Qué profundo el sentir de mi silencio
como el de tus abismos mar, mi mar...
Ya sé que sin palabras me sentencio
a esta perpetua sed, mi sed de amar.
¿Qué hacer con las palabras que no digo?
¿Dónde quedó el sonido de mi voz
si este vuelo silente que maldigo
solo es presagio de un invierno atroz?
Amo el silencio que une a los amantes
que se puede fundir en la mirada,
incendios que eternizan los instantes
de secretas pasiones silenciadas.
No acalles de mi pluma los gemidos
del verso que alimenta tus sentidos.
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