Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Algo me huele a muerte en su presencia
al ver en derredor su capa oscura
sus ojos expectantes, su negrura
su quietud enervante, su apariencia.
Enorme y encorvado, pura esencia
paciente, con olor a sepultura
raro ejemplar de ingrata compostura
que en su extraño mirar es advertencia.
Encarnación de un alma condenada
que por su inteligencia se hace raro
por su incisivo pico y alma helada.
Un adusto abedul le da su amparo
y ante el graznido seco y agorero
transmite desazón y mal agüero.