poetakabik
Poeta veterano en el portal
Quisiera aliviar tus ganas
con los besos de mi boca,
pues siempre que te aproximas
tu deseo me provoca.
Parece que las mañanas
quieren casarse contigo,
y hasta colinas lejanas
llevarte a vivir conmigo.
Se me derrama la sangre
cuando rozas mi costado,
y un temblor dulce me nace
como pájaro encerrado
Tu voz desata la brisa,
mi pulso pierde el camino,
y la tarde se desliza
desnudando mi destino.
Bajo la luz que nos tiembla
tu sombra busca mi pecho,
y el aire lento se incendia
como trigo ya deshecho.
No hay prisa, sólo latidos,
sólo piel que se aproxima,
dos silencios encendidos
ardiendo sobre la cima.
Y al abrazarte, amor mío,
todo el mundo se hace llama:
ya no existe el desvarío,
sólo tu cuerpo y mi calma.
con los besos de mi boca,
pues siempre que te aproximas
tu deseo me provoca.
Parece que las mañanas
quieren casarse contigo,
y hasta colinas lejanas
llevarte a vivir conmigo.
Se me derrama la sangre
cuando rozas mi costado,
y un temblor dulce me nace
como pájaro encerrado
Tu voz desata la brisa,
mi pulso pierde el camino,
y la tarde se desliza
desnudando mi destino.
Bajo la luz que nos tiembla
tu sombra busca mi pecho,
y el aire lento se incendia
como trigo ya deshecho.
No hay prisa, sólo latidos,
sólo piel que se aproxima,
dos silencios encendidos
ardiendo sobre la cima.
Y al abrazarte, amor mío,
todo el mundo se hace llama:
ya no existe el desvarío,
sólo tu cuerpo y mi calma.