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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Aleteia (I)

musador

esperando...
Por segunda vez al mundo
llegaba yo en ese entonces
con mis miedos:
por los nuevos apetitos
sentía más la vergüenza
que el deseo.

Primero fue la sorpresa
fluyendo en extraña angustia
por el cuerpo,
ese carecer de algo
sin saber de qué se trata
ni el remedio.

Fue tu mirada el flechazo
por el que supe que había
otro reino,
frente a tus ojos de miel
y tu sonrisa de cómplice
quedé preso.

La oruguita el huevo deja
cuando en la rama ya crecen
los renuevos,
así en la espera se nutre
el hombrecillo que nace
por tu fuego.

Prometeos las mujeres
serán de los chiquilines
a su tiempo,
cuando en la hoguera maduren
los corajes que le faltan
al incrédulo.

Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
no habiendo antes convenido
nuestro encuentro.

Pero toda mi osadía
se había quemado al ir
en silencio,
nunca te pude llamar:
solo quedaron las ascuas
del portento.

Costaba en aquel entonces
convencerse de lo claro
de tu juego,
una nube de agonía
ocultaba la evidencia
de tu sexo.

Así se nos fue aquel año
de la escuela secundaria
por completo,
incubando las pasiones
que tan tarde llegarían
a su pleno.
 
Última edición:
[Quote Musador]Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
(con Sinafía)
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
sin antes haber convenido (...9 sílabas) ¿ antes de haber convenido?
nuestro encuentro.
[/Quote]

Estimado Jorge, buena coplas manriqueñas las que nos compartes, observo un buen uso de <sinafía> y también el detalle de haberse escapado un verso eneasílabo, como te indico.

u_3b9709d7.gif
 
Fragmentos de memorabilia en estas personales coplas. Si no pronuncio la ese de 'antes' en 'sin antes haber convenido' me salen las ocho sílabas. De lo contrario, no. Saludos. Luis
 
Gracias, Marcos: se me escapó ese verso, ya lo arreglaré. Son manriqueñas solo por la métrica, no por la rima: se trata más bien de un romance 8-12.

abrazo
Jorge
PD. Ya lo arreglé.

[Quote Musador]Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
(con Sinafía)
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
sin antes haber convenido (...9 sílabas) ¿ antes de haber convenido?
nuestro encuentro.

Estimado Jorge, buena coplas manriqueñas las que nos compartes, observo un buen uso de <sinafía> y también el detalle de haberse escapado un verso eneasílabo, como te indico.

u_3b9709d7.gif
[/QUOTE]
 
Última edición:
Esa asonancia de los tetrasílabos marca un ritmo estupendo. Historia íntima que debe madurar antes de surgir.

Saludos

Carlos
Así es, estimado Carlos. Ya te enterarás si sigues leyendo de los extraños vericuetos de esta historia. Me parece, igual, que la llegada de un chiquilín al mundo del deseo bien merece un poema... ¡Qué difícil es tener doce años!

El esquema métrico de este romance está tomado de las manriqueñas, un hallazgo de Juan de Mena (con un tímido antecedente en el arcipreste de Hita).
gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Por segunda vez al mundo
llegaba yo en ese entonces
con mis miedos:
por los nuevos apetitos
sentía más la vergüenza
que el deseo.

Primero fue la sorpresa
fluyendo en extraña angustia
por el cuerpo,
ese carecer de algo
sin saber de qué se trata
ni el remedio.

Fue tu mirada el flechazo
por el que supe que había
otro reino,
frente a tus ojos de miel
y tu sonrisa de cómplice
quedé preso.

La oruguita el huevo deja
cuando en la rama ya crecen
los renuevos,
así en la espera se nutre
el hombrecillo que nace
por tu fuego.

Prometeos las mujeres
serán de los chiquilines
a su tiempo,
cuando en la hoguera maduren
los corajes que le faltan
al incrédulo.

Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
no habiendo antes convenido
nuestro encuentro.

Pero toda mi osadía
se había quemado al ir
en silencio,
nunca te pude llamar:
solo quedaron las ascuas
del portento.

Costaba en aquel entonces
convencerse de lo claro
de tu juego,
una nube de agonía
ocultaba la evidencia
de tu sexo.

Así se nos fue aquel año
de la escuela secundaria
por completo,
incubando las pasiones
que tan tarde llegarían
a su pleno.
Un gusto recrearme con estos versos. La edad de descubrir y descubrirse, es el segundo comienzo. Un abrazo.
 
Por segunda vez al mundo
llegaba yo en ese entonces
con mis miedos:
por los nuevos apetitos
sentía más la vergüenza
que el deseo.

Primero fue la sorpresa
fluyendo en extraña angustia
por el cuerpo,
ese carecer de algo
sin saber de qué se trata
ni el remedio.

Fue tu mirada el flechazo
por el que supe que había
otro reino,
frente a tus ojos de miel
y tu sonrisa de cómplice
quedé preso.

La oruguita el huevo deja
cuando en la rama ya crecen
los renuevos,
así en la espera se nutre
el hombrecillo que nace
por tu fuego.

Prometeos las mujeres
serán de los chiquilines
a su tiempo,
cuando en la hoguera maduren
los corajes que le faltan
al incrédulo.

Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
no habiendo antes convenido
nuestro encuentro.

Pero toda mi osadía
se había quemado al ir
en silencio,
nunca te pude llamar:
solo quedaron las ascuas
del portento.

Costaba en aquel entonces
convencerse de lo claro
de tu juego,
una nube de agonía
ocultaba la evidencia
de tu sexo.

Así se nos fue aquel año
de la escuela secundaria
por completo,
incubando las pasiones
que tan tarde llegarían
a su pleno.
Y que decir? Muy bien y gracias por todo!! Cuídese mucho, poeta Jorge.
Un abrazo. Azalea Díaz.
 
Un gusto recrearme con estos versos. La edad de descubrir y descubrirse, es el segundo comienzo. Un abrazo.
Me alegra que te haya gustado. Sí, ese es el asunto central del tema. Un aspecto interesante es el de que a esa edad, doce años por fijarla, las chicas le dan tres vueltas a los chicos. De hecho, en el colegio mixto al que iba (se nota en el tema) las chicas de primero miraban a los de quinto, mientras los chicos... mirábamos para adentro.

abrazo
Jorge
 
Un bellísimo poema, recuerdos de antaño que aún viven dentro del alma y errores que a veces pagamos caros. Exquisitos versos, Jorge, saludos Daniel
 
Por segunda vez al mundo
llegaba yo en ese entonces
con mis miedos:
por los nuevos apetitos
sentía más la vergüenza
que el deseo.

Primero fue la sorpresa
fluyendo en extraña angustia
por el cuerpo,
ese carecer de algo
sin saber de qué se trata
ni el remedio.

Fue tu mirada el flechazo
por el que supe que había
otro reino,
frente a tus ojos de miel
y tu sonrisa de cómplice
quedé preso.

La oruguita el huevo deja
cuando en la rama ya crecen
los renuevos,
así en la espera se nutre
el hombrecillo que nace
por tu fuego.

Prometeos las mujeres
serán de los chiquilines
a su tiempo,
cuando en la hoguera maduren
los corajes que le faltan
al incrédulo.

Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
no habiendo antes convenido
nuestro encuentro.

Pero toda mi osadía
se había quemado al ir
en silencio,
nunca te pude llamar:
solo quedaron las ascuas
del portento.

Costaba en aquel entonces
convencerse de lo claro
de tu juego,
una nube de agonía
ocultaba la evidencia
de tu sexo.

Así se nos fue aquel año
de la escuela secundaria
por completo,
incubando las pasiones
que tan tarde llegarían
a su pleno.


Bien traído el asunto de una vivencia personal tan rica en sensaciones adolescentes que dejan marca indeleble de por vida.

No es fácil desnudarse en un poema en estos tiempos de recogimiento pero las cosas deben ser contadas tal como predica aquél viejo concepto heleno (Alétheia) recuperado por Heidegger: la revelación de la verdad, en este caso la de cada uno.

Prometeos las mujeres

Alétheia. Para el gran Píndaro, hija de Zeus. Tal vez Esopo se resbalara en sus fábulas, pero en su autorizada opinión fue creada por Prometeo.
¿Casualidad o camuflado aviso para sentimentales argonautas del presente?

Buen poema, Jorge. Un abrazo.
 
Última edición:
Por segunda vez al mundo
llegaba yo en ese entonces
con mis miedos:
por los nuevos apetitos
sentía más la vergüenza
que el deseo.

Primero fue la sorpresa
fluyendo en extraña angustia
por el cuerpo,
ese carecer de algo
sin saber de qué se trata
ni el remedio.

Fue tu mirada el flechazo
por el que supe que había
otro reino,
frente a tus ojos de miel
y tu sonrisa de cómplice
quedé preso.

La oruguita el huevo deja
cuando en la rama ya crecen
los renuevos,
así en la espera se nutre
el hombrecillo que nace
por tu fuego.

Prometeos las mujeres
serán de los chiquilines
a su tiempo,
cuando en la hoguera maduren
los corajes que le faltan
al incrédulo.

Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
no habiendo antes convenido
nuestro encuentro.

Pero toda mi osadía
se había quemado al ir
en silencio,
nunca te pude llamar:
solo quedaron las ascuas
del portento.

Costaba en aquel entonces
convencerse de lo claro
de tu juego,
una nube de agonía
ocultaba la evidencia
de tu sexo.

Así se nos fue aquel año
de la escuela secundaria
por completo,
incubando las pasiones
que tan tarde llegarían
a su pleno.
La historia del tal vez primer amor. Jorge. Para mí fue a los 16, pero apenas si me dejaban salir a la calle!! Me gustaba un chico de la cuadra y él llegaba en cicla y se parqueaba frente a mi casa con unos amigos y solo eran miradas y sonrisas. Cuando se dieron cuenta que el chico andaba tras de mí, me sacaron de la ciudad. Jeje fin de la historia de las miraditas. Es bonito recordar tiempos viejos, Jorge. Saludo cordial.

Azalea.
 
Voy por la segunda parte de este idilio que promete un buen desenlace .
Abrazo.

Por segunda vez al mundo
llegaba yo en ese entonces
con mis miedos:
por los nuevos apetitos
sentía más la vergüenza
que el deseo.

Primero fue la sorpresa
fluyendo en extraña angustia
por el cuerpo,
ese carecer de algo
sin saber de qué se trata
ni el remedio.

Fue tu mirada el flechazo
por el que supe que había
otro reino,
frente a tus ojos de miel
y tu sonrisa de cómplice
quedé preso.

La oruguita el huevo deja
cuando en la rama ya crecen
los renuevos,
así en la espera se nutre
el hombrecillo que nace
por tu fuego.

Prometeos las mujeres
serán de los chiquilines
a su tiempo,
cuando en la hoguera maduren
los corajes que le faltan
al incrédulo.

Dejo en la noche vagar
con los sueños confundido
a mi recuerdo,
pronto llega al episodio
cuando me diste una joya:
tu teléfono.

«La próxima vez llamá»
me dijiste al enterarte
de mi yerro
al llegar hasta tu casa
no habiendo antes convenido
nuestro encuentro.

Pero toda mi osadía
se había quemado al ir
en silencio,
nunca te pude llamar:
solo quedaron las ascuas
del portento.

Costaba en aquel entonces
convencerse de lo claro
de tu juego,
una nube de agonía
ocultaba la evidencia
de tu sexo.

Así se nos fue aquel año
de la escuela secundaria
por completo,
incubando las pasiones
que tan tarde llegarían
a su pleno.
 
Musador dixit en un reciente comentario a mi soneto "Madre":

Como me has dicho tú en algunas oportunidades, te diré que el caso merece reflexión. Este no es un sitio para el chateo, justamente por eso: los abusos en ese sentido perjudican a otros.

Vaya, Jorge, parece que hasta a un miembro del Jurado de la Musa se le ha ido de la mano el natural impulso de hacer reiteradas y legítimas observaciones sobre un mismo tema.

Pero no observo en este desafortunado desliz amonestación alguna por tu parte ante tamaña imprudencia. ¿A ti no te parece una clara invitación al chateo? ¿A mí? solo una manera tolerable de abundar en consideraciones que vienen al caso. Es verdad que en este cuestionable comportamiento subía un poema que no era suyo sino tuyo. Y eso, claro, dificulta y hasta cancela la reprimenda.
Que te haya favorecido no legitima tu condescendencia ni disimula la supuesta irregularidad que no comparto. Te invito, si la reflexión te resulta baladí, a la ecuanimidad.

A mayor abundamiento (solo en la primera página) ¡qué no habrá en las 137 restantes!:

http://www.mundopoesia.com/foros/temas/no-me-seduce.717481/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/cualquier-cosa-es-un-poeta.717448/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/simulacro-de-un-presente.708025/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/pintamonas.717197/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/estoy-tan-cansado.708730/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/un-nuevo-amanecer-soneto-numero-2.704369/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/brindemos.717313/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/pa-poca-vergueenza-yo.716969/
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/muneco-de-trapo.716503/

Y el más sorprendente de todos, este que tú mismo elevas a la cabecera en una contrarréplica a Juan Ramón (jmacgar) en su amable invitación a leer un enlace que te adjunta:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/lluvia-de-invierno.559059/

Y nadie se ha rasgado las vestiduras ni ha puesto el grito en el cielo. A mí, personalmente, me parece lógico aunque, en tu caso, incongruente con lo que denuncias.
Te ruego la misma vara de medir.

Pero, eso sí, tu poema me sigue pareciendo más que plausible.

Un cordial saludo.
 
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