Amadís
Poeta fiel al Portal
Es Miguel un volcán que ruge en lava,
férreo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.
En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies su altura besa.
Cuando no halla respuesta a su pregunta:
¿Dónde se encuentra la justicia humana?
el alma se le viste de difunta.
Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo sin dudar se afana
como el hombre que rompa la cadena,
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.
No hay en la lucha nadie más valiente,
un corazón que vehemente arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.
Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.
El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido
que no le pongan precio ni calibre.
Y quiere hacer real una quimera
y por un ideal el hombre vibre.
Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.
Sueña en las aguas claras de su río,
en su florido y apacible huerto
y en las albas cubiertas de rocío.
Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.
Su vida es una vida apasionada…
Y de poemas de un sentir profundo
que leo con el alma desbordada
y que son patrimonio ya del mundo.
férreo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.
En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies su altura besa.
Cuando no halla respuesta a su pregunta:
¿Dónde se encuentra la justicia humana?
el alma se le viste de difunta.
Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo sin dudar se afana
como el hombre que rompa la cadena,
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.
No hay en la lucha nadie más valiente,
un corazón que vehemente arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.
Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.
El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido
que no le pongan precio ni calibre.
Y quiere hacer real una quimera
y por un ideal el hombre vibre.
Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.
Sueña en las aguas claras de su río,
en su florido y apacible huerto
y en las albas cubiertas de rocío.
Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.
Su vida es una vida apasionada…
Y de poemas de un sentir profundo
que leo con el alma desbordada
y que son patrimonio ya del mundo.
Última edición: