En aquella isla
Por esa línea
donde el viento y la marea
se localizan
vamos con viento en contra
hasta el fin del camino.
Escondidos tras el cristal de un quiosco de playa, esperábamos
el chocolate caliente que habíamos pedido. Con eso esperábamos
calentarnos un poco, porque soplaba un viento fuerte y frío.
Desde un hotel un poco más adelante en la playa vemos salir un hombre
y una mujer, vestidos en bata de baño. Caminan tranquilamente
hacia el mar, conversando. Cuando llegan allí, se quitan las batas
y se quedan de pie bajo el viento frío, en traje de baño. Corren hacia
el agua y se dan un chapuzón, ante el desconcierto de los caminantes
que pasan.
Cuando han tenido suficiente, salen de l agua, se secan y se ponen
muy tranquilos sus albornoces, tras lo cual caminan tranquilos de
regreso a su hotel.
Nosotros los observamos irse, con las manos entrelazadas alrededor
de las tazas calientes.
Y remolcado
allí por el reflujo
un guantecito.
Por esa línea
donde el viento y la marea
se localizan
vamos con viento en contra
hasta el fin del camino.
Escondidos tras el cristal de un quiosco de playa, esperábamos
el chocolate caliente que habíamos pedido. Con eso esperábamos
calentarnos un poco, porque soplaba un viento fuerte y frío.
Desde un hotel un poco más adelante en la playa vemos salir un hombre
y una mujer, vestidos en bata de baño. Caminan tranquilamente
hacia el mar, conversando. Cuando llegan allí, se quitan las batas
y se quedan de pie bajo el viento frío, en traje de baño. Corren hacia
el agua y se dan un chapuzón, ante el desconcierto de los caminantes
que pasan.
Cuando han tenido suficiente, salen de l agua, se secan y se ponen
muy tranquilos sus albornoces, tras lo cual caminan tranquilos de
regreso a su hotel.
Nosotros los observamos irse, con las manos entrelazadas alrededor
de las tazas calientes.
Y remolcado
allí por el reflujo
un guantecito.