Sean tus alas
las que me abrazen
y el susurro de tu voz,
que como un breve viento
me cante.
Sean tus manos
las que con ternura
contengan esta montaña
de sentimientos porfiados.
Quiero hoy, mañana, o pasado
de tu aliento
la frescura del mar
en mi boca que te llama...
Deseo
la maniobra de encallar allí
en mitad de tu puerto,
un roquerío que no me daña.
las que me abrazen
y el susurro de tu voz,
que como un breve viento
me cante.
Sean tus manos
las que con ternura
contengan esta montaña
de sentimientos porfiados.
Quiero hoy, mañana, o pasado
de tu aliento
la frescura del mar
en mi boca que te llama...
Deseo
la maniobra de encallar allí
en mitad de tu puerto,
un roquerío que no me daña.