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Vine de la ciencia más dulce,
de la experiencia más elevada,
del cantar más sonoro del alma.
Caí aquí y tiendo a mi origen,
ya que sin él no hay nada. ¡Nada!
Todo fue sucesos de mi casa,
copia, escaneo, flash repentino.
La tierra fue cielo, azul y gris;
flasheo de mi terrena carcasa,
retorno...
Me despides,
tramas sacarme de donde ya habito,
de donde sembré el futuro,
perdón ¡dónde ideé futuro!
Me sacas,
me sientes con el hígado,
hasta nausear mi olor de fidelidad,
ya no quieres tener algo de mí.
Tenerme te es fastidio.
Te sacudes el todo que tienes de mí.
Prefiero que decidas tú el...
Aunque no se te ve
eres vida y acción
en un alma apasionada:
eres sentido y aspiración.
Eres criatura y creada,
dibujada a las anchas
de Dios sólo,
querida y perpetuada.
Eres querida, poco vivida;
envidiada, muy olvidada,
eres todo en esta nada,
en un mundo convulsionado.
¡Y ahí tuviste...
Mi corazón alegre. Era el júbilo más sublime hasta ahora sentido. Cambios en mí se manifestaba cuando me relacionada con mi familia. El tiempo me digo todo lo que yo era capaz. Era el grito más profundo de mi alma, que sonsacaba mi interior.
Calaba en mí con ardor y era Dios mismo que se colaba...
No podías perder.
Tu conocías el cielo
embarrado de barro,
había rodado.
Lo viste hablar moradas.
Callar mucho tiempo,
atisbar templos,
y rendirse a la montaña.
Lo viste partir siempre
y regresar poco,
el tiempo no podía perder.
Tu palabra faltaba.
Le hablaste y te escuchó.
Acogió todo y...
Me voy al desierto,
solo, a discutir con mi sombra.
A encararle por el desacierto
que propiciaba a mi honra.
Estaré ante el juez que no juzga
y le contaré mis delitos ante trillo,
mientras las arenas conjugan
mi renacer, sin el golpe del martillo.
Dejaré el desierto a la amanecida
las...
Las buenas letras que surgen de tu corazón sean el cortejo de mi adiós. Escribe como los dioses que imploran al Dios, desde la aridez de la tierra, de los cielos, y aspirables. Transdibuja el páramo de mi solaz lejanía, y escribe mis letanías de auras, de tu inmortal pasión que me atrae. Pero...
Sin mí no habrá el año que esperas
y sin mí no renovarás tus cielos.
Ven a mí, que viniendo me encuentras,
que quedándote conversamos,
que sentándote nos miramos.
Yo te hice para mí.
Esperas años nuevos,
sé tu el más nuevo de lo que esperas.
¿Tu corte, oh Dios, me ahoga,
me condena?
¡Corte divina enfrascada en leyes
invariables
que a mi humanidad la priva!
¿Si pudiera cambiar de juez
apelaría,
mil veces siempre, al juez,
al humano?,
¡que ser exigente a lo divino!
¡Oh Dios!, que molestia la mía,
reclamar
una corte a mis anchas...
No hay dios que gane la batalla,
sin tomar las armas del poder,
resaltando la mala racha, cuya talla,
que emblema su altanería, el no perder.
Sin ti no hay dios, oh Dios, sea luz,
que se atragante de gracia, en contra y en alborotos,
lleve a rastras al muerto matándolo, qué cruz,
y lo deje en...
Lo que ayer parecía nuestro,
no es nuestro.
Mirábamos un palacio con servidumbre,
eramos los dueños y eramos servidos;
no somos nuestros, no somos reyes;
y vivimos en diferente esquina
como el mortal que solo añora vivir.
Ha sido novela.
Somos aves de nidos diferentes.
Somos de árboles y cielos...
En los preparativos
de mi nacimiento,
se colaba el genocidio ecuatoriano,
banca que congelaba el sucre;
cuando nací el yankí se imponía
y me tocó huir,
al otro Egipto que me retiene hasta hoy.
Un nacimiento tuesto
es la mortal que ahora me embarga.
Muchos nacen entre flores marchitas,
para...
No me dejas nacer, no puedo nacer hoy.
No hay segunda venida si no nazco.
Busco donde nacer y tumbas mi posible pesebre.
Tu navidad es incierta,
si no nazco en tu corazón
de piedra,
de barro,
de heno,
de tamo;
en fin, no nazco si no me dejas nacer.
Ahora Herodes se adelanta para evitar mi...
Una persona libre,
lucha, revoluciona,
frente a mil que decepcionan
Una voz honesta libera,
vislumbra horizontes,
frente a mil voces que esclavizan.
Una palabra sencilla se entiende,
aclara y llena,
que mil rebuscadas, enredan.
Sucede así, sí. Pero generalizar el tema en cuestión es expresar que el que describe y su entorno de pensamiento son la crema más fresca del el desierto, y no es así. Porque en todas las capaz sociales de pensamiento, ya sea cultural o religiosa, hay tolerancia como también fanatismo.
Me alegra de ser el primero, en leer, comentar y dar me gusta. Eso es un honor. Encanto de letras magistrales que entrelazan la sapiencia de la cocina y del placer apetitoso del paladar.
Entre letras me descubro,
me veo,
me siento,
parece que nací para las letras,
pero ellas no nacieron solo para mí:
tengo un celo sano.
Nací para ellas, tú mi alfabeto,
naciste para mi vocablo.
Te nombro en cada letra,
mis sienes se estremecen.
La corbata arrogante
no te deja entrar a su casa,
a tu propia casa;
no te da aliento,
te arrebata lo tuyo.
El harapo ultrajado
te acoge, te habla,
te respira, te siente
y te vive a tus mismas anchas
como lo haces con él.
Reconoce de donde viene,
y sabe qué este ser no lo quiso así,
lo hicieron...
Mi noche estrellada es esta:
estar en la oscuridad
divisando chispas de luz,
distantes, dispersas;
es el resurgir de la noche oscura
que no pudo sanjar este amor
que me aferró a ti.
Buenas letras que reflejan la parte más humana del ser humano que necesita un toque más de esperanza y sobretodo de tranquilidad para el alma apasionada.
Clamo claridad
en este eclipse fatal.
Mi noche oscura
me mantiene a tientas.
Elevo mi alma
y mi cuerpo pesa.
Soy mi presa;
me captura mi barro.
Ruego a destiempo,
al clamor de mi sed;
el agua tan cerca
y yo dejándola de beber.
Busco salida
sin negar marías
que se pasean y se detienen:
al...
Si Jesús viene a mí
María viene con Él,
mientras yo
no sé por dónde ir o regresar.
Los caminos ya no van a Roma,
porque la casta paloma
se apoderó de lo suyo,
hizo trino
y camino.
Mis dos cielos,
no los he escogido,
ellos vinieron a mí
y dejaron huellas;
¡qué gárgolas me cuidan!
¡Jesús ven...
El sol no nos da su abrigo,
la tierra no nos da frutos,
el agua ya nos da lutos:
el hombre es el enemigo;
de la creación su hostigo;
del cielo su desconsuelo;
de la paz, inerte suelo;
del hombre el triste cretino;
del amor un repentino;
de Dios un triste desvelo.
Que luna sin orla
y sin hielo;
no es el espejo del caballero sol
para su peinado de oro.
Que terruño descuadrado,
cárcel de inviernos y desdenes,
no acoge mi planeta que si sueña
y contrae cielos,
en una era de primaveras.
Que fiera y cómoda
son tus gárgolas en la cima,
vigilan sus entrañas...