Pedro Vergili
Poeta fiel al portal
Llegué al boliche aquella noche
y beber de un trago ese vino
tenía la garganta como arena
al respirar el polvo del camino.
Até mi flete junto al árbol
y bajé de un salto como un gato
me acomodé las pilchas por si acaso
según sospechaba con mi olfato.
Abrí la puerta de un talerazo
sabía que él estaba allí adentro
no hizo faltas saludarme
porque yo mismo fui a su encuentro.
Vine a cobrarme aquella deuda
que usted le ha sentenciado a mi tata
venga hágame frente si es tan macho
y saque nuevamente esa daga.
Aún debe tener la sangre de mi padre
se que usted lo ha matado pa’ probarla
muéstremela a mí que soy su hijo
que hoy ha venido hasta aquí, para cobrarla.
No sea cobarde… no se achique
muéstreme su coraje y su hidalguía
porque hoy vine para hacer justicia
y llevar su sangre… en la daga mía.
Me mostró su daga el muy ladino
como diciéndome ya estoy listo
le sacudí un planazo en la mejilla
cosa que él, no tenía previsto.
Mi zurda estaba firme como nunca
y en mi mente la sed de la venganza
con mi poncho le saque un puntazo
que seguro me iba a abrir la panza.
Lo vi inseguro en un momento
pude contemplarlo en su mirada
Le amague abajo muy ligero
Pero le abrí un surco en la cara.
Se abalanzó sobre mí para achurarme
y le saqué el cuerpo hacia un costado
agarró la puerta el muy canalla
tomándose el rostro ensangrentado
Deme otro vino le dije al bolichero
quiero emborracharme, tengo plata
si alguna vez volviera este matrero
dígale… ya he cobrado la deuda de mi tata