Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apoyado en la luz
Espera en negro
apoyado en la luz
la espalda descansando en ella
mientras las manos, sin embargo
curvadas en los dedos
presionan, acarician,
un teclado sonoro
sobre la extremidad que ama,
los sonidos se mezclan con la noche
golpean puertas aún cerradas
de garitos diurnos,
dibujan extraños espejismos
de telarañas y ramas
sobre espaldas doradas
de piedras insomnes.
El saxofonista toca
sin parar, incesantemente,
sin que nadie le escuche,
sus notas dejan
los enrejados del pentagrama
y vuelan,
hacia ese mar que ya no está
pero se intuye,
a lo lejos.
apoyado en la luz
la espalda descansando en ella
mientras las manos, sin embargo
curvadas en los dedos
presionan, acarician,
un teclado sonoro
sobre la extremidad que ama,
los sonidos se mezclan con la noche
golpean puertas aún cerradas
de garitos diurnos,
dibujan extraños espejismos
de telarañas y ramas
sobre espaldas doradas
de piedras insomnes.
El saxofonista toca
sin parar, incesantemente,
sin que nadie le escuche,
sus notas dejan
los enrejados del pentagrama
y vuelan,
hacia ese mar que ya no está
pero se intuye,
a lo lejos.