kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
La triste realidad es que los cipreses prematuros
nunca llegarán al mar
nunca llegarán al mar
CARTA DE DESPEDIDA A MI CIPRÉS PREMATURO
Yo, veintitrés, y tú, cuarenta y siete.
Me dejaste en el pecho un triste acuario
de peces zombis y un temblor vicario
ante un mundo que hería con su ariete.
Pero el tiempo, que siempre se entromete,
convirtió en primavera tu santuario
y el peso del dolor en su contrario
y uno aprendió a decirle al miedo vete.
Y ahora aquí estamos, padre, aquí
frente a tu última huella... De algún modo
seguiremos..., ¿verdad? Dime que sí.
¡Cómo brilla tu huella allá en el lodo!
Ya nunca más podré vivir en ti,
pero no importa, padre: lo eres todo.
Kalkbadan
En Madrid, a 18 de septiembre de 2021
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