A Miguel Hernández

Amadís

Poeta fiel al Portal
Es Miguel un volcán que ruge en lava,
férreo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.

En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies su altura besa.

Cuando no halla respuesta a su pregunta:
¿Dónde se encuentra la justicia humana?
el alma se le viste de difunta.

Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo sin dudar se afana

como el hombre que rompa la cadena,
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.

No hay en la lucha nadie más valiente,
un corazón que vehemente arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.

Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.

El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido

que no le pongan precio ni calibre.
Y quiere hacer real una quimera
y por un ideal el hombre vibre.

Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.

Sueña en las aguas claras de su río,
en su florido y apacible huerto
y en las albas cubiertas de rocío.

Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.

Su vida es una vida apasionada…
Y de poemas de un sentir profundo
que leo con el alma desbordada
y que son patrimonio ya del mundo.
 
Última edición:
Me encantan los tercetos encadenados.
Solo en el primero, quitaría la coma: es un volcán de ardiente lava.
En cambio podría la aclararación "por natura" entre comas.
el hombre, por natura, es un ser libre.

Son solo observaciones.
Saludos cordiales.
 
Muchas gracias Eratalia por comentarme y por tus apuntes que siempre agradezco, pues así se mejora mi poesía.
No estoy tan seguro en eliminar la primera coma, pues Miguel es un volcán perpetuo. Si quito la coma, sería ardiente lava perpetua. No sé si me explico bien.
A la expectativa quedo. Un abrazo muy cordial.
Miguel
 
Es Miguel un volcán de ardiente lava, perpetuo como el rayo que no cesa...

No, Miguel, la coma que has de eliminar es la primera, la que has puesto entre "volcán" y "de", no la segunda; entre lava y perpetuo sí es necesaria la coma. Para que se entendiera mal, como tú dices, lo primero es que habrías de haber puesto perpetua. Está claro que el volcán perpetuo es Miguel.
Si quitas la segunda es cuando fallaría todo el sentido.
Si dices que esto "es una mesa de madera taraceada", o aquello es "una espada de acero reluciente", nunca separarías una cosa de otra, ¿verdad?

Vamos, yo lo veo claro.
Otro saludo.
 
A Miguel Hernández

Ver el archivos adjunto 58482

Es Miguel un volcán, de ardiente lava, (eliminaría la primera coma)
perpetuo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.

En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies, su altura besa.

Cuando no halla respuesta a su pregunta:

¿Dónde se encuentra la justicia humana?
Le estremece un dolor de punta a punta.

Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo con ardor se afana.

Y se entrega a romper tan vil cadena
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.

En la batalla se muestra valiente,(este verso es dactílico)
un corazón que en llamaradas arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.

Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.

El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido

que no le pongan precio ni calibre.
Y lleva a gala una vida austera (no me place la expresión «llevar a gala», no parece corresponder al concepto; por otra parte, este verso tiene problemas métricos: no me parece que el acento de «una» alcance a justificar el hiato en «gala una»)
donde la idea sea lo que vibre.»

Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.

Sueña en las aguas claras de su río,
en el primor de su florido huerto
y en las albas cubiertas de rocío.

Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.

Su vida es una vida apasionada…
Y de versos tallados a cincel
que leo con el alma desbordada
y en ella guardo como su anaquel.
(qué difícil es cerrar un poema ambicioso, y este lo es sin duda; el último verso está mal redactado, además de ser pobre en acentos: ¡arréglalo!)(«guardando su tesoro en mi anaquel»?)




Esimado Miguel: me ha gustado mucho este poema en el que rescatas la vida e ideario de Miguel Hernández; duros tiempos vivió el poeta, tiempos en los que debimos blindar la rosa. Tú rescatas con buen criterio la rosa que vivió tras el blindaje, la rosa de la esperanza humana.

Por título y forma, esperé una epístola, pero veo que no te decidiste a escribirla en segunda persona. Quizás deberías eliminar el «A» del título.

Te dejo algunas notas en la cita.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Esimado Miguel: me ha gustado mucho este poema en el que rescatas la vida e ideario de Miguel Hernández; duros tiempos vivió el poeta, tiempos en los que debimos blindar la rosa. Tú rescatas con buen criterio la rosa que vivió tras el blindaje, la rosa de la esperanza humana.

Por título y forma, esperé una epístola, pero veo que no te decidiste a escribirla en segunda persona. Quizás deberías eliminar el «A» del título.

Te dejo algunas notas en la cita.

abrazo
Jorge
Muchas gracias Jorge por tu comentario y por tu desinterada ayuda. He cogido tu propuesta. Ahora le daré algún retoque al verso ese de "gala"que se queda flojo.
Un abrazo muy cordial
Miguel
 
Miguel Hernández

Ver el archivos adjunto 58482

Es Miguel un volcán de ardiente lava,
perpetuo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.

En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies, su altura besa.

Cuando no halla respuesta a su pregunta:

¿Dónde se encuentra la justicia humana?
Le estremece un dolor de punta a punta.

Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo con ardor se afana.

Y se entrega a romper tan vil cadena
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.

Se muestra en la batalla asaz valiente,
un corazón que en llamaradas arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.

Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.

El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido

que no le pongan precio ni calibre.
Y quiere hacer real una quimera
y por alto ideal el hombre vibre.

Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.

Sueña en las aguas claras de su río,
en el primor de su florido huerto
y en las albas cubiertas de rocío.

Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.

Su vida es una vida apasionada…
Y de versos tallados a cincel
que leo con el alma desbordada
guardando su tesoro en mi anaquel.



Me ha gustado tu dedicado a poema a Miguel Hernandez poeta español reconocido. Es un placer leerte siempre. Abrazos poeta.-
 
Miguel Hernández

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Es Miguel un volcán de ardiente lava,
perpetuo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.

En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies, su altura besa.

Cuando no halla respuesta a su pregunta:

¿Dónde se encuentra la justicia humana?
Le estremece un dolor de punta a punta.

Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo con ardor se afana.

Y se entrega a romper tan vil cadena
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.

Se muestra en la batalla asaz valiente,
un corazón que en llamaradas arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.

Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.

El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido

que no le pongan precio ni calibre.
Y quiere hacer real una quimera
y por alto ideal el hombre vibre.

Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.

Sueña en las aguas claras de su río,
en el primor de su florido huerto
y en las albas cubiertas de rocío.

Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.

Su vida es una vida apasionada…
Y de versos tallados a cincel
que leo con el alma desbordada
guardando su tesoro en mi anaquel.



Simplemente, magistral, Miguel! Un fuerte abrazo.
 
Una muy laboriosa entrega nos dejas, en honor a un noble y talentoso poeta que hilvanaba rimas consonantes con una naturalidad asombrosa. Me gusta este poema cuando se va cerrando; pareciera que el intimismo te cae de perlas para evitar versos que pueden llegar a aparecer como forzados, o con algunas redundancias y/o excesos. Por ejemplo:

“ardiente lava”
“que en llamaradas arde”
“con ardor se afana”

Sabemos del ardor de Hernández, sin la necesidad de repetirlo. Luego, surgen algunos conocidos (y abusados) recursos métricos:

“tan vil cadena”
“asaz valiente”

Y otros un tanto cliché:

“versos tallados a cincel”
“el primor de su florido huerto”

Un florido huerto casi indefectiblemente es primoroso, y el cincel es la herramienta de primera opción a la hora de tallar.

Ya hilando más fino, resalto:

“perpetuo como el rayo que no cesa”

Tal vez cambiar “el” por “un” sonaría mejor, pues le quita carácter de aseveración a una imposibilidad climática.

De todas formas, lo tuyo ha sido una buena lectura, donde el esfuerzo es más que aparente.

Un gran saludo cordial.


Miguel Hernández

Ver el archivos adjunto 58482

Es Miguel un volcán de ardiente lava,
perpetuo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.

En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies, su altura besa.

Cuando no halla respuesta a su pregunta:

¿Dónde se encuentra la justicia humana?
Le estremece un dolor de punta a punta.

Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo con ardor se afana.

Y se entrega a romper tan vil cadena
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.

Se muestra en la batalla asaz valiente,
un corazón que en llamaradas arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.

Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.

El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido

que no le pongan precio ni calibre.
Y quiere hacer real una quimera
y por alto ideal el hombre vibre.

Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.

Sueña en las aguas claras de su río,
en el primor de su florido huerto
y en las albas cubiertas de rocío.

Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.

Su vida es una vida apasionada…
Y de versos tallados a cincel
que leo con el alma desbordada
guardando su tesoro en mi anaquel.



 
Una muy laboriosa entrega nos dejas, en honor a un noble y talentoso poeta que hilvanaba rimas consonantes con una naturalidad asombrosa. Me gusta este poema cuando se va cerrando; pareciera que el intimismo te cae de perlas para evitar versos que pueden llegar a aparecer como forzados, o con algunas redundancias y/o excesos. Por ejemplo:

“ardiente lava”
“que en llamaradas arde”
“con ardor se afana”

Sabemos del ardor de Hernández, sin la necesidad de repetirlo. Luego, surgen algunos conocidos (y abusados) recursos métricos:

“tan vil cadena”
“asaz valiente”

Y otros un tanto cliché:

“versos tallados a cincel”
“el primor de su florido huerto”

Un florido huerto casi indefectiblemente es primoroso, y el cincel es la herramienta de primera opción a la hora de tallar.

Ya hilando más fino, resalto:

“perpetuo como el rayo que no cesa”

Tal vez cambiar “el” por “un” sonaría mejor, pues le quita carácter de aseveración a una imposibilidad climática.

De todas formas, lo tuyo ha sido una buena lectura, donde el esfuerzo es más que aparente.

Un gran saludo cordial.
Estimado Tommy, le he realizado unos retoques atendiendo tus impresiones.
Espero que ahora sea más de tu agrado.
Nunca me importa hacer cambios si la obra mejora. Espero haber acertado.
Lo de "el rayo que no cesa" lo dejo, tal cual, porque así se titula un libro de poesía de Miguel Hernández, igualmente que en el tercer verso "viento del pueblo" otro libro de poesía.
Espero verte tan crítico con otros compañeros del foro. Como ya te he dicho anteriormente no me molesta todo lo que sea mejorar. Lo prefiero a que no me hagan comentarios. Asi que tienes mi permiso. Un abrazo muy cordial.
Miguel
 
Pues creo que te ha quedado mucho mejor, sin dudas, esos versos ahora se ven naturales. Y me alegra que me apuntes algo muy importante de contexto en ese, "perpetuo como el rayo que no cesa". De hecho (pero a ese punto, ya no quise pecar de cargoso) te iba a comentar que me sonaba como "perecedero como alimento con fecha de expiración", una redundancia galopante. Sin embargo, el contexto redime la forma ampliamente. Igual con contexto y todo, yo le hubiese asignado otros potenciales (nobles, pero tangenciales) atributos a un "rayo que no cesa" como "férreo", "indoblegable", "inmutable", etc.

Repito, desde mi punto de vista, ha mejorado visiblemente con esos cambios.

Un saludo cordial.

Estimado Tommy, le he realizado unos retoques atendiendo tus impresiones.
Espero que ahora sea más de tu agrado.
Nunca me importa hacer cambios si la obra mejora. Espero haber acertado.
Lo de "el rayo que no cesa" lo dejo, tal cual, porque así se titula un libro de poesía de Miguel Hernández, igualmente que en el tercer verso "viento del pueblo" otro libro de poesía.
Espero verte tan crítico con otros compañeros del foro. Como ya te he dicho anteriormente no me molesta todo lo que sea mejorar. Lo prefiero a que no me hagan comentarios. Asi que tienes mi permiso. Un abrazo muy cordial.
Miguel
 
Última edición por un moderador:
Miguel Hernández

Ver el archivos adjunto 58482

Es Miguel un volcán que estalla en lava,
férreo como el rayo que no cesa,
su voz, viento del pueblo, recia y brava.

En su pecho un guijarro le atraviesa
cuando un niño tirando de una yunta
ni un palmo de los pies, su altura besa.

Cuando no halla respuesta a su pregunta:

¿Dónde se encuentra la justicia humana?
Le estremece un dolor de punta a punta.

Pues siempre sueña en un mejor mañana
donde nadie merezca tal condena
y a remediarlo sin dudar se afana

como el mazo que rompa la cadena,
en la trinchera, como combatiente,
y con su verso que potente suena.

No hay en la lucha nadie más valiente,
un corazón que vehemente arde
por su hijo y su mujer lejos del frente.

Desea que la paz no se retarde,
quiere un mundo de sol amanecido
y de espigas y besos en la tarde.

El hombre para esclavo no ha nacido,
el hombre, por natura, es un ser libre,
y con sangre y sudor ha defendido

que no le pongan precio ni calibre.
Y quiere hacer real una quimera
y por alto ideal el hombre vibre.

Y sueña en una alegre primavera,
en las doradas tardes del estío
y en noches de pasión y sementera.

Sueña en las aguas claras de su río,
en
su florido y apacible huerto
y en las albas cubiertas de rocío.

Su corazón a los demás abierto
entrega, sin pedir a cambio nada,
es Miguel, el poeta puro y cierto.

Su vida es una vida apasionada…
Y de poemas de un sentir profundo
que leo con el alma desbordada

y que son patrimonio ya del mundo.
Un repaso a una vida incierta pero real. Un trabajo muy loable. Enhorabuena. Un abrazo. Bernardo de Valbuena
 
Excelentes tercetos encadenados. Combinas muy bien los motivos típicos de la poesía hernandiana con tus propios versos: el yunque, el rayo que no cesa, la dignidad del hombre, el corazón abierto y solidario, el guijarro, la cadena, la lucha.
 
Gracias por participar. Es apto. Un saludo. Luis
 

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