lesmo
Poeta veterano en el portal
Abrojos
Nada existe más vacuo que la caricia ausente,
que la boca cerrada, que una mano hacia abajo,
que el vacío es inmenso cuando el alma no siente
y ademas es alegre con gentil desparpajo.
La sonrisa que hiere, la que muerde y se clava
es como de aguijones si mordaz el semblante,
que un insulto se frota y con genio se lava
y la risa sufrida es pesada y cargante.
En tan solo un instante se derriban los muros
y se agosta la hermosa florecilla dichosa
y se vuelven los días de mil soles oscuros.
Cuando llega el ocaso y la vida es tediosa
ya no queda en los brazos, cuando otrora seguros,
más que secos abrojos o una espina de rosa.
Nada existe más vacuo que la caricia ausente,
que la boca cerrada, que una mano hacia abajo,
que el vacío es inmenso cuando el alma no siente
y ademas es alegre con gentil desparpajo.
La sonrisa que hiere, la que muerde y se clava
es como de aguijones si mordaz el semblante,
que un insulto se frota y con genio se lava
y la risa sufrida es pesada y cargante.
En tan solo un instante se derriban los muros
y se agosta la hermosa florecilla dichosa
y se vuelven los días de mil soles oscuros.
Cuando llega el ocaso y la vida es tediosa
ya no queda en los brazos, cuando otrora seguros,
más que secos abrojos o una espina de rosa.
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