Valentía

moles

Poeta fiel al portal
Cuando me miro, hermanos, al espejo,
nada más levantarme de mañana,
mi cabellera me la encuentro cana
diciéndome, sin más, que estoy ya viejo.

Y no miente el azogue aun si me alejo
a matar cada día la desgana,
y me estorba hasta el sol de la ventana,
que entrar bastantes veces ni le dejo.

Si en tantas ocasiones fui sin juicio,
con la ayuda eficaz de cierto vicio
que impregnó lo profundo de mi mente,

ahora acierto más cuanto más callo,
ya que en vida no he sido más valiente
que en el suelo, espantado mi caballo.
 
Cuando me miro, hermanos, al espejo,
nada más levantarme de mañana,
mi cabellera me la encuentro cana
diciéndome, sin más, que estoy ya viejo.

Y no miente el azogue aun si me alejo
a matar cada día la desgana,
y me estorba hasta el sol de la ventana,
que entrar bastantes veces ni le dejo.

Si en tantas ocasiones fui sin juicio,
con la ayuda eficaz de cierto vicio
que impregnó lo profundo de mi mente,

ahora acierto más cuanto más callo,
ya que en vida no he sido más valiente
que en el suelo, espantado mi caballo.
Una profunda meditación sobre el envejecimiento.
Es de sabios reconocer los errores y vicios pasado, y darse cuenta de que ha aprendido a ser más sabio y valiente a través del silencio y la reflexión.

Saludos
 
Una profunda meditación sobre el envejecimiento.
Es de sabios reconocer los errores y vicios pasado, y darse cuenta de que ha aprendido a ser más sabio y valiente a través del silencio y la reflexión.

Saludos
Efectivamente, así es. Con el envejecimiento se ven las cosas con menos distorsión. De nuevo mi agradecimiento por esta tan agradable presencia y otro afectuoso saludo.

Salvador.
 

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