Pródiga dio Granada a su poeta
ausencias de dolor y desventura
silencios como un grito de amargura
y el jondo de un romance en la cuneta.
Un nardo fue la sangre en su chaqueta
que auroras alumbró en la noche oscura
y al sexo indefinido en su apostura
un brillo de navajas lo asaeta.
Pero a pesar de todo ruiseñores
agostarán el néctar de unas flores
para llevarle al cielo su concierto.
Serán sus versos clavelines rojos,
romances que suspiran por los ojos
para llorarle así después de muerto.
ausencias de dolor y desventura
silencios como un grito de amargura
y el jondo de un romance en la cuneta.
Un nardo fue la sangre en su chaqueta
que auroras alumbró en la noche oscura
y al sexo indefinido en su apostura
un brillo de navajas lo asaeta.
Pero a pesar de todo ruiseñores
agostarán el néctar de unas flores
para llevarle al cielo su concierto.
Serán sus versos clavelines rojos,
romances que suspiran por los ojos
para llorarle así después de muerto.
Última edición: