Ancianidad
Lo fueron a dejar
a un hospital
dijeron
que ya no podía caminar
que hablaba
incoherencias
que la hipertensión arterial
que las yagas en sus nalgas
que esto
que lo otro...
Con la mirada fija
sobre el techo
observa
la única luz de neón que se asoma en el cuarto
se pierde
en el tic tac
de un reloj que no avanza
y por la tarde
cuando se abren las altas cortinas afuera un perro le mueve la cola.
Tres veces por semana
llega la monja a darle la comunión
y a ungir su frente
con agua bendita
Y así
se van las noches
estériles sin estrellas
perturbaba de nubes.
De a poco se van cerrando
los párpados del abuelo
muy de a poco
repican las campanas
mientras
cuatro hijos
frente al altar lloran.
Lo fueron a dejar
a un hospital
dijeron
que ya no podía caminar
que hablaba
incoherencias
que la hipertensión arterial
que las yagas en sus nalgas
que esto
que lo otro...
Con la mirada fija
sobre el techo
observa
la única luz de neón que se asoma en el cuarto
se pierde
en el tic tac
de un reloj que no avanza
y por la tarde
cuando se abren las altas cortinas afuera un perro le mueve la cola.
Tres veces por semana
llega la monja a darle la comunión
y a ungir su frente
con agua bendita
Y así
se van las noches
estériles sin estrellas
perturbaba de nubes.
De a poco se van cerrando
los párpados del abuelo
muy de a poco
repican las campanas
mientras
cuatro hijos
frente al altar lloran.