Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me propongo hacerte el amor.
No de prisa, el tiempo es lo de menos.
Envueltos en estruendoso clamor.
Sin más ojos que las manos.
La lengua que hablaremos
Es enigmática y gutural.
Sin traducciones banales
Ni explicación de lo que haremos.
Solo tómame ahora que la lluvia
Ha comenzado a caer
De las cascadas fluviales
Donde enjuago mis lujurias
Quita con vehemencia el atavío
Con rabia, ira y ternura
La armadura de mi inocencia
Y sin conciencia clava tu brío
Clava esa ignominiosa daga
En el centro de la rosa
Y aunque creas que hermosa
Destroza sus pistilos y apaga
Su sediento desvarío
Abejón del placer
Tú mi polen ven a coger
Y llevalo a tu panal junto al río
Destroza mis raíces,
Prejuicios y tabúes
Arranca los esquemas
Sin temor ni pena.
Saciate del fuego de mi piel,
Entra en mi y llevate el néctar
De esta desesperada flor
Por ser fecundada, y darte miel.
No de prisa, el tiempo es lo de menos.
Envueltos en estruendoso clamor.
Sin más ojos que las manos.
La lengua que hablaremos
Es enigmática y gutural.
Sin traducciones banales
Ni explicación de lo que haremos.
Solo tómame ahora que la lluvia
Ha comenzado a caer
De las cascadas fluviales
Donde enjuago mis lujurias
Quita con vehemencia el atavío
Con rabia, ira y ternura
La armadura de mi inocencia
Y sin conciencia clava tu brío
Clava esa ignominiosa daga
En el centro de la rosa
Y aunque creas que hermosa
Destroza sus pistilos y apaga
Su sediento desvarío
Abejón del placer
Tú mi polen ven a coger
Y llevalo a tu panal junto al río
Destroza mis raíces,
Prejuicios y tabúes
Arranca los esquemas
Sin temor ni pena.
Saciate del fuego de mi piel,
Entra en mi y llevate el néctar
De esta desesperada flor
Por ser fecundada, y darte miel.
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