Voy a tener que perderme mucho mucho para destronar el mensaje de aquí dentro. Además prueba habida de mi falta de perspicacia actual y zozobra mental y anestesiadora. Mi sugerencia ya de entrada al último verso:
"habitándola conquista".
Yo también he empleado en ocasiones estos deslices del lenguaje y armado varias posibles vías de comprensión de un momento determinado del texto. Recuerdo en "Las hojas de este otoño" haber dejado aquél
"Que reabran sus nervaduras
y escupan fluyente su savia... voz"
Donde la semántica de la savia, como fluido hacia los tallos y nervaduras para aquellas hojas caídas y protagonistas se confundía, a su vez, con el significado (una vez leído) de la posible alternativa "sabia... voz", dado que la fonética de ambas era idéntica. Me gustan estos juegos poéticos. A la par, ambos deben tener sentido y lógica.
Por ejemplo, acabo de dejar una muestra más ahora mismo: "deben tener sentido y lógico significado" -> Lee en voz alta, por favor. Deben tener sentido ilógico significado. No es un error. Es un juego de palabras para hacer surgir la duda en el lector... ¿realmente el autor se dio cuenta del doble significado? ¿Era esa alternativa la que realmente querría transmitir bajo un orden de las palabras aparentemente inocuo? ¿O querría transmitir ambas cosas? Cuando en realidad son significados que se oponen el uno al otro.
Quizá me quedaría con algo así:
Habitándolo...
conquistó.
Conquistar no me sirve demasiado porque necesita objeto directo. Según la RAE es obligatoriamente verbo transitivo. Vencer es, sin embargo, un verbo que admite la posibilidad y acepción de verbo intransitivo en algunos casos. Veamos qué tal...
Habitándolo...
venció.
Y doble posibilidad semántica enriquecedora, nos sirve tanto para él, género masculino, como para ella, género femenino. Mención aparte para "habitar" que según la RAE también admite la posibilidad de verbo intransitivo, con lo cual nos sirve.
Habitando, lo venció.
Habitándolo, venció.
Queda un poco cojo el verbo habitar, falto de significado por si solo. Cierto que puede ser verbo intransitivo, pero ha perdido facultad de transmitir. Me pongo a cavilar hummmmmmmmmmmmmm
Con el simple uso de atrezzo o mobiliario de acompañamiento podemos solventar esta duda. Para lo cual no es necesario encargar nuevas palabras al diccionario, que tú ya te traías un verso anterior que nos sirve "casi" a las mil maravillas, salvo por un verbo que me estorba...
y en fúlgido destello (alcanza) su mirada
habitándolo conquista
Y ésta sería mi re-redacción:
y en fúlgido destello, su mirada
habitándola... ¡vence!
o bien
y en fúlgido destello, su mirada
habitándola... ¡venció!
Y me quedo de todas con ésta, referida exclusivamente a él, porque "la mirada" me obliga por su género a elegir. Ojito, la otra posibilidad focalizada en ella hubiera sido:
y en fúlgido destello, su mirar
habitándolo... ¡vence!
o bien
y en fúlgido destello, su mirar
habitándolo... ¡venció!
De aquí saldrían unas tres posibilidades semánticas, significaciones. Ya es tarea tuya decidir si te gustan este tipo de juegos y si te decantas por estas posibilidades, hace falta echar mano del diccionario en línea de la RAE para jugar con la transitividad o intransitividad (e incluso la dualidad) de ciertos verbos. De ahí, la inmensa riqueza de nuestro léxico. Los caminos de la poesía no son infinitos, pero son más numerosos que lo que abarca de por si la capacidad de asimilación y raciocinio de muchos de nosotros, incluyéndome.
Tal vez hayas intentado también la "conversación" por decirlo de alguna manera a modo de poesía fingidamente duada entre los dos protagonistas. Eso se observaría por la negritas y las restantes tipografías de forma ordenada, en una suerte de cascada zigzagueante. Veamos...
Al estar narrado en tercera persona, sólo acierto a detectar una narrativa a dos voces, de las cuales, eso sí, el único sujeto que detecto es "el alma". En este punto, la interpretabilidad nos deja sin palabras y es más fácil ponerle alas a la mente, animándola a volar, porque son ya demasiadas las posibles alternativas de viaje.
Me desplazo hacia la posibilidad de que la segunda voz es la percepción subsecuente a la primera voz, ésta denotaría el intento, el deseo, por decirlo así, el alma del poema. La irracionalidad.
La segunda voz, sería el cuerpo, el soma, la parte tangible, la racionalidad.
El choque o impacto entre el yo y el otro yo, el que quiere y el que no solo quiere, sino actúa pero descubre que la realidad tiene una difícil traducción en el pensamiento irracional de aquél primero.
Como vemos, un poema de tintes jeroglíficos, encrucijada de significados, sopa de letras mágicas y todo un ardid de mil nudos y algún candado para proteger una verdad suprema. Por eso somos poetas y dejamos las autopistas para arañar con las descalzas plantas nuevos caminos en los matorrales de nuestra lengua.
Un fuerte beso y abrazos, aparte de todo lo demás, hermoso y genial escrito, una muestra de tu talento poético y talento humano. Por sup., rep.