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La soledad de Dios

moles

Poeta fiel al portal
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido…

A un olmo seco
Antonio Machado.



LA SOLEDAD DE DIOS

Qué soledad del templo en el silencio,
enmudecido el pétreo campanario
que canta solamente por los muertos
partituras de eléctricos badajos.
La voz sacerdotal no llena huecos:
la mies es mucha y pocos los gregarios
de sus huestes para colmar hambrientos
de su pan y su vino consagrados.
Las velas sin la llama y el incienso
no jalonan altares de olor rancio,
los postigos sin goznes polvorientos
un sacristán sin fuerza ha descuidado.
La iglesuela se yergue entre los secos
rastrojos de trigales en los páramos,
y a su lado inmutable el cementerio
donde algunos cipreses pujan alto.
El camino serpea entre los pueblos
con sus envejecidos vecindarios
y, de pronto, a su vera a un olmo seco
algunas hojas verdes le han brotado.


Salva González Moles

28/2/2026.
 
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido…

A un olmo seco
Antonio Machado.



LA SOLEDAD DE DIOS

Qué soledad del templo en el silencio,
enmudecido el pétreo campanario
que canta solamente por los muertos
partituras de eléctricos badajos.
La voz sacerdotal no llena huecos:
la mies es mucha y pocos los gregarios
de sus huestes para colmar hambrientos
de su pan y su vino consagrados.
Las velas sin la llama y el incienso
no jalonan altares de olor rancio,
los postigos sin goznes polvorientos
un sacristán sin fuerza ha descuidado.
La iglesuela se yergue entre los secos
rastrojos de trigales en los páramos,
y a su lado inmutable el cementerio
donde algunos cipreses pujan alto.
El camino serpea entre los pueblos
con sus envejecidos vecindarios
y, de pronto, a su vera a un olmo seco
algunas hojas verdes le han brotado.


Salva González Moles

28/2/2026.
Emociona el leer tus sensibles versos llenos de alma y corazón, de latidos consagrados a Dios que hace posible que a ese olmo viejo y que parece seco le salgan brotes de esperanza que la hacen resurgir de nuevo, ayyyy Dios tiene también su templo edificado en cada uno de nosotros y hemos de cuidarlo con amor para que el Señor quiera habitarlo de nuevo .
Me encanta que cites los preciosos versos de Machado referidos a que él esperaba que Inés se curase a pesar de estar tan enferma, una lucha entre la muerte y la esperanza de vida.
Me ha encantado leerte querido Salva, miles de besos para ti con toda mi admiración y todo el cariño que te profeso....muáááácksssssss
 
Emociona el leer tus sensibles versos llenos de alma y corazón, de latidos consagrados a Dios que hace posible que a ese olmo viejo y que parece seco le salgan brotes de esperanza que la hacen resurgir de nuevo, ayyyy Dios tiene también su templo edificado en cada uno de nosotros y hemos de cuidarlo con amor para que el Señor quiera habitarlo de nuevo .
Me encanta que cites los preciosos versos de Machado referidos a que él esperaba que Inés se curase a pesar de estar tan enferma, una lucha entre la muerte y la esperanza de vida.
Me ha encantado leerte querido Salva, miles de besos para ti con toda mi admiración y todo el cariño que te profeso....muáááácksssssss
Después de todo haciendo la descripción de lo que ocurre en la España vaciada con los templos me aproveché de los versos de Machado como metáfora de esperanza en esos brotes verdes, como bien has captado. Sin embargo los campos están repletos de pequeños templos, descuidados la mayoría por la falta de huestes sacerdotales que los atiendan. En cambio algunos te encuentras muy bien cuidados por alguna persona que se encarga de eso.
Muchas gracias por tu compañía y comentario.

Besos.
Salva.
 
Extraordinario como siempre este romance heroico que a pesar de lo que decía Menéndez Pelayo de esta estructura: "peligro de prosaísmo y facilidad desaliñada" no es el caso en este caso, pues está escrito con la dulzura de tu pluma y con ese sentido de la belleza poética que le das a toda tu obra. Abrazo
Mucha gracias Pepe por este comentario amable que me da la oportunidad de transcribir un fragmento del poema dedicado a don Luis de Góngora de Luis Cernuda. Es este:
“Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por sus dogmas,

no gustó de él y le condena con fallo inapelable”. Si Menéndez Pelayo, según Cernuda, dogmáticamente condenó a Góngora su visión del romance heroico me importa un bledo. Lo entenderás.
Con un abrazo.
Salva.
 
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido…

A un olmo seco
Antonio Machado.



LA SOLEDAD DE DIOS

Qué soledad del templo en el silencio,
enmudecido el pétreo campanario
que canta solamente por los muertos
partituras de eléctricos badajos.
La voz sacerdotal no llena huecos:
la mies es mucha y pocos los gregarios
de sus huestes para colmar hambrientos
de su pan y su vino consagrados.
Las velas sin la llama y el incienso
no jalonan altares de olor rancio,
los postigos sin goznes polvorientos
un sacristán sin fuerza ha descuidado.
La iglesuela se yergue entre los secos
rastrojos de trigales en los páramos,
y a su lado inmutable el cementerio
donde algunos cipreses pujan alto.
El camino serpea entre los pueblos
con sus envejecidos vecindarios
y, de pronto, a su vera a un olmo seco
algunas hojas verdes le han brotado.


Salva González Moles

28/2/2026.
El silencio y la decadencia de un lugar que debería ser sagrado.
Muy elocuente.

Saludos
 
Qué bonito, Salvador, lo describes tan bien que uno casi puede verlo y sentirse allí, en esa soledad con Dios impresionante.
Me ha gustado muchísimo, amigo. Lo que no se vacía, afortunadamente, es el talento que te llena a rebosar.
Un abrazo muy fuerte
 
Qué bonito, Salvador, lo describes tan bien que uno casi puede verlo y sentirse allí, en esa soledad con Dios impresionante.
Me ha gustado muchísimo, amigo. Lo que no se vacía, afortunadamente, es el talento que te llena a rebosar.
Un abrazo muy fuerte
Me he encontrado este comentario tuyo sin responder. Aún tengo cierto desorden en el portal que me hace cometer estos errores. Has sabido captar plenamente ese ambisnde de abandono de algunos templos de la España vaciada, pocos operarios para una población cada vez más escasa y envejecida. Panorama desolador que contrasta con la belleza de los paisajes. Algunos intentos hacen las autoridades pero se quedan siempre cortos.
Muchas gracias querido amigo.

Salva.
 
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido…

A un olmo seco
Antonio Machado.



LA SOLEDAD DE DIOS

Qué soledad del templo en el silencio,
enmudecido el pétreo campanario
que canta solamente por los muertos
partituras de eléctricos badajos.
La voz sacerdotal no llena huecos:
la mies es mucha y pocos los gregarios
de sus huestes para colmar hambrientos
de su pan y su vino consagrados.
Las velas sin la llama y el incienso
no jalonan altares de olor rancio,
los postigos sin goznes polvorientos
un sacristán sin fuerza ha descuidado.
La iglesuela se yergue entre los secos
rastrojos de trigales en los páramos,
y a su lado inmutable el cementerio
donde algunos cipreses pujan alto.
El camino serpea entre los pueblos
con sus envejecidos vecindarios
y, de pronto, a su vera a un olmo seco
algunas hojas verdes le han brotado.


Salva González Moles

28/2/2026.
Como decía Machado del Olmo, a nosotros también nos brota alguna hoja, y algún que otro poema. Bella estampa que atrapa la poesía para plasmarla en este romance que se abre paso entre ruinas o abandonos.
Un abrazo, Salvador, desde este patio con iglesia y campanario.
 
Como decía Machado del Olmo, a nosotros también nos brota alguna hoja, y algún que otro poema. Bella estampa que atrapa la poesía para plasmarla en este romance que se abre paso entre ruinas o abandonos.
Un abrazo, Salvador, desde este patio con iglesia y campanario.
Miles de gracias, querido Alonso por esta amable compañía. Y disfruta de ese patio desde donde contemplas la casa de Dios. Dedícame un pensamiento allí. Yo te lo dedicaré aquí.



Con un abrazo fuerte.

Sqlvador.
 
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