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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

El árbol

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
EL ÁRBOL

El niño crea el mundo cuando pisa.
Inventa en su tablero cada pieza,
¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y brota allá en su mónada indivisa
un árbol con el tiempo en su corteza
cargado de semillas de viveza
que viajan en las trenzas de la brisa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia.

Kalkbadan
Madrid, 28 de enero de 2022
 
EL ÁRBOL

El niño crea el mundo cuando pisa.
Inventa en su tablero cada pieza,
¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y brota allá en su mónada indivisa
un árbol con el tiempo en su corteza
cargado de semillas de viveza
que viajan en las trenzas de la brisa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,
cuando declina la raíz y mi uerde
el último destello de su historia.

Kalkbadan
Madrid, 28 de enero de 2022
Estimado y admirado, Andreas, estoy en uno de mis paseos nocturnos, entre los árboles del parque y el sonido de las fuentes, puede que todo eso contribuya.
Quería esperar a comentarte más tarde, pero no he podido.
Decía un compañero que, "la poesía, entre otras cosas, tiene la virtud de hacernos mejores persona". La tuya me ha llenado de ese sentimiento de agradecimiento.
Me parece muy buena ya desde su comienzo seguro que releyendo encontraré muchos otros hallazgos
" ¡no existe el tiempo, el niño siempre empieza!,
y el espacio es la esfera de su risa".
Pero me han gustado, especialmente los tercetos, y de ellos el último

"Hay que saber perder en la victoria
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia"

Gracias por la huella de tu poema en mi ánimo, y por compartirnos tu inspiración.
Un abrazo
Isabel
 
Última edición:
Estimado y admirado, Andreas, estoy en uno de mis paseos nocturnos, entre los árboles del parque y el sonido de las fuentes, puede que todo eso contribuya.
Quería esperar a comentarte más tarde, pero no he podido.
Decía un compañero que, "la poesía, entre otras cosas, tiene la virtud de hacernos mejores persona". La tuya me ha llenado de ese sentimiento de agradecimiento.
Me parece muy buena ya desde su comienzo seguro que releyendo encontraré muchos otros hallazgos
" ¡no existe el tiempo, el niño siempre empieza!,
y el espacio es la esfera de su risa".
Pero me han gustado, especialmente los tercetos, y de ellos el último

"Hay que saber perder en la victoria
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia"

Gracias por la huella de tu poema en mi ánimo, y por compartirnos tu inspiración.
Un abrazo
Isabel
¡Isabel! Para mí es un lujo saber que te hicieron compañía estos versos en tu nocturno paseo entre árboles y fuentes. Gracias a ti, amiga, por tu ternura. Siempre he pensado que el niño no concibe el tiempo y que por ello distorsiona, de algún modo, el espacio. Es por esto, creo yo, que cuando sale de su centro de gravedad vital se hace evidente su desubicación, preguntando con frustración a sus padres que dónde está, que si tal pueblo es españa, que si españa es tal pueblo... A partir de los siete años ya empieza a ampliar sus horizontes físicos. Quizá por ello hablamos de las «raíces», de la tierra que nos vio crecer, porque el niño, como mónada indivisa, es un árbol, cargado de semillas de pura vida. Semillas que se lleva la brisa dando la luz a retoños de memoria que configuran el relato de nuestras vidas. Y llega el día en el que volvemos a las raíces, a la esencia, para morder el último destello del brevísimo viaje que nos concedió el azar.
Gracias a ti, compañera, por pasar y dejar tu huella en este puñadito de versos.
¡Un abrazo fuerte!
 
Última edición:
¡Isabel! Para mí es un lujo saber que te hicieron compañía estos versos en tu nocturno paseo entre árboles y fuentes. Gracias a ti, amiga, por tu ternura. Siempre he pensado que el niño no concibe el tiempo y que por ello distorsiona, de algún modo, el espacio. Es por esto, creo yo, que cuando sale de su centro de gravedad vital se hace evidente su desubicación, preguntando con frustración a sus padres que dónde está, que si tal pueblo es españa, que si españa es tal pueblo... A partir de los siete años ya empieza a ampliar sus horizontes físicos. Quizá por esto hablamos de las «raíces», de la tierra que nos vio crecer, porque el niño, como mónada indivisa, es un árbol, cargado de semillas de pura vida. Semillas que se lleva la brisa dando la luz a retoños de memoria que configuran el relato de nuestras vidas Y llega el día en el que volvemos a las raíces, a la esencia, para morder el último destello del brevísimo viaje que nos concedió el azar.
Gracias a ti, compañera, por pasar y dejar tu huella en este puñadito de versos.
¡Un abrazo fuerte!
Oh, no Andreas, gracias a ti, también por esta respuesta, que muestra quien está detrás de estos versos, que no son meros ejercicios poéticos, sino mucho más, son lo que tu eres, siempre me gustó eso de tu poesía, ya sabes que no soy una experta en mirar con ojos correctores, es lo que me transmite lo que siempre amé de la poesia. Gracias por eso.
Un fuerte abrazo.
Isabel.
 
EL ÁRBOL

El niño crea el mundo cuando pisa.
Inventa en su tablero cada pieza,
¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y brota allá en su mónada indivisa
un árbol con el tiempo en su corteza
cargado de semillas de viveza
que viajan en las trenzas de la brisa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia.

Kalkbadan
Madrid, 28 de enero de 2022


Me ha maravillado el modo en que expresas el devenir en esta vida, o al menos, como sanamente debiera ser.
No puedo resistirme a resaltar algunos de tus versos, igual que apuntes en una libreta a la cual uno acude de vez en cuando para mantener viva la idea.


¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,

Ha sido un verdadero gusto leerte. Un abrazo,
Eva
 
Oh, no Andreas, gracias a ti, también por esta respuesta, que muestra quien está detrás de estos versos, que no son meros ejercicios poéticos, sino mucho más, son lo que tu eres, siempre me gustó eso de tu poesía, ya sabes que no soy una experta en mirar con ojos correctores, es lo que me transmite lo que siempre amé de la poesia. Gracias por eso.
Un fuerte abrazo.
Isabel.
¡Isabel! Muy de acuerdo contigo con que la capacidad de estremecimiento de un poema es lo que lo hace trascendente. Y para lograrlo creo que la honestidad es una condición irrenunciable. Sin "verdad" no hay poema. Me gusta recordar cómo Paul Valery se refería a las obras del espíritu como aquello que dio origen a lo que dio origen..., ¿qué proverbial misterio dio lugar al estremecimiento?
Gracias, gracias por pasar. Un abrazo, amiga mía.
 
Me ha maravillado el modo en que expresas el devenir en esta vida, o al menos, como sanamente debiera ser.
No puedo resistirme a resaltar algunos de tus versos, igual que apuntes en una libreta a la cual uno acude de vez en cuando para mantener viva la idea.


¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,

Ha sido un verdadero gusto leerte. Un abrazo,
Eva
¡Eva! Qué gusto saberte por este ramillete de versos. Y me alegra que destaques los versos que destacas; los poemas de esta naturaleza corren el riesgo de quedar flotando en el limbo intimista de quien los concibió. Gracias por leer. ¡Un abrazo fuerte!
 
Constructivismo y Psicología Evolutiva se dan aquí la mano. El derecho a vivir el tránsito de la vida hacia la muerte con dignidad. El derecho de todos los niños a una vida plena. Gran soneto. Luis
¡Luis! Siempre es un placer tu lectura y recibir el regalo de tu comentario.
Como decía a Eva, resulta muy gratificante saber que los versos no quedaron en el limbo intimista de mi propia esfera.
¡Un abrazo, compañero!
 
Está claro que tu escritura brilla en cualquier registro, pero yo siempre te prefiero aquí, en la clásica, aunque ya sé que para gustos, los colores.
Ese verso de que "la vida gana lo que pierde" da pie a profundas reflexiones.
Un abrazo.

¡Eratalia! Me alegra mucho saber que te gustaron estos versos.
Yo siento amor y odio por el soneto. Amor, por dar tanto tantísimo en tan poco, y odio, por lo poderoso -hasta la obsesión- de los aires seductores de esta estructura. ¡Hay que "matar al soneto"!, me digo muchas veces, para después volver a él una y otra vez en este proceso de exploración poética de la esencia escondida.
Muchas gracias por pasar y dejar tu huella. ¡Un abrazo fuerte!
 
Gran poema que se alimenta de la vida, de sus orígenes, de su evolución y de la consumación de todo un proyecto, el cual solamente se fue formando, mientras hacíamos planes (Lennon). Un lujo leerte estimado poeta. Que estés bien. Un abrazo.
¡Monje! Siempre tan grata tu visita, compañero... Lo que es un lujo es saber de tu lectura atenta.
¡Un abrazo fuerte!
 
Última edición:
EL ÁRBOL

El niño crea el mundo cuando pisa.
Inventa en su tablero cada pieza,
¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y brota allá en su mónada indivisa
un árbol con el tiempo en su corteza
cargado de semillas de viveza
que viajan en las trenzas de la brisa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia.

Kalkbadan
Madrid, 28 de enero de 2022
He disfrutado mucho con la lectura de este soneto, gracias, la verdad es que impresiona y emociona.... el niño convirtiéndose en árbol "cargado de semillas de viveza que viajan en las trenzas de la brisa."
Esto por destacar alguno, que todos los versos y el concepto del poema lo merecen.
Recibe mis saludos acompañados de una entusiasta reverencia.
Javier
 
He disfrutado mucho con la lectura de este soneto, gracias, la verdad es que impresiona y emociona.... el niño convirtiéndose en árbol "cargado de semillas de viveza que viajan en las trenzas de la brisa."
Esto por destacar alguno, que todos los versos y el concepto del poema lo merecen.
Recibe mis saludos acompañados de una entusiasta reverencia.
Javier
¡Javier! Me alegra saber que fueron de tu gusto este puñadito de versos.
Muchas gracias por tu lectura atenta y el comentario que me regalas. Un saludo, compañero.
 
Hay sutiles diferencias entre la putrefacción y la germinación, de ahí la vida. Los árboles dan para apetitosas metáforas, querido Andreas, con esa costumbre de guardar los años en sus anillos dando testimonio de las lluvias... Tengo un arbolito, Mimosa pigra, cuyo fruto es un pequeño navío, provisto además de pilosidades para agarrarse el pelaje de cualquier animal y viajar gratis: admirables recursos para conquistar nuevos territorios...

abrazo
Jorge
 
Hay sutiles diferencias entre la putrefacción y la germinación, de ahí la vida. Los árboles dan para apetitosas metáforas, querido Andreas, con esa costumbre de guardar los años en sus anillos dando testimonio de las lluvias... Tengo un arbolito, Mimosa pigra, cuyo fruto es un pequeño navío, provisto además de pilosidades para agarrarse el pelaje de cualquier animal y viajar gratis: admirables recursos para conquistar nuevos territorios...

abrazo
Jorge
¡Jorge! Qué bello comentario, compañero. ¡Gracias!
Creo que los dos somos muy amantes del juego poético que ofrecen los árboles.
Los anillos y el tiempo, esa hoja impar apuñalando el cielo, las pieles seductoras de los abedules y los surcos en los alcornoques, la magia de la savia que en un comportamiento beligerante contra la gravedad asciende por el tronco... ¡El árbol! con las raíces de esa tierra que nos vio crecer.
Qué bueno lo que me cuentas de los recursos admirables, como dices, para dispersar sus semillas. Recuerdo la de un chile que crece en Guatemala cuya semilla viaja en el tracto digestivo de un ave. La vida, compañero, se abre camino.
¡Un abrazo fuerte!
 
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EL ÁRBOL

El niño crea el mundo cuando pisa.
Inventa en su tablero cada pieza,
¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y brota allá en su mónada indivisa
un árbol con el tiempo en su corteza
cargado de semillas de viveza
que viajan en las trenzas de la brisa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia.

Kalkbadan
Madrid, 28 de enero de 2022
Qué maravilla es tu poesía,
plena de belleza y alegría.

Un placer leerte.
 
hola kalk.

como vos ya sabés, usualmente no te comento porque casi todo lo que escribís es tan tuani que no precisa comentarios. y no es lisonja barata, jodido.

pero quiero entrar en este poema, aparentemente inocente, bajo la influencias estimulantes que durante el último mes he recibido de raised by wolves (los dos mejores episodios de la temporada llevan por título 'el árbol' y 'alimentación'). hay algo sagrado en cualquier árbol, así como hay algo sagrado en la memoria. la respuesta quizás sea vida...

por ello durante la cristianización de sajonia - conociendo bien la importancia de la memoria- carlomagno no se conforma con el sometimiento del vencido. hay que arrancarles la memoria y todo lo que aquello implique, destruyendo su árbol sagrado irminsul hasta la raíz.

bajo otro árbol, una higuera, el buda alcanzó la iluminación, y bajo un palo de mango algunos cabrones besamos a las jañitas de nuestra juventud. la memoria, bróder: hay mucha tela que cortar.

decía antes que este poema era aparentemente inocente: lejos de eso, llama al análisis y a la introspección.

salud a vos.
 
EL ÁRBOL

El niño crea el mundo cuando pisa.
Inventa en su tablero cada pieza,
¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y brota allá en su mónada indivisa
un árbol con el tiempo en su corteza
cargado de semillas de viveza
que viajan en las trenzas de la brisa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia.

Kalkbadan
Madrid, 28 de enero de 2022
Este soneto raya lo genial, Kalkbadan. Tiene unos hallazgos afortunadísimos. Precisamente para esto encuentro yo que son las formas: para obligar al poeta a doblarse bajo ellas y encontrar soluciones de amoldamiento que, de otro modo, nunca se habrían encontrado. Es como la censura, que obliga a los artistas a encontrar soluciones ingeniosas para saltársela y expresar así lo que quieren. El arte florece precisamente cuando se ve obligado a salvar dificultades. Enhorabuena, un saludo.
 
Este soneto raya lo genial, Kalkbadan. Tiene unos hallazgos afortunadísimos. Precisamente para esto encuentro yo que son las formas: para obligar al poeta a doblarse bajo ellas y encontrar soluciones de amoldamiento que, de otro modo, nunca se habrían encontrado. Es como la censura, que obliga a los artistas a encontrar soluciones ingeniosas para saltársela y expresar así lo que quieren. El arte florece precisamente cuando se ve obligado a salvar dificultades. Enhorabuena, un saludo.

¡José! Completamente de acuerdo, compañero. Lejos de considerar las «ataduras» métricas un peso que gravita contra el poema son -al menos para mí- un auténtico resorte creativo. Alas para crear. Justamente por lo que dices: las condiciones de contorno, con especial protagonismo de la rima, obligan y catalizan al espíritu creativo hacia caminos insospechados, en un brote azaroso brutal.
En una composición tan epigramática como lo es el soneto es fácil que el resultado desemboque en lo pretencioso; así que muy satisfecho que sea de tu gusto.
Saludos y gracias por pasar.
 
Última edición:
¡Maravilloso poema, Kalkbadan!

Me ha gustado el tono con el que manejas tus versos, dándonos a entender
ese universo infantil tan necesario para los niños y que no debiera ser
dañado de ningún modo ni tampoco privado.
Los niños merecen vivir sin contratiempos su infancia.
Abrazos.
 
hola kalk.

como vos ya sabés, usualmente no te comento porque casi todo lo que escribís es tan tuani que no precisa comentarios. y no es lisonja barata, jodido.

pero quiero entrar en este poema, aparentemente inocente, bajo la influencias estimulantes que durante el último mes he recibido de raised by wolves (los dos mejores episodios de la temporada llevan por título 'el árbol' y 'alimentación'). hay algo sagrado en cualquier árbol, así como hay algo sagrado en la memoria. la respuesta quizás sea vida...

por ello durante la cristianización de sajonia - conociendo bien la importancia de la memoria- carlomagno no se conforma con el sometimiento del vencido. hay que arrancarles la memoria y todo lo que aquello implique, destruyendo su árbol sagrado irminsul hasta la raíz.

bajo otro árbol, una higuera, el buda alcanzó la iluminación, y bajo un palo de mango algunos cabrones besamos a las jañitas de nuestra juventud. la memoria, bróder: hay mucha tela que cortar.

decía antes que este poema era aparentemente inocente: lejos de eso, llama al análisis y a la introspección.

salud a vos.
Mi querido, Charlie... Es acojonante. No sé cómo pude dejar sin contestar este bellísimo comentario tuyo. Mis disculpas, amigo.
Efectivamente, el árbol es algo más que una metáfora. Hay algo inmemorial en esas raíces que nos vieron crecer.
Un abrazo fuerte y gracias por dejarte caer por aquí.
 
EL ÁRBOL

El niño crea el mundo cuando pisa.
Inventa en su tablero cada pieza,
¡no existe el tiempo!, el niño siempre empieza,
y el espacio es la esfera de su risa.

Y brota allá en su mónada indivisa
un árbol con el tiempo en su corteza
cargado de semillas de viveza
que viajan en las trenzas de la brisa.

Y en cada huella la semilla verde
da la luz a un retoño de memoria
mientras la vida gana lo que pierde…

Y hay que saber perder en la victoria,
cuando declina la raíz y muerde
el último destello de su historia.

Kalkbadan
Madrid, 28 de enero de 2022

Tremendo soneto compañero, el camino de la vida nos lleva desde las semillas de la infancia por ese árbol que debe saber “perder en la victoria, cuando declina la raíz y muerde el último destello de la historia”, inmenso placer la lectura, Andreas, que la vida te sea fructífera, abrazos, Alberto
 
¡Maravilloso poema, Kalkbadan!

Me ha gustado el tono con el que manejas tus versos, dándonos a entender
ese universo infantil tan necesario para los niños y que no debiera ser
dañado de ningún modo ni tampoco privado.
Los niños merecen vivir sin contratiempos su infancia.
Abrazos.
¡Lucio! Muchas gracias por tu lectura. Efectivamente, así debería ser... Tan necesario para todos.
Un abrazo fuerte y gracias por detenerte y comentar.
 
Tremendo soneto compañero, el camino de la vida nos lleva desde las semillas de la infancia por ese árbol que debe saber “perder en la victoria, cuando declina la raíz y muerde el último destello de la historia”, inmenso placer la lectura, Andreas, que la vida te sea fructífera, abrazos, Alberto
¡Estimado Alberto! Debemos todo a ese niño que nos habita y que tantas veces olvidamos. Hay que recordar aquella cita de "el niño es el padre del hombre". En esas matrioshkas, allí, en su centro, aguarda paciente nuestro niño. Un niño al que soltamos de la mano cuando nos hicimos... ¡mayores! Qué locura... Y no debemos olvidar que esa pieza central es la única maciza de todo el conjunto de capas.
Gracias por tu presencia, compañero. Gracias, de verdad.
¡Un abrazo fuerte!
 

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