yo veintitrés años él se me fue, y ahora que mi huella encaja perfectamente en la suya comprendo lo tremendamente joven que era ese hombre. Tú me dices que él siempre vivirá en mí mientras yo viva, pero yo no lo siento así. La triste realidad es que los cipreses prematuros nunca llegarán al mar. Y una vez superas su ciclo vital no puedes ya preguntarte algo tan simple y sanador como, ¿qué hacía mi padre con mi edad? Siento este momento como una despedida. Una despedida sobria, tranquila, pero una despedida al fin y al cabo.
Saludos y gracias por pasar.
 
Es muy difícil hablar del padre y de lo que significa la paternidad. Más difícil todavía hacerlo cuando llega la hora de la despedida. Un soneto muy emotivo. Un saludo.
¡Luis! Un faro, el padre y la madre son un faro, para bien y para mal.
Bajo mi punto de vista la despedida colapsa en el momento en el que tu memoria no puede vincular su vida a la del difunto.
Un saludo.
 
Hola, Andreas

Un soneto muy personal, sincero y emotivo.
Un abrazo.
¡Miguel! Qué agradable sorpresa tu visita, compañero.
Desde luego lo es. Quizá «personal» sea la definición más certera de este puñadito de versos. Además, reconozco que resulta pretencioso tratar de encajar en la naturaleza epigramática de un soneto toda la supernova sensitiva que acompaña a una despedida.
Un apapacho de los tuyos te mando.
 
Aplausos. Muy bien logrado, estimo. Yo hube de perder a mi padre, para mi fortuna, cuando casi cumplía los noventa. No se puede comparar con tu caso.

Un gran saludo.

Gus

CARTA DE DESPEDIDA A MI PADRE

Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.

Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario.
Y ahora, si el dolor de campanario
me dice ven yo le contesto vete.

Y en esta tarde pálida de invierno
brilla tu última huella frente a mí
¡a un solo paso de quedarme solo!

Mientras te fosilizas en lo eterno
voy asumiendo, mi querido Apolo,
que nunca más podré vivir en ti.

Kalkbadan
En Madrid, a 18 de septiembre de 2021
 
Aplausos. Muy bien logrado, estimo. Yo hube de perder a mi padre, para mi fortuna, cuando casi cumplía los noventa. No se puede comparar con tu caso.

Un gran saludo.

Gus

¡Gus! Muchas gracias, compañero, por pasar. Los cipreses prematuros son una putada. Hay que aprovechar y amar todo lo que se pueda mientras se pueda. En el fondo no estaba conforme con el pesimismo del cierre. Creo ser más honesto con la versión que publiqué esta mañana.
¡Un abrazo!
 
La triste realidad es que los cipreses prematuros
nunca llegarán al mar

CARTA DE DESPEDIDA A MI CIPRÉS PREMATURO


Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.

Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario
y el peso del dolor en su contrario
y uno aprendió a decirle al miedo vete.

Y ahora aquí estamos, padre, aquí
frente a tu última huella... De algún modo
seguiremos..., ¿verdad? Dime que sí.

¡Cómo brilla tu huella allá en el lodo!
Ya nunca más podré vivir en ti,
pero no importa, padre: lo eres todo.


Kalkbadan
En Madrid, a 18 de septiembre de 2021




Mi muy apreciado y admirado Andreas, qué excelente soneto, lo tiene todo, pero es la emotividad que transmite lo que envuelve al lector, al menos a mí, en esa comunión con el poeta.
Los cipreses prematuros nos dejan una honda huella.
Siempre es un placer leerte, gracias por compartir .
Un enorme abrazo
Isabel
 
Última edición:
La triste realidad es que los cipreses prematuros
nunca llegarán al mar

CARTA DE DESPEDIDA A MI CIPRÉS PREMATURO


Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.

Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario
y el peso del dolor en su contrario
y uno aprendió a decirle al miedo vete.

Y ahora aquí estamos, padre, aquí
frente a tu última huella... De algún modo
seguiremos..., ¿verdad? Dime que sí.

¡Cómo brilla tu huella allá en el lodo!
Ya nunca más podré vivir en ti,
pero no importa, padre: lo eres todo.


Kalkbadan
En Madrid, a 18 de septiembre de 2021
Vaya que si partió muy joven. Y recuerdo que hace poco se fue tu madre.
Un abrazo, kalkbadan.
 
Mi muy apreciado y admirado Andreas, qué excelente soneto, lo tiene todo, pero es la emotividad que transmite lo que envuelve al lector, al menos a mí, en esa comunión con el poeta.
Los cipreses prematuros nos dejan una honda huella.
Siempre es un placer leerte, gracias por compartir .
Un enorme abrazo
Isabel
Me alegra enormemente escuchar estas palabras precisamente de ti, Isabel. ¡Gracias!
Ayer de madrugada escribí, casi improvisé, un soneto, pero no me convencía, sobre todo el cierre. El poema, tal y como está ahora publicado, me agrada mucho más, al ser más honesto con los fuertes sentimientos desencadenados por ese hecho, evidente y trivial pero no por ello menos impactante, de que una vez rebasado el ciclo vital de quien nos dejó se le pierde como referencia; no hay memoria más allá de su muerte. Solo nos queda ya recodar lo que fue y no que ES en nosotros. La imagen de su huella, de su una última huella, marcada en la arcilla del tiempo nunca me ha abandonado.
Un abrazo fuerte, amiga.
 
Vaya que si partió muy joven. Y recuerdo que hace poco se fue tu madre.
Un abrazo, kalkbadan.

¡Sergio! Sí, muy joven. De ello se da uno cuenta cuando llega a su edad...
Gracias por pasar, compañero. Saber de tu lectura es un gusto.

En otro orden de cosas, ¡mi madre está estupenda! :) Dando guerra y espero que por mucho años.
Es cierto que publiqué hace un tiempo el poema «Carta a mi madre» que quizá te llevó al equívoco.
Un abrazo fuerte, amigo.
 
¡Sergio! Sí, muy joven. De ello se da uno cuenta cuando llega a su edad...
Gracias por pasar, compañero. Saber de tu lectura es un gusto.

En otro orden de cosas, ¡mi madre está estupenda! :) Dando guerra y espero que por mucho años.
Es cierto que publiqué hace un tiempo el poema «Carta a mi madre» que quizá te llevó al equívoco.
Un abrazo fuerte, amigo.
Que bueno que me equivoqué.
Otro abrazo.
 
La triste realidad es que los cipreses prematuros
nunca llegarán al mar

CARTA DE DESPEDIDA A MI CIPRÉS PREMATURO


Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.

Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario
y el peso del dolor en su contrario
y uno aprendió a decirle al miedo vete.

Y ahora aquí estamos, padre, aquí
frente a tu última huella... De algún modo
seguiremos..., ¿verdad? Dime que sí.

¡Cómo brilla tu huella allá en el lodo!
Ya nunca más podré vivir en ti,
pero no importa, padre: lo eres todo.


Kalkbadan
En Madrid, a 18 de septiembre de 2021
Precioso y pleno de sentimientos este excelente soneto. Un placer transitar. Un abrazo muy cordial.
Miguel
 

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