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Son muchas las historias que se han reescrito a las 3 de la madrugada.
Despertar y que abunden las luces rojas, el neón parpadeante y el aguardiente de cabecera; el llanto sesgado por la autocompasión y el gato negro que recoge las letras por los pasillos de la casa. Los párpados pesan...
La ciudad se ha inundado de ti, de tus figuras geométricas.
El sol y las campanas, los diafragmas,
recortan sombras en el jardín, en el ocaso.
La escuela cerrada cuida los ecos,
las pisadas ligeras, los gritos sordos,
pasan desapercibidos, ajenos.
Te veo en los rostros pequeños,
en las canas...
Respirar el metal líquido,
el segundo siguiente
a la partida,
bajar por la garganta,
al vientre,
moneda de sangre.
Me observa el semáforo,
la lámpara,
el poste.
La esquina me llama,
me arrastra
el sabor del cobre.
Pies descalzos,
plumas de cuervo.
Calle húmeda,
iluminada,
aire fresco.
Lo...
Despertar y ver el vidrio,
sentir su peso, su filo,
no quebrarlo.
Cargar el vidrio al jardín,
entre flores, animales del campo,
comer heno, paja,
para aguantar el filo del cuchillo.
Beber café frío de verano,
amargo,
fruncir el ceño,
torcer el cuello,
yacer tendido en el asfalto.
Caminar el...
Soy asfalto líquido
en el hueco de tu mano,
en la comisura de tus labios,
catedral olvidada,
campana muda.
Me arrodillo en tu tibio cuerpo,
sin altar, sin permiso,
como quien aprende a rezar
con los labios entreabiertos,
con la voz,
con la lengua,
con el cuerpo.
Un cristal invisible me...
La viga
pronuncia mi nombre,
clavada en la nieve del monte.
Rozo la pezuña,
el casco,
el estribo.
Fuego,
marca
la piel,
la silla,
el viento.
Pertenezco
entre sus muslos,
botas,
espuelas punzantes.
La viga nos llama,
el cuero,
la riata.
En la boca,
el freno,
saliva,
fresca.
Acaricia mi...
Despertar y sentir el hueco,
desayunar con él,
croque-madame, pan reseco.
Llevarlo al trabajo,
vestirlo,
nombrarlo,
ponerle precio.
Entre las flores,
alimentarlo de almendras,
miel,
abejas.
Me quema,
poste de madera,
pino o fresno.
Llevarlo al parque,
conocer nuevos huecos,
tierras,
cielos...
Pupilas negras, cabellos blancos.
Llegas: verdades completas.
Consumes mis mañanas
y la noche estrellada.
Llevo tu pupila en la mía
y me dejas, despojo,
ceniza en el pelo.
Apenas nombro la herida
y se termina el tiempo,
se acerca la partida.
Quédate. Aún faltan risas,
lágrimas y enojos.
Aún...
0320
Soy abismo,
pero preferiría ser tu piel, tu brazo.
Me marchito cada veinte de marzo:
me inclino, me arrastro.
Preferiría ser casa:
hoguera o ventana,
taza
o puerta cerrada;
no abismo.
Cada veinte de marzo.
He olvidado su nombre,
pero recuerdo su risa,
su saliva
y el sabor de su vientre.
He olvidado las fechas importantes,
pero recuerdo sus pies descalzos,
su mirada húmeda,
y el olor de sus cabellos enredados.
Me visita en las noches,
cuando la marea baja,
cuando la guardia duerme,
en los centros...
¿A dónde ir,
si tu cuerpo no está presente?
Dios es testigo,
y yo soy la piedra firme
de mi necesidad:
leer las nubes,
beber de la carretera.
La mirada de sirena enamorada.
El espectacular de metal oxidado.
Sabor a sangre,
a vientre,
pan de medianoche,
gijarro enmohecido.
Mirada punzante...
Piedra de molino atada al cuello.
—Conozco el final del abismo— le dije.
Es el sonido del océano en mis manos,
el reflejo del sol distorsionado,
el reflejo del dolor contenido, durmiente.
La mirada trémula que no miente,
que cuenta la verdad oculta.
He sangrado tantos atardeceres
y temo tu...
Hoy no quiero verdades.
La verdad la tengo aquí a mi lado,
donde debería estar ella
y hay vacio.
Hoy quiero ilusión, escape,
un lugar donde ella habite
sin miedo,
sin ausencia.
Hoy solo me habitan las dudas,
las penas,
como casa vieja
de habitaciones vacías
Porque me vi en su ausencia,
me...
Di que te quedarás esta noche.
Que el peso de mi piel basta
para anclarte.
Di que esta vez no te irás.
Que a las tres de la mañana
tu cuerpo seguirá aquí:
la respiración entrecortada,
el cabello enredado entre mis dedos,
las sábanas marcadas
como prueba de que existimos.
Di que no te llevarás...
Di que te quedarás esta noche. Di que el peso de mi piel es suficiente para anclarte a mí. Que esta vez no te irás. Que a las tres de la mañana tu cuerpo seguirá aquí, con la respiración entrecortada, el cabello enredado entre mis dedos, las sábanas marcadas, la almohada desordenada. Di que esta...
Cada vez que me dejas
te llevas los sentidos:
la luz,
el tacto
y el sonido.
Pronuncio tu nombre
y no llega.
La voz se queda corta.
Tu ausencia me asfixia.
Tú te vas
y yo me quedo
desangrándome de ti:
de tu risa,
de tu cabello,
de tu aliento.
Tu sabor se aferra a los labios.
Muerde la piel...
Piedra de molino atada al cuello.
—Conozco el final del abismo— le dije.
Es el sonido del océano en mis manos,
el reflejo del sol distorsionado.
La mirada trémula que no miente,
que cuenta la verdad oculta.
He sangrado tantos atardeceres
y temo tu plumaje: ave sangrante,
cuervo rumiante que...
La pequeña Andrea solía hablar con el viento, y las aves le respondían.
Tenía un llamado ancestral: el de la tierra, el de los antiguos.
El humo parecía obedecerla.
En sus ojos llevaba el color de las especias,
y por sus venas corría aguamiel de agave manso.
Andrea se subía a un banquito de...
In Ocelotl Ce Tecuani
La muy noble ciudad de Puebla de Ángeles, 30 de marzo de 1610, en el duodécimo año de su majestad, Felipe III el piadoso.
A los ojos del empíreo ahitado en luceros, se tiñe un firmamento de azul oscuro. Tenues tintes de luz violácea se abren paso a través de un...
El Desierto de nuestra señora del Carmen en los montes de Santa Fe, 17 de enero de 1610, en el duodécimo año de su majestad, Felipe III el piadoso.
Nola interrumpió mi sueño otra vez. Nola… ¿Fue el metal bronceado, líquido en tus venas, que me enseñó el camino, o fui yo quien aprendió a...
Carta a mi hija
Para cuando vuelvas a mis letras, buscando mi voz entre tus memorias.
Siempre creí que el amor a primera vista era cosa de cuentos, hasta que unos ojos me devolvieron la mirada, como queriendo entenderme; hasta que escuché tu llanto y vi tu sonrisa sin dientes. En ese instante...
Sin nota de autor. Abierto a interpretación
Voy recogiendo pequeños trozos de mi alma
que dejaste olvidados tras de ti, mi cielo.
Miénteme una vez más, cariño,
que aún no aprendo a vivir
sin tu amor fingido.
Inhalo mentiras para sostener mi cordura,
y exhalo el miedo a perderte de vista.
Ya...
Eres oxígeno adherido a cada molécula de mi cuerpo.
Eres tejido sangrante, pero vivo.
¿Por qué me deshabitas de repente
y decides volver precisamente esta noche?
Tomas mi esencia
y haces sangrar mi mano,
sangre negra, destilada
como aguardiente barato.
Aún te pertenezco,
llevo grabado tu...
Agradezco tus palabras, Julius. Es probable que las respuestas sean menos complejas que las cuestiones;
sin embargo, lo has descrito de forma hermosa, levantar la mirada desde el polvo, desde la tierra, es el principio para ascender en el entendimiento.
Quizás las respuestas lleguen...
Mientras crecía, observaba mis heridas con intriga.
Me preguntaba de dónde habían salido.
¿De dónde viene la vergüenza, la ira?
¿A dónde van cuando no las dejo salir?
Viejas heridas de guerra en piel nueva
Se esconden bajo la dermis, bajo mis uñas.
Y yo, me muerdo para liberarlas.
Mutilo mi...
Respira.
Una vez más.
Siente tus arcos costales abrirse.
Cuenta hasta diez.
Luego hasta cien.
Hasta que las palabras se disuelvan,
como miel en tus labios,
como agua salada en la arena
bajo tus pies.
Y respira otra vez.
Porque corta es la caída,
y breve el viaje.
Sostén mis manos
entre tus...
He cometido un pecado al mirarte,
al respirar tu cuerpo cálido,
y sentir tu piel vibrante,
al imaginar tu cabello rizado
y tu voz de ave sangrante.
Caen las hojas,
como caen mis pensamientos
ingrávidos, irrelevantes
Pecado en tus ojos cálidos,
llameantes.
Me sedujo la triste noche
y los...
Armadura pesada, oxidada
de prejuicio y filtro sepia.
Yo, el perfecto idiota,
de sístole saltarina y coqueta.
Inocencia y goce,
del Reino herencia.
Ignorante de juicio,
pequeño en presencia,
profundo en esencia.
A tu eterno servicio.
Pero, ¿qué es esto que en mí siento?
Este fuego que en mí llevo.
¿Quién determina la siguiente línea, el próximo verso?
¿Quién en mí mueve la pluma y arrastra el viento?
Nunca saciado, nunca satisfeco;
hastío apasionado por deshilvanar el tiempo.
Soy la hojarasca que arrastra el viento,
la voz...
Una tarde soleada llegué a este mundo,
aprendí a desvestirme de nombres,
habitante de muchas pieles, pelajes y voces.
Aprendí a caminar entre muertes y cicatrices;
cada nueva forma era un comienzo,
ávido, buscaba anclaje, buscaba puerto.
Olvidé mi forma,
no soy quien tú crees.
Soy la voz que...
Amor, empiezas por desasosiego,
solicitud, ardor y desvelo;
flama que hiere mas no apaga el ruego,
huésped incansable del tierno anhelo.
Mas, ¿a quién pretendo engañar?
porque soy parte del todo, y sin embargo,
un perro muerto es lo que soy
cuerpo que flota,
luz, oleaje,
alma rota.
Pronto...
Así, tú existes: efímera, diáfana, un destello que se apaga antes de que pueda nombrarlo. Pero tu mirada es prueba de que existe un Creador. Esa risa escandalosa y desordenada es como una onda de fotones en el vacío, como el flujo de electrones, como la despolarización neuronal tras un impulso...
Disfruto escribir en pasado,
pero luego me susurra una voz:
“no fui, soy, aunque también he sido.”
He sido las pieles necesarias,
he habitado los cuerpos que yacen tendidos
en el asfalto tibio.
Y con gotas de nostalgia,
De luz tenue,
a veces me presumo perdido.
He sido los cuerpos...
He sido los cuerpos necesarios,
las pieles ardiendo,
el asfalto líquido,
la sangre que no coagula,
la herida que no sangra pero sigue doliendo,
los bordes queloides que mis dedos de lija no pueden suavizar.
Corto con bisturí la carne, el tejido necrosante,
hasta el hueso, hasta el tuétano...
Siempre has sido tú
La fogata que cruje.
La sal que arde.
El niño que deambulaba entre rostros desconocidos.
Siempre fuiste tú.
Siempre has sido tú.
En la mirada del desconocido que te juzga,
en la ira del viento,
en el miedo de los animales que te ladran.
Fuiste tú.
Leíste cada línea con...
Ver
Es un placer verte de nuevo. Esta versión tuya es distinta a la anterior, y me gusta. Tal vez te preguntes quién soy o qué haces aquí, pero no te preocupes, las respuestas no llegarán de golpe.
Has venido a recordar. Traes contigo la sombra que dejaste en los pasillos, la sal que aún...
El siguiente, nacio un viernes a eso de las 11:00 pm mientras caminaba por las calles de la celebre Tijuana, una persona intoxicada, un susurro humano, devorado por el polvo de la noche, repetia la palabra: madre, madre, madre.
Apenas punzas mi piel y yo surjo ingràvido,
navegante naufrago...
De las preguntas recurrentes, rumiantes
De los faltos de fe en los interminables trenes
De Ciudades anegadas en delirios necios
¿Vida, qué bien puede haber entre estos, más que dolores, lamentos y lágrimas perdidas?
¿A dónde se acude cuando el café es pálido y sin aroma, cuando el abismo no...
Gracias por compartir tus versos, me han hecho recordar las palabras que escribió Pablo a los hebreos “Recuerden a los que están en cadenas de prisión, como si estuvieran encadenados con ellos, y a los que son maltratados.” Ya nuestro nacimiento lleva sufrir y cadenas implícitas.
El agua salada de tu rostro mojó los cardos y abrojos
Esos que crecieron en el camino erosionado, sinuoso
Como rocio añejado en barricas de ébano
Llevado por los vientos de otoño, naufragó mi navío en tu glaciar enraizado
En las entretelas quedaron grabados los senderos que conducen hasta...
Todas las palabras te pertenecen
Y yo nazco de entre todas las palabras
Profundo mar de versos
Costa de oleaje distante
Lirio que crece entre yerbajo espinoso
Si Dios escucha tus plegarias
Implórale sobre aquellas cuestiones,
Esas que atormentaban al congregador hace tantos ayeres...
Hola! Gracias por los consejos! Tienes razón, está así, en “bruto” porque fue como vino, mañana temprano le haría una segunda revisión para hacer correcciones.
Mujer sedienta de colinas blancas
Lirio de profundas aguas
Eres la espina que profunda se clava
Mi insomnio, manos que tiemblan
que trazan las lineas de tu piel y la anhelan
Veo mi carne tendida en la distancia
Tikotse yauana, cuero tendido en la tierra
Mujer sedienta de colinas blancas...
Cuántas veces sostuviste mi mano sin recato
En las madrugadas solas, sin notarlo,
Espíritu sempiterno blanco, de raíces profundas e interminables.
Cuántas veces reclinaste tu espíritu sobre el mío
En una tarde callada de octubre
De mi válvula tricúspide se aferra tu nombre
Con tus manos...
Cuantas veces amor sostuve tu mano sin recato
Sin notarlo en las madrugadas solas
Fantasma blanco, de raíces profundas
Cuantas veces amor reclinaste tu cuerpo sobre el mío
En una tarde callada de octubre
De mi válvula tricúspide se aferró tu nombre
Sin planos, mi eterna prisión...
Interminable, oscuro y tintineante manto
Sábanas frías e inoxidables metales
De pitidos y facultos blancos
De nervio trigémino y mueca fingida
Porque los muertos tienen la resurrección; la esperanza de volver a la vida
Pero los vivos; esos que aún respiran
¿Qué hay para ellos? ¿Qué hay para...
Conforme nos movemos a través de este desierto, la vida y el viaje nos cambian, van dejando marcas en nosotros, en nuestros cuerpos, con frecuencia estas marcas duelen, sin embargo a veces son hermosas.
Hace 378 días iniciamos un viaje que ni en mis sueños más locos habría imaginado, en medio...
He aquí a las noches frías
Al octubre callado
Al pino y al roble taciturnos;
De la cactácea que sangra
Y la espina que profunda se clava
De la fogata que cruje ensordecedora
A los cabellos largos y enredados
Canela y azúcar de epitelio pigmentado
Sol intenso que derrite voluntades
Nace y muere...
Querida Anamer, es un gusto saber que has disfrutado de este breve texto; agradezco tus buenos deseos, sólo el tiempo en su infinita sabiduría dará respuesta a la cuestión. Te mando un fuerte abrazo!
Arriban frugales las primeras notas de tu voz y surjo ingrávido de mi fría y vieja prisión; despolarizan las membranas de mis gastadas constelaciones neuronales, resbalo por las húmedas paredes de estas oscuras habitaciones; inerme gravito hacia ti por gradiente de concentración, un leucocito...
Old shadows rise upon myself
As someone once said
“what good amid these oh me”, oh god?
Of the old stories that remain untold
Unseen and left forgotten
Like knives piercing through my skin, old and rusted
Merciful father lean your ear, listen
and In thine eternal arms carry me
Deliver me from...
Domingo, 26 de septiembre
Dear M
Nada termina cuando se acaba
Tu voz, todo lo renueva todo lo atrapa
De tus virtudes que son tantas
Revoloteo de risas y bienaventuranzas
Naces como fuerte tormenta
Te aproximas sin prisas, suave y delicada musa
Orives artifex, de recuerdos y memorias
Del...
Naces del claustro
Caos armónico
Seductor, provocador y romántico
Arribo tarde y enmudecido
A tu vida de entumecidas piernas y antiquísimas rimas
Más solo una cosa te pido
Responde, ¿quién eres y en qué me he convertido…?
Querida María, espero que mis letras te hayan encontrado con bien; la mayoría mienten en el amor, al otro o a si mismos. Agradezco tus amables palabras y tu tiempo al leerme :)
Querida Guadalupe, el silencio obliga al hombre a enfrentar su absoluta soledad, para muchos insoportable para otros un trago de amarga realidad; creamos la realidad qué más nos convenga y aceptamos mentiras para que continúe la narrativa.
Gracias por leerme; un placer coincidir contigo en este...
Voy recogido pequeños trozos de mi alma
que dejaste olvidados tras de ti, mi cielo.
Miénteme una vez más cariño
Que aún no comprendo
cómo vivir sin tu amor fingido
Inhalo mentiras
de las que pende mi vida
exhalo miedo a perderte de vista;
ya sé que este amor es ficticio
de película
y aún así te...
Te escribo, aún cuándo la razón y la cordura gritan lo contrario
Y tú, no preguntas ¿dónde? , ¿cuándo?
Presente, futuro y pasado
Te escribo, aunque nunca llegues a leerlo
En las gastadas esquinas de un viejo diccionario
A diario, a diario...
Pero dime ¿Quién en mi mano determina el vaivén...