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Advierto a la aurora que me estoy muriendo.
Mi lecho es un cesto de nube
y mi paraíso la nada.
Como la carcajada del infante,
lleno de inocencia me despido.
De mí solo quedará un leve aliento
que se irá esfumando
para ser lo primero que algún día fui:
un instante, un vacío, una palabra.
Seré...
Quisiera absorber el viento
y ponerlo directamente en tus pulmones
y que tus alveolos dancen la paz.
Quisiera pronunciar por ti las palabras
que te generan temor,
y que me generen el temor a mí.
Tanto quisiera ponerme en tus zapatos
para arrancarme los pies y tirarlos a la basura.
Germinar en...
Me miras y sin decirme nada,
ya me los has dicho todo.
Tus inexpresivos surcos
susurran con sutileza todo
lo que callas.
Me miras y sin decirme nada,
ya me has dado un adiós.
Tus tan premeditados silencios
ensordecen las quimeras,
y tus finos dedos, que fantasean
con un ropaje de amargura...
La libertad es como el poema que se repite
y que se repite.
Es una sensación de miércoles
en el pecho
y de domingo en las entrañas.
La libertad es todo a lo que estamos condenados.
Es la rama cuya torcedura
sube en espiral y se clava en el mismo lugar que nace.
La libertad deja de ser...
Diosa de ébano:
Muero en los pliegues
que conducen a tu abertura.
Muero en la sangre que me une
con la deidad que habita en tu vientre.
Siento la puñalada de tus ojos
vertiendo a los foráneos de tu cutis;
consagrando la castidad de tu espíritu.
La tormenta de muerte
se avecina por tus asesinos...
Tal vez un día
en que mi aliento sea en la pradera
el canto de un gitano
que deambula solo;
tal vez un día
en que mi carne sea el festín
de un afortunado gusano;
tal vez un día
¡oh, solo un día!,
en que la calavera sea mi sonrisa
y mis pensamientos no sean infaustos;
será tal vez el día
en...
Ya se asombró de todo,
y discurren los días como granos de arena,
solitarios ante el abatido fragor de los años.
Juegan a ser libres las manecillas de los relojes;
olvidaron la partitura de su danza.
Ya se asombró de todo:
navega solitaria por la espuma de sus recuerdos.
Llegó a la edad donde...
Preguntas tanto por la muerte.
Parece que la vida en ti es un hábito
del que estás cansada.
No sé si es porque
ya no oyes los tiples ni las guitarras
o porque el reloj juega a ser libre.
Quizás el dolor de tus pies
sea el dolor del cristo al que le rezas,
o las palabras que no le dijiste
antes...
En rítmicas perezas,
bombeando el corazón bilis;
oxigenando pus al alma
el corazón se encuentra.
De tal manera el amor se ha añejado
que despide de la cava,
el tufo del cariño putrefacto.
Del afecto: expectativa cruel,
no queda que de los tejidos
que aún te creen la muerte esperar
Se ha...
La brisa fresca de tu boca
ahuyenta los dardos de la mente
y abrazando mis quejidos
tus labios me saludan.
Los bostezos del sol
nos dan el abrazo cálido,
y de las recién paridas nubes
las risas nos empapan.
La rotación del planeta
me empuja hacía tus brazos,
y el coloquio de las aves
que...
Tal vez un día
en que mi aliento sea en la pradera
el canto de un gitano
que deambula solo;
tal vez un día
en que mi carne sea el festín
de un afortunado gusano;
tal vez un día
¡oh, solo un día!,
en que la calavera sea mi sonrisa
y mis pensamientos no sean infaustos;
será tal vez el día
en...
No aguanta mi tendido cuero
lo crudo de la verdad amarga.
Los vestigios de la cordura matan lentamente
y el asesino tiempo vive en ella.
El valor de la mentira es verdadero;
enjaulada en ella, cual ave presa,
morir a sus pies demando.
No hay mejor engaño que creer:
creer en lo imposible...
Cuando tu voz inunde las paredes:
oye los gritos que el silencio calla.
No son los oídos quienes callan,
son las paredes; que no tienen oídos,
tienen boca.
Cuando el dolor llegue a tu vida:
no te sorprendas
al saber que es tu único acompañante;
y prepárate para oír la boca de los otros,
que...
Fuimos como virginales estrellas
aquel instante en que
el deletreo de los segundos se esfumaron.
Permaneció intacto el viento.
Se conjugó con la vista y hasta pude olerlo.
Y virginales estrellas correteamos
por la aguda línea de la mentira.
Balbuceamos de los labios un mantra:
“oh, juventud…...
Vivimos por necedad,
no por necesidad.
Es desde el primero de los llantos
que, como exhalando la vida,
advertimos que no queremos estar allí.
Nos aferramos a ese pubis
– primer hogar –,
con cuan valentía, con cual necedad.
Decimos: estar allí no quiero yo.
Y cuando por necios
nos enfrentamos a...
¡Oh benigno, oh sagrado!
Estos lánguidos labios
que nunca han probado
la dulzura de un desnudo seno,
desatan plegarias a tu figura.
Sea cual sea el talle
de tus enigmáticos designios,
aleja el martirio pensante
que aqueja mis soles.
Deja caer sobre mi presencia
la embriaguez de los...
Pensar el pensamiento
le oí decir un día a un amigo.
¿Pienso y luego existo?
o ¿existo por qué pienso?
Con las invenciones de hoy en día,
no es difícil creerse vivo.
Y allí radica el problema,
en pensar que, por alguna razón, existo.
¿De qué me sirve un pensamiento,
si no es poético, si no es...
Morir el tiempo veo,
a la par de mis fervientes deseos.
Solo en el abismo de mis adentros
con vil ímpetu ante el martirio,
pesaroso me encuentro ante el morir del tiempo.
Tiempo que muere en tus adelgazados labios,
de sirena labios por el martirio adelgazados.
Adelgazados labios, ¡Oh...
De odio corroídas mis entrañas,
de silencios torrenciales
en la cotidianidad aciaga;
dilapidó mi ánimo el bravío macho.
En soberbia de sus acciones embebido,
improperios no bastarle al dirigirse a su público,
público a quien dicha debe.
¡No os sorprendáis ante el desprecio!,
ante las caras...
Ha bebido y ha bebido,
su pasión ha consumado en las tabernas,
y el aguardiente,
y la tapetusa
y el alcohol de farmacia en botella.
Ese es el;
un vasto ebrio de los días y las noches,
un gorrión borracho que divaga en sociedades.
Perdido entre la niebla de su mente
y el mareo de su borrachera...
A las robustas inquietudes que me acechan,
no les basta con mi alma etérea dejar;
embebidos verdugos de poder inquisitivo:
flaqueando en la torpeza de un camino,
de un torpe camino flaqueando están.
Como acechan en la penumbra de un ocaso,
en la vertiente de un endeble dolor, dolor.
¿Son acaso...
No te levantes nunca madre tierra;
no veas sus ojos perversos,
sus ojos hambrientos, sus ojos sangrientos.
No te levantes nunca madre tierra;
ojala esa noche sea noche
y sea tarde para tus desvelos,
pero madre tierra, fuese lo que fuese,
aún no, aún no te despiertes.
Deja que su ambición...
No entiendo aún las reglas escritas;
por ladrones, por fariseos escritas.
No concibo la idea del poder absoluto,
sin embargo, me rige la norma que aborrezco,
el capital que no poseo,
el perder lo que aún no se ha perdido.
Veo tiranos en gavilla,
atacando su propia vida;
pérfidos traidores...
Estoy en ese estimulo,
gota que no te toca
en besos, besos,
que al destino no diste,
en el albor de tu cielo triste.
Estimulo errante,
huellas ante tu dolo;
dolo de un gran amor,
amor de vuelta engullido.
Estoy en la pared vacía,
tu adentro extraño,
tu feliz canción en madrugada,
tu constante...
Ayer te vi,
preciosa centinela,
con tus manos firmes
acariciando otra estrella.
Tus ojos brillaban,
como nunca los imaginaba.
Tus risas parecían,
acariciar mi alma.
Eran dos juntas,
la una para la otra.
A pesar de que tú
me dejaras con el alma rota.
Brilla siempre
mi linda centinela,
que tu vida...
Estrella sola en el vasto infinito,
tan identificado me siento contigo:
con tus penas grandes
y tu luz menguante,
con tu absurda infinidad
y tu inmensa lejanía.
Tan identificado me siento contigo;
que, hincado en un yerto pino,
con la vasta soledad del infinito,
nace de mi pecho lagrimas vacías...
Decidí cincelar desde el espacio
mis estrellas fulgurantes;
y esfumar de mis pergaminos mentales,
las batallas que en él cosmos he librado
Extirpé de mi lenguaje la palabra horror,
aun cuando la oscuridad insondable
parecía lacerar mi lengua;
y la pena lograba afligir mi alma pesarosa.
Bebí del...
Quebrándose quizás mi vida, amor,
me veo caer en el cruel averno;
mas tú, mi corazón, amor materno
me libras de un fuego abrasador.
Y son aquellos brazos conmovedor
recuerdo, cuando noches de invierno
cubrieron tu mirífico y tierno
regazo; y tú fuiste mi esplendor.
Librándome tú del acantilado...
Mar que retozón en el ocaso
abre un portal infinito al regocijo,
¡Cuánto te anduve esperando!
Marina sal, contagiosa arena;
poseedora de ungüentos heteróclitos,
de miríficos albas y auroras.
Corazón empapado hasta las entrañas,
en ti, que bañas y permeas mi templanza;
me abrazas con tus olas
y...
En tu ebriedad convulsa creo.
En tus pupilas blanquecinas;
en tus cabellos quebradizos,
el ebrio ser de sensibilidad veo.
Por callejas estrechas – esas
callejas de dolor profundo –
pasar veo tu alma borracha;
flores vomitando, licor que
te fermenta maldiciendo,
morir viendo las luciérnagas
de...
Vacía noche aquella
en que entristecidas letras
fueron ignoradas por ti.
Cuan vacía – soledad eterna –
letras fueron:
¡Si letras solo fueran!
Fue un suspiro olvidado,
fue la quietud de un silencio,
apabullantes letras,
letras leídas por un ciego lector.
No fueron letras siquiera
las que...
Las blancas páginas vacías de mi vida;
sin prisa vagan lentamente,
lentamente vagan por
el transcurso eterno de los amaneceres.
Son vacías – blancas páginas –,
viendo morir el silencio
en un murmullo que no grita,
que embriaga los ocasos
de suspiros llenos de sevicia:
otra página lerda y fofa...
Estiércol fino de mi mente
embarga las noches;
delira la soledad incontenible,
saluda la locura
en cuerdos ratos de dolor.
Las noches eternas son,
en que silencio se hace ruido
y memoria en difunta esperanza.
Corta estancia tranquila,
arrullan los sueños;
coquetea la suave muerte.
Perturban los...
Gritad vigoroso por tus andanzas mundanas;
advertidle al viento que susurras en clave,
y que tu aliento puede derribar mil torres.
Gritad en las praderas a la muerte de los alfiles;
y no supongáis pradera alguna en que muerte
vana sea el destino de un gitano bravío.
¡Susurrad dije! que basta en...
Si tan solo fácil fuera
el sol con la mirada acallar;
el grande, grande sol:
dorado regordete y vacilante,
villano de las noches y
cruel traidor de las pupilas.
Si tan solo fácil fuera
sonreír en la tristeza;
abrazar las miradas perdidas,
miradas galopantes de la noche;
perdidas en el furor de...