Pedro Vergili
Poeta fiel al portal
Negro como la inmensa noche
Desafiante como el fuerte viento
Obedecía suavemente sin reproche
tan solo cinchándole un tiento
Compañero de viajes largos
Ni el frío, ni el calor me lo paraba
Mientras yo tomaba un amargo
En el descanso que él necesitaba.
Lo hacía pastorear en el potrero
O en el lugar que uno se encontrara
Alimentarse bien para estar entero
Y él con su relincho me pagara.
Por los caminos llanos o de montañas
Al tranquito lento juntos caminamos
Nos daba su luz el sol cada mañana
A orillas de algún arroyo despertamos.
Anduvimos siempre juntos por la vida
Hasta que un día el destino, selló su suerte
Mi caballo viejo, tu tarea fue cumplida
Lo despedí con llanto, el día de su muerte.
Desafiante como el fuerte viento
Obedecía suavemente sin reproche
tan solo cinchándole un tiento
Compañero de viajes largos
Ni el frío, ni el calor me lo paraba
Mientras yo tomaba un amargo
En el descanso que él necesitaba.
Lo hacía pastorear en el potrero
O en el lugar que uno se encontrara
Alimentarse bien para estar entero
Y él con su relincho me pagara.
Por los caminos llanos o de montañas
Al tranquito lento juntos caminamos
Nos daba su luz el sol cada mañana
A orillas de algún arroyo despertamos.
Anduvimos siempre juntos por la vida
Hasta que un día el destino, selló su suerte
Mi caballo viejo, tu tarea fue cumplida
Lo despedí con llanto, el día de su muerte.