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La IV y última PARTE de mi libro CABOS SUELTOS, está conformada por el poema denominado RESCATE Cuasicadáver exquisito a partir de títulos de poemarios propios y ajenos o del mundo). RESCATE
(Cuasicadáver exquisito a partir de títulos de poemarios propios y ajenos o del mundo)...
La III PARTE de mi libro CABOS SUELTOS se denomina
Improvisación virtual y se inicia con el poema homónimo:
IMPROVISACIÓN VIRTUAL
Improvisación dedicada a los poetas, diz que virtuales.
y es que de pronto dejo esta carne
esta sangre en el tintero de siempre
estos huesos almacenados...
Hoy voy a jugar a ser esa muchacha
que pasó rozando con sus yemas
la margarita a punto del deshoje;
imaginaré que está fresca la sonrisa
y que esta carne apetitosa se abre
para tocar el infinito.
Nada, que soy bella, joven,
que voy feliz por una calle donde llueve
y mis sandalias...
A Henry Rojas y a una muchacha con guitarra
No fue en primavera cuando tropecé contigo,
y tú llevabas la guitarra al cinto
debajo de la suave cintura que invitaba
a un trino de pájaros deshechos en el viento.
No fue en primavera, aunque ya siento
una leve lluvia que a nacer incita
a las...
Cuando caen las hojas lentas
como las letras sobre el poema
me imagino el otoño,
mis lentes requieren más aumento,
mis canas atropellan mis sienes,
mis cejas hirsutas requieren peluquera.
Cuando caen las hojas al río en la ventisca,
imagino el otoño,
solo es el aire, solo es la...
Arder...arder...
besándonos los ojos,
sin sospechar siquiera que hay lluvia en primavera,
viento en el otoño,
un zarpazo de hielo en el invierno que vendrá
y que desconocemos.
Arder, arder ahora.
Ahora en que los guardabarrancos y los tucanes
saben del trópico
donde no existen más...
Ya no quiero ser más otoño,
año a año,
más otoño,
no más hojas desprendidas de mi alero
al camino,
del camino a la pendiente,
adonde bajan hojarascas al río
de la muerte.
Ya no quiero ser más otoño
y que el viento remueva mis alas
en las sombrillas tristes del recuerdo.
Solo un transeúnte lento...
Llegaste, amor, y tocaste
con la punta de tus dedos
aún precoces
las grietas de mis párpados dolientes,
la comisura un tanto augusta
dibujada al lado de mis labios,
mis mejillas no tan lozanas como antaño
pues el licor de cabriolas enamoradas
quizá pasó
por la ventana del tiempo que se diluye...
Cuántas veces arderá el corazón
de este pobre timonel,
transido por la esperanza,
atado al mástil ante los cantos de sirenas,
ciego a las barcarolas que mecen sus dulzainas,
arrebolado por el celaje
o la piel distante del tigre que nos ronda.
Cuántas veces nazco en tus costillas,
subo a tus...
Nunca fui a recoger las uvas de la niebla,
no asistí al concierto de las hojas caídas,
ni a su silencio telúrico macerándose
indigente detrás del olvido.
Tampoco tomé los copos de la nieve
para hacer muñecos hospitalarios
que se deshacían en las miradas.
No, nunca supe del otoño del...
Tan proclive al abrazo es nuestra vida
que vamos simulando el espejismo
de las estaciones
al lado de la mujer que nos eligió
casi sin saber porqué.
Tan intenso es el cielo cuando estoy
entre sus labios, atrapado,
que así vamos sudando el laberinto
del verano, en una playa anunciada,
o en el...
Inicio la SEGUNDA PARTE de mi libro CABOS SUELTOS denominada CLÁUSULA DE LAS ESTACIONES (la mayoría, poemas hechos a partir de y con intertextos)
Este es el primero:
SAUDADE SIN NOMBRE
"De saudades sin nombre"
va impregnando el otoño
con su sepia los parques,
ese que se percibe detrás de...
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No hay azul más inaudito que el poema,
no hay gota más sutil que esta palabra:
viajó Dario en el azul perdido
de su propia...
http://api.ning.com/files/00EdKnh-rCXzvCAu8HRB32zXf3mwlZOWwk6PLFGjwULDX5lchgwVIKa71CsULIm1Iq0o36cqbzxoZ07gxtFEiWfB3kMaVTas/Prdigo.jpg
¿Dónde está ese niño que te lee
al borde del río un poema,
un cuento, una aventura
que no tienen los piratas
cuando aman?
¿Adónde se marchó
en la noche aquella...
No es tan importante el nombre.
Ahora que Lucía las colecciona,
en prendedores, en adornos, en caminos,
cómo haré para entregarle ésta
contrapuesta al verde de la gota,
mariquita, vaquita, qué sé yo.
Roja, rojita, con sus puntos blancos,
cómo he de arrancarte
del venturoso verde,
cómo de los...
Mímesis - dijo Aristóteles
mientras el niño en su raudo velocípedo
de un siglo insospechado
era otra vez el papel en su calle sinuosa.
La mano del poeta, del fotógrafo, del dibujante
serían la misma si no se transpusiera
el cielo entre los ojos del hombre.
Y el erizo angustiado del pavimento...
No ha de imitar la calle o la calzada
al cielo,
no ha de parecer el hombre de la esquina
un trapo roto, un muñeco vencido,
algo descarriado aunque bien compuesto
por el traje,
no serán las ventanas
pálpitos de lo que ya no vemos,
solo el espejo de la sombra sin la sed,
sin el fuego...
Esa gota por lo que inventa
es más importante que el ojo de la cámara,
lo que nos dice no es el aire ni el agua
ni la circularidad de Dios en su pequeño claustro.
Lo que crea no es una mano
cualquiera que la dispersa
al cubo desigual de la esperanza.
Ni un milagro ni la rueda
que rueda...
Que no le estiren tanto el cuello al cisne,
poetas vanguardiolos y malditijos,
soldados de contestataria saliva,
pues la jirafa podría resentirse.
Es tan altiva,
tan buena madre,
intrépida buscadora de cogollos
en altura, que los pequeños dioses
de un rebaño de trampas...
Dónde están las putas llaves?- pregunté,
una tarde en que el desierto
de la casa me asolaba.
Sólo vino el perro con su péndulo cariñoso
a lamer mis viejas heridas.
Pero dónde dejé las llaves?
El perro preguntaba por su ración de caricias.
Se las di, sentándome en el diván
de la nostalgia.
-Aquí...
Solo si alguna vez fui el campesino
y subí por escarpados montes
endilgado a ti, zapato.
Si algo de mis callosidades,
si algo del terruño dejé entre tus moldes
de cuero protector,
si algo del surco que la tarde abría
cuando el sol se derramaba áspero
entre la ajena heredad,
si algo del...
Solo si alguna vez fui el campesino
y subí por escarpados montes
endilgado a ti, zapato.
Si algo de mis callosidades,
si algo del terruño dejé entre tus moldes
de cuero protector,
si algo del surco que la tarde abría
cuando el sol se derramaba áspero
entre la ajena heredad,
si algo del sudor de...
Digo que el hombre
puede soñar la infinitud
aún en las estrías de la sequedad.
Aún en medio del desierto,
servirá la curva del horizonte
para sospechar su arribo desde el cielo finito.
Aún en la abrumadora soledad que inicia
cada noche,
en cada insólito cuerno de lo incognoscible,
en...
No importa si somos los mismos de los parques,
igualiticos,
desgenerados,
con la aglomeración de la vida
palpitando en la rutina.
No importa si estamos sobre el hielo o la playa,
si vamos sobre la rampa
en la hora pico, mientras unos ríen,
otros lloran,
y en nuestros trajes de siempre...
A Julia Sabah, pintora, poeta, amiga.
No en balde la mariposa se posa
ociosa, así en tu mano;
no en vano tu mano, ahora sí,
vuelta rosa, se torna instante,
se torna eternidad,
y el tiempo que inventamos
emulando al viento
se deshace en las alas,
se deshace en las líneas
y en...
He atrapado esta imagen
para calentar tus sienes en las madrugadas
en que el frío
no nos deja más que soledad
compartiendo la misma lejanía.
Pero aunque el sol venga de abajo
y la luna se torne un desafío,
un desafuero de aureolas
que alaguna tu última mirada,
yo seguiré siendo el...
“Y yo la llevo, la llevo arrastrando por las aguas inmensas, sin paralelo el deseo”,
Benjamín Araujo
Esta Afrodita
que amamos los poetas
quizá en el ostracismo
de sabernos confinados a los más violentos
huracanes, a los más sórdidos temores,
a los más ocultos pantanos,
aunque sabemos...
Atravesar las nubes o la sal,
postular el paso para adelantar
el horizonte,
cicatrizar en el espejo que la vida otorga.
Ser solo esta sombra y no el camino
que lleva a algún lado,
que sabe de la soledad
como sabe del encuentro.
Quizá dejar que la luz sea solo
la forma de dejar...
Ésta es el agua, ésta la mirada,
los juncos arremetidos por la corriente,
a veces aherrojados a la desesperanza;
todo el anhelo del hombre busca en la cumbre,
quizá en el afuera de un espacio inconmensurable,
y aquí no quedan más que sedimentos
para el desconcierto de haber pasado...
Gracias por la lectura, el paisaje que me motiva, habla de un hombre caminando solo, y en esa soledad rememora los momentos y convoca a la amada, abrazos
Otra vez solo en medio de los planetas,
escuchando su música lenta
junto al mar
que solo sabe de sueños en la muerte abisal
de los celajes.
Otra vez solo rememoro
las veces que las sábanas confundidas
nos miraron amar
como se aman los átomos ubicuos,
vibrátiles corazones entrecruzándose
ante el...
Este es el libro, subo sus escalinatas pardas
hacia el lúdico césped,
sus escalinatas olorosas a canela,
hacia la ventana
que de pronto vuela, como todas las cosas.
Este es el libro…
Los símbolos inefables que de nuevo
nos hacen la mirada.
Emerge el verso como la sed de las quimeras...
Ha pasado tanto el viento
esta mañana ante mi casa,
ha pasado ululando, silbando, empujando
ventanales y tejados,
ha entrado por rendijas y resquicios,
ha cantado, y sin embargo,
mis versos sólo saben que el viento
es una mano de Dios sin su derrota,
a veces es caricia, a veces...
¿Acaso no será brizna mañana
lo que hoy apenas mece el viento?
¿Acaso de tanto morir el sol
se negará a nacer de nuevo?
Y el hombre y la mujer, pequeños, torpes,
se creerán dueños del mar y la montaña,
dirán que el cielo es suyo aunque no sangre,
que el árbol es un objeto para hacer...
Gracias, Ropittela, por tu amable comentario, abrazos
Gracias, Sergio, te gustó la imagen, seguro el poema no, y por dicha no me parezco a Reagan, abrazo
Gracias, Paco Valente, lo que dices me motiva, abrazos
No, yo no soy el alfarero,
soy tan sólo el que quiebra el receptáculo
adonde habías colocado esas hierbas
casi inservibles, pero amables.
Soy estas manos
que se derriban solas
y que ahora has de armar
como el rompecabezas imposible
que antenoche inventaste para amar
de nuevo en...
Subir a un poema aquí,
cuando la llama azul se suspende
sobre la intensa sensación cardial
que nos hermana.
Subirlo aquí, cuando el silencio
vuelve a ser invocación apasionada
de la forma,
cuando las caderas pueden resucitar
la nueva luz del abismo que nos hace,
cuando un día no es...
Gracias, Mnomo, por dejar tu interpretación, abrazos
gracias, Sergio, por pasar y dejar tus señales, es la tonalidad de muchos pasajes de este libro. donde falta el crujir, por eso son Cabos sueltos, abrazos
Yo a veces iba entre veredas,
al margen de los verdes que soñamos,
y los caballos nacían de las olas, las forjaban,
como nacen tus versos del puro rosicler.
Y eran un tropel de plata
que en el mar nos inventa la rapsodia.
Tantos truenos fueron el sello de la vida,
descifradas distancias...
Poema en prosa que con versos tambien aprosados hace estribillo utilizando lenguaje coloquial, la especie de Quijote que atraviesa tu texto, lo hace un intertexto referente, se lee con agrdo, abrazos
El bote y su remo, solos.
La noche se solaza con los tibios amantes
y la línea sombreada de sus cuerpos
que apenas la brisa hace suyos.
Sí, la noche es parte de este lúdico enroscarse
del abrazo imprevisto.
Nadie vigila como la luna extraviada,
nadie nos brinda su cobija de estrellas...