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Un instante fugaz

crisantemo

Poeta fiel al portal
Todavía ensoñado, un leve trino

me alertó de una alondra en el jardín,

entre las flores blancas de un jazmín

que brotaba del tallo de un espino.


Seguí soñando a espaldas del destino,

parecía la fuente un clavecín,

sus arpas de agua daban un sin fin

de leves notas de ámbar cristalino.


Eran sus gotas como los marfiles

de un teclado, pulsaban en la palma

de mi mano sonatas en el alma,

bajo un cielo de océanos añiles.


Fue un instante fugaz, quizás un segundo,

pude, en su breve canto, huir del mundo.
 
Todavía ensoñado, un leve trino

me alertó de una alondra en el jardín,

entre las flores blancas de un jazmín

que brotaba del tallo de un espino.


Seguí soñando a espaldas del destino,

parecía la fuente un clavecín,

sus arpas de agua daban un sin fin

de leves notas de ámbar cristalino.


Eran sus gotas como los marfiles

de un teclado, pulsaban en la palma

de mi mano sonatas en el alma,

bajo un cielo de océanos añiles.


Fue un instante fugaz, quizás un segundo,

pude, en su breve canto, huir del mundo.
Un bello canto y una atmósfera de ensueño.
Esos son los momentos que nos permite escapar de la realidad.

Saludos
 
Todavía ensoñado, un leve trino

me alertó de una alondra en el jardín,

entre las flores blancas de un jazmín

que brotaba del tallo de un espino.


Seguí soñando a espaldas del destino,

parecía la fuente un clavecín,

sus arpas de agua daban un sin fin

de leves notas de ámbar cristalino.


Eran sus gotas como los marfiles

de un teclado, pulsaban en la palma

de mi mano sonatas en el alma,

bajo un cielo de océanos añiles.


Fue un instante fugaz, quizás un segundo,

pude, en su breve canto, huir del mundo.
Precioso poema poeta. Un placer leerte. Un abrazo con la pluma del alma
 
Todavía ensoñado, un leve trino

me alertó de una alondra en el jardín,

entre las flores blancas de un jazmín

que brotaba del tallo de un espino.


Seguí soñando a espaldas del destino,

parecía la fuente un clavecín,

sus arpas de agua daban un sin fin

de leves notas de ámbar cristalino.


Eran sus gotas como los marfiles

de un teclado, pulsaban en la palma

de mi mano sonatas en el alma,

bajo un cielo de océanos añiles.


Fue un instante fugaz, quizás un segundo,

pude, en su breve canto, huir del mundo.
Bellísimas letras, delicadas, armoniosas que describen, con una finura particular, ese instante pasajero pero eterno a la vez... Te felicito!
 
Todavía ensoñado, un leve trino

me alertó de una alondra en el jardín,

entre las flores blancas de un jazmín

que brotaba del tallo de un espino.


Seguí soñando a espaldas del destino,

parecía la fuente un clavecín,

sus arpas de agua daban un sin fin

de leves notas de ámbar cristalino.


Eran sus gotas como los marfiles

de un teclado, pulsaban en la palma

de mi mano sonatas en el alma,

bajo un cielo de océanos añiles.


Fue un instante fugaz, quizás un segundo,

pude, en su breve canto, huir del mundo.
Qué hermoso y poético momento, como en un sueño surrealista. Me encantó, un abrazo poeta
 
Todavía ensoñado, un leve trino

me alertó de una alondra en el jardín,

entre las flores blancas de un jazmín

que brotaba del tallo de un espino.


Seguí soñando a espaldas del destino,

parecía la fuente un clavecín,

sus arpas de agua daban un sin fin

de leves notas de ámbar cristalino.


Eran sus gotas como los marfiles

de un teclado, pulsaban en la palma

de mi mano sonatas en el alma,

bajo un cielo de océanos añiles.


Fue un instante fugaz, quizás un segundo,

pude, en su breve canto, huir del mundo.
Bella distracción la que provoca el canto e las aves. Un poema hermoso.
Saludos.
 
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