Ay, sueño mal herido que agoniza,
aguja de reloj ¡detén tu vuelo!
que el tiempo imperturbable se desliza
y no me queda azul para este cielo.
Devuélveme la noche que me hechiza,
y esta intensa pasión que vive en celo,
que esta llaga de amor no cicatriza,
y ya no hay llanto para tanto duelo.
El tiempo que me apremia y me tortura
conspira contra mí cada minuto.
Acaso es que el delirio desató
este mal que padezco ya sin cura,
y el tiempo de los sueños nos dejó
ceniza y luto, amor, ceniza y luto.
Última edición: