Poetas peregrinos II

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Lejano,
distante,
a veces.
Una carcajada solitaria
ante tanta derrota distraída.
Es un puño
en la muela de la guerra.
Una piedra
en el vidrio de la muerte.
Una ausencia
en la fiesta de los ricos.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Su delirio es un barco
en medio del océano.
Es un guerrero
buscando alguna estrella,
inventando algún fuego,
pescando una canción,
construyendo un refugio.
No conoce límites
ni fronteras,
ni contratos,
ni diplomas,
ni templos de esos,
que no tienen dios,
ni lo buscan.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
No lo invites a fiestas.
No irá contigo a divertirse
en el boliche de moda.
No irá.
No disfruta corriendo
en la ruedita de la jaula.
No pretende volar
entre veinte paredes
herméticas,
cuadriculadas,
iguales,
programadas.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
No da para pedir.
No busca distraerse
de sus reflexiones
y búsquedas.
No compite.
No envidia.
No ambiciona.
No busca ilusionarse
ni desilusionarse.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Sus fiestas son fogones.
Abrazos entre hermanos.
Palabras que no aten.
Besos que no lastimen.
Miradas que no callen.
Encuentros para siempre.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Pasa,
incomprendido,
por un mundo de títeres.
Lleva luz en los pasos.
Pasajero galáctico
sin pasaje ni abismo.
Su destino es el viento.
Y es felíz.
Muy felíz,
tan sólo
caminando el camino.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Que no puede parar de reír,
ni de vivir.
Y es un aburrimiento tan,
pero tan divertido...
 
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Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Lejano,
distante,
a veces.
Una carcajada solitaria
ante tanta derrota distraída.
Es un puño
en la muela de la guerra.
Una piedra
en el vidrio de la muerte.
Una ausencia
en la fiesta de los ricos.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Su delirio es un barco
en medio del océano.
Es un guerrero
buscando alguna estrella,
inventando algún fuego,
pescando una canción,
construyendo un refugio.
No conoce límites
ni fronteras,
ni contratos,
ni diplomas,
ni templos de esos,
que no tienen dios,
ni lo buscan.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
No lo invites a fiestas.
No irá contigo a divertirse
en el boliche de moda.
No irá.
No disfruta corriendo
en la ruedita de la jaula.
No pretende volar
entre veinte paredes
herméticas,
cuadriculadas,
iguales,
programadas.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
No da para pedir.
No busca distraerse
de sus reflexiones
y búsquedas.
No compite.
No envidia.
No ambiciona.
No busca ilusionarse
ni desilusionarse.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Sus fiestas son fogones.
Abrazos entre hermanos.
Palabras que no aten.
Besos que no lastimen.
Miradas que no callen.
Encuentros para siempre.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Pasa,
incomprendido,
por un mundo de títeres.
Lleva luz en los pasos.
Pasajero galáctico
sin pasaje ni abismo.
Su destino es el viento.
Y es felíz.
Muy felíz,
tan sólo
caminando el camino.
Un poeta peregrino
es un ser aburrido.
Que no puede parar de reír,
ni de vivir.
Y es un aburrimiento tan,
pero tan divertido...
Bueno...este segundo escrito sobre el poeta peregrino lleva en sí una gran diferencia con el primero. Lo que no estoy muy de acuerdo es que el poeta sea aburrido, pero sí puede ser posible que sus escritos sean aburridos,( Hablando en forma general) pero no la persona misma. Así como catalogas aquí, veo más ventajas que otra cosa. Y sí, andar al ritmo del viento, signo de libertad, quién no desea eso? Grato leerte, un abrazo
 
Bueno...este segundo escrito sobre el poeta peregrino lleva en sí una gran diferencia con el primero. Lo que no estoy muy de acuerdo es que el poeta sea aburrido, pero sí puede ser posible que sus escritos sean aburridos,( Hablando en forma general) pero no la persona misma. Así como catalogas aquí, veo más ventajas que otra cosa. Y sí, andar al ritmo del viento, signo de libertad, quién no desea eso? Grato leerte, un abrazo
Hola Bristy.
Agradezco tu tiempo y tus palabras.
Estoy de acuerdo contigo que ser poeta no es para nada aburrido.
Hace un tiempo una muchacha al ver que con otro amigo poeta nos quedábamos horas leyendo y escribiendo mientras nuestra generacion ( y obviamnete ella misma) salía a divertirse, nos dijo que éramos unos aburridos.
Ese fue el detonante de estos versos.
Este poema intenta mediante la ironía contestar a esa acusación y concluír que para nosotros los poetas, quedarnos sumergidos en versos cuando la musa se hace presente, nos hace inmensamente felices y es nuestra mejor manera de divertirnos.
Te mando un gran abrazo compañera poeta.
Y gracias por tu tiempo.
 
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