Llegaron, acaso, por desenvolver las piedras,
y expandir esos mundos de papel…
a la bendita luz de su tacto,
por esas ajardinadas calideces literarias;
por aquellas mansiones, de escaleras lúdicas…
se encontraron, bajo las cúpulas, de encendidos motivos surrealistas,
por esas serenidades que esperaban en su cauce…
amiga Miren, que llegas, con esa luna nuestra,
que tiende la mano y madura su voz;
mientras, el caballo grande de la nana, va buscando caracolas…
acaso, con esos ritmos, que liberan el barrio de las rosas,
y bondades de tu aliento de arcoíris…
con esas luchas de mosaicos dadivosos…
con las intensas aves de cafetería,
y las desembocaduras de los brazos,
con el sentir de nuevos oleajes en la piel…
con esas dedicatorias, repletas de puentes pictóricos,
y exclamaciones de caballitos de mar…
cada cúspide en esa canción de amigos…
con ese café que late en las barcazas,
y tertulias por orillas de un sol rojo…con cada auge de lobos correctos.
Goyo, 26 enero, 019. ( dedicado con cariño, a mi amiga Miren Edurne)
y expandir esos mundos de papel…
a la bendita luz de su tacto,
por esas ajardinadas calideces literarias;
por aquellas mansiones, de escaleras lúdicas…
se encontraron, bajo las cúpulas, de encendidos motivos surrealistas,
por esas serenidades que esperaban en su cauce…
amiga Miren, que llegas, con esa luna nuestra,
que tiende la mano y madura su voz;
mientras, el caballo grande de la nana, va buscando caracolas…
acaso, con esos ritmos, que liberan el barrio de las rosas,
y bondades de tu aliento de arcoíris…
con esas luchas de mosaicos dadivosos…
con las intensas aves de cafetería,
y las desembocaduras de los brazos,
con el sentir de nuevos oleajes en la piel…
con esas dedicatorias, repletas de puentes pictóricos,
y exclamaciones de caballitos de mar…
cada cúspide en esa canción de amigos…
con ese café que late en las barcazas,
y tertulias por orillas de un sol rojo…con cada auge de lobos correctos.
Goyo, 26 enero, 019. ( dedicado con cariño, a mi amiga Miren Edurne)