Quisiera aliviar tus ganas
con los besos de mi boca,
pues siempre que te aproximas
tu deseo me provoca.
Parece que las mañanas
quieren casarse contigo,
y hasta colinas lejanas
llevarte a vivir conmigo.
Se me derrama la sangre
cuando rozas mi costado,
y un temblor dulce me nace
como pájaro encerrado
Tu voz desata la brisa,
mi pulso pierde el camino,
y la tarde se desliza
desnudando mi destino.
Bajo la luz que nos tiembla
tu sombra busca mi pecho,
y el aire lento se incendia
como trigo ya deshecho.
No hay prisa, sólo latidos,
sólo piel que se aproxima,
dos silencios encendidos
ardiendo sobre la cima.
Y al abrazarte, amor mío,
todo el mundo se hace llama:
ya no existe el desvarío,
sólo tu cuerpo y mi calma.
con los besos de mi boca,
pues siempre que te aproximas
tu deseo me provoca.
Parece que las mañanas
quieren casarse contigo,
y hasta colinas lejanas
llevarte a vivir conmigo.
Se me derrama la sangre
cuando rozas mi costado,
y un temblor dulce me nace
como pájaro encerrado
Tu voz desata la brisa,
mi pulso pierde el camino,
y la tarde se desliza
desnudando mi destino.
Bajo la luz que nos tiembla
tu sombra busca mi pecho,
y el aire lento se incendia
como trigo ya deshecho.
No hay prisa, sólo latidos,
sólo piel que se aproxima,
dos silencios encendidos
ardiendo sobre la cima.
Y al abrazarte, amor mío,
todo el mundo se hace llama:
ya no existe el desvarío,
sólo tu cuerpo y mi calma.