Ella era tan nocturna pero tan mañanera, que el sol ni la luna la encontraban. Se bañaba en los besos de todos y buscaba el amor en todo abrazo que acogía su alegre ser de color magenta; se regocijaba en el fuego de lo carnal y evitaba todo roce romántico con lo real y puro, pues no era amor lo que buscaba; sentada en las orillas de su jardín se quedaba distante, pero cercana a quien la buscara y cazaba piropos con sonrisa traviesa, debo admitir y resaltar, que esta chica tenía mucha belleza.-
Cierto día, en el grisáceo vivir de mi rutiaría mañana, deseoso de cambiar el ir y venir trivial de las cosas, cruce palabra con ella quien dulcemente me miro con los ojos avellana que adornaban su idílico rostro. En sus ojos el presagio se hacía evidente y se desplazaba la falta de inocencia del amor primero en sus ojos.
Ignorando esto dedique a seguir el camino, y entre palabra y palabra nacieron cosas que yo creí únicas y exclusivas, ya saben, cosas que solo pertenecen a alguien una sola vez
Resulta que sus manos no estrecharon mi alma, y sus labios no besaron mi rostro, pero a la mañana siguiente todo era lo opuesto con el otro, y el otro y el otro que siguieron en los días venideros.
Me dedique durante algunas tardes a estudiar esta manera tan extraña de enamorar y nunca tener suficiente sin llegar a una conclusión, lo cual ha causado que me rinda, y nada más me quede resignarme a que no es lo que pensaba.
Mis días pasan y los suyos solamente se detienen, como si fueran de la mano con lo eterno, que agasaja cómo puede el deseo de un todo fantasioso, que nada más se queda en otros y no en uno solo; sus alas magentas se abren y vuela cada vez que puede, en busca de otra oportunidad, con quien no le conoce pero todo termina en vano, volviéndose este intento de amor en un vulgar ir y venir, un rodar de vida, una tortura placentera que quema lo bueno y saca a relucir lo más profundo de la verdadera persona.
Dejándonos de lado uno al otro, seguimos distintos, aunque ella con su amistad con el sexo opuesto, aun sonriéndole a otro pasa su vista hacia mí y la detienen como si esperara mi voz, la cual gracias a su amor no tendrá.
No quiero faltar el respeto a las mujeres que no son así y que utilizan la lanza del amor del lado correcto, tomando las bondades y guardando lo único a quien se lo merece.
Lejos de esas, ella no es así y desperdicia su tiempo y vida en la búsqueda de satisfacción que piensa llenar en un momento acumulando besos para luego consumirse.
La pericia que posee en el amor, ha dejado tan atónita mi lógica, que todo lo anterior dicho ha sido un juego el plasmarlo, pues la vida me temblaba y el pensamiento se me iba blanqueando
No se si todo lo dicho concuerda con lo que deseaba expresar o si su orden cronológico satisface mi deseo de perderla a ella en el tiempo y suspender cualquier cosa que me la traiga de nuevo, en realidad no se y no se tampoco si al final caeré en su juego, y formare parte del circulo vicioso, que rodea la vida sentimental de esta amigable compulsiva, que asolapa su deseo carnal en la sonrisa santa de los domingos, cuando hipócritamente me tiende la mano a mí y a otros cuantos; estupideces más grandes son las que rodean el sentir de mi alma. Y es aun peor que sean cosas del amor insensato los que me causan pena y me hacen caer en el arrebato ¡y no sé si reír o llorar! O callarme, o hacer todo ello a la vez, para no ser deficiente en nada, sumándole a esto el martirio que me da ver cómo juegan con ella aquellos que son sus amigos más listos, los viejos zorros de pradera, los cuales la asechan en lo fácil
No sé que más decir de ella, pobre amistosa del sexo opuesto, diplomática del amor y más habilidosa que un político al momento de llenarte de dudas, no obstante, tan pobre de amor, mi mariposa magenta espero sucumbas, y que en olvido se queden todas tus aventuras y besos, para que el sol te encuentre y la luna ya no te busque.
Y dejo por último, lo que me has dicho: el amor se juega en equipo y le agrego, que en el equipo solo hay un ganador, así que decide, si todos tus amigos o yo
¡Bah! ¿Yo? ¡No soy tan estúpido! y prefiero dejarte a los brazos del otro, y del otro y del otro y del otro
Nelson M. ©Nelson M. El Salvador 2013
Cierto día, en el grisáceo vivir de mi rutiaría mañana, deseoso de cambiar el ir y venir trivial de las cosas, cruce palabra con ella quien dulcemente me miro con los ojos avellana que adornaban su idílico rostro. En sus ojos el presagio se hacía evidente y se desplazaba la falta de inocencia del amor primero en sus ojos.
Ignorando esto dedique a seguir el camino, y entre palabra y palabra nacieron cosas que yo creí únicas y exclusivas, ya saben, cosas que solo pertenecen a alguien una sola vez
Resulta que sus manos no estrecharon mi alma, y sus labios no besaron mi rostro, pero a la mañana siguiente todo era lo opuesto con el otro, y el otro y el otro que siguieron en los días venideros.
Me dedique durante algunas tardes a estudiar esta manera tan extraña de enamorar y nunca tener suficiente sin llegar a una conclusión, lo cual ha causado que me rinda, y nada más me quede resignarme a que no es lo que pensaba.
Mis días pasan y los suyos solamente se detienen, como si fueran de la mano con lo eterno, que agasaja cómo puede el deseo de un todo fantasioso, que nada más se queda en otros y no en uno solo; sus alas magentas se abren y vuela cada vez que puede, en busca de otra oportunidad, con quien no le conoce pero todo termina en vano, volviéndose este intento de amor en un vulgar ir y venir, un rodar de vida, una tortura placentera que quema lo bueno y saca a relucir lo más profundo de la verdadera persona.
Dejándonos de lado uno al otro, seguimos distintos, aunque ella con su amistad con el sexo opuesto, aun sonriéndole a otro pasa su vista hacia mí y la detienen como si esperara mi voz, la cual gracias a su amor no tendrá.
No quiero faltar el respeto a las mujeres que no son así y que utilizan la lanza del amor del lado correcto, tomando las bondades y guardando lo único a quien se lo merece.
Lejos de esas, ella no es así y desperdicia su tiempo y vida en la búsqueda de satisfacción que piensa llenar en un momento acumulando besos para luego consumirse.
La pericia que posee en el amor, ha dejado tan atónita mi lógica, que todo lo anterior dicho ha sido un juego el plasmarlo, pues la vida me temblaba y el pensamiento se me iba blanqueando
No se si todo lo dicho concuerda con lo que deseaba expresar o si su orden cronológico satisface mi deseo de perderla a ella en el tiempo y suspender cualquier cosa que me la traiga de nuevo, en realidad no se y no se tampoco si al final caeré en su juego, y formare parte del circulo vicioso, que rodea la vida sentimental de esta amigable compulsiva, que asolapa su deseo carnal en la sonrisa santa de los domingos, cuando hipócritamente me tiende la mano a mí y a otros cuantos; estupideces más grandes son las que rodean el sentir de mi alma. Y es aun peor que sean cosas del amor insensato los que me causan pena y me hacen caer en el arrebato ¡y no sé si reír o llorar! O callarme, o hacer todo ello a la vez, para no ser deficiente en nada, sumándole a esto el martirio que me da ver cómo juegan con ella aquellos que son sus amigos más listos, los viejos zorros de pradera, los cuales la asechan en lo fácil
No sé que más decir de ella, pobre amistosa del sexo opuesto, diplomática del amor y más habilidosa que un político al momento de llenarte de dudas, no obstante, tan pobre de amor, mi mariposa magenta espero sucumbas, y que en olvido se queden todas tus aventuras y besos, para que el sol te encuentre y la luna ya no te busque.
Y dejo por último, lo que me has dicho: el amor se juega en equipo y le agrego, que en el equipo solo hay un ganador, así que decide, si todos tus amigos o yo
¡Bah! ¿Yo? ¡No soy tan estúpido! y prefiero dejarte a los brazos del otro, y del otro y del otro y del otro
Nelson M. ©Nelson M. El Salvador 2013