Supongo que lo desconocido y no palpable hace elevar la impresión que tenemos de algo, eso puede ser lo que le sucede a Ramón con Rosa, no será más bella, enigmática, valiosa y dulce que la propia protagonista, simplemente está fuera del alcance y eso la convierte en intocable para Ramón, por tanto, objeto de deseo.
Lo que ya se tiene, no se puede desear. Se puede querer o amar, pero no desear, porque es algo ya propio y bien custodiado.
Supongo que el ser humano tiende a idealizar, desde su propia falta o escasez, todo aquello que percibe, más cuanto aquello no puede ser medido debido a la distancia, a la incapacidad de utilizar los cinco sentidos. Es algo loable o despreciable, es una capacidad si quieres poética del alma humana de ir generando metáforas de las personas con las que se comparten palabras y poemas. Es algo distinto de la vida real, pero creo que pueden compenetrar ambas cosas. No siempre, pero es posible que Ramón pueda amar a su compañera y sentir aprecio por rosa y viceversa. Ese aprecio no está quizás catalogado en el inventario de sentimientos del ser humano que yo conozco, no encuentro palabras mejores que ésa. Seguro que algún poeta de MP podría echarle arrestos e inventar una. Para la RAE, ya sabes, jaja.
Amoción. ¿qué tal ésa? Se me ha ocurrido ahora mismo... un beso