Baladilla a la vida

Luis Prieto

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Corrector/a

El álamo se viste de oro
de mieles
y en la Alameda, un manantial
envuelve
con su canto, el loco azul de
noviembre.

¡Ay, qué envidia, viejo y aún
se yergue
ufano... mientras tizno en gris
mis sienes!

Dichoso tú, árbol de vida
que sientes
que antes que tú, verás llegar
mi muerte
en tanto al cielo, cada estío
floreces.

La vida pasa por los ojos
del puente
como el río que llega y pasa y
no vuelve...
y aqui me hallo, con mi nostalgia
inerte
donde el sollozo, por el aire
se pierde
y por los arbustos, se inclina
la frente.

Pero aún guardo razón en
mi mente
y yo quisiera versar al
celeste
un verso libre, virgen de
quereres,
un versar henchido de nuevas
simientes
mimetizándose con el
ambiente
antes de que descanse al fin
por siempre.

Luis




 
Pero aún guardo razón en
mi mente
y yo quisiera versar al
celeste
un verso libre, virgen de
quereres,
un versar henchido de nuevas
simientes
mimetizándose con el
ambiente
antes de que descanse al fin
por siempre.
Todo el poema es de una belleza angelical con ese magistral toque de melancolía que siempre ronda en sus versos, pero la última estrofa en verdad es para alabar la grandeza de su poesía, mientras se nos escapa un lagrimón. ¡Magistral y exquisita obra! Un inmenso placer disfrutar de esta rotunda y maravillosa poesía, Luis, reciba mi más afectuosa felicitación y saludo.
 
Sí, mimetizándose con el paisaje, y recreándolo. Para fundirnos con el Todo, porque sigue siendo Nada. Es ardiente y al rojo vivo. Y es parecido a cocinar bien.
 
El álamo se viste de oro
de mieles
y en la Alameda, un manantial
envuelve
con su canto, el loco azul de
noviembre.

¡Ay, qué envidia, viejo y aún
se yergue
ufano... mientras tizno en gris
mis sienes!

Dichoso tú, árbol de vida
que sientes
que antes que tú, verás llegar
mi muerte
en tanto al cielo, cada estío
floreces.

La vida pasa por los ojos
del puente
como el río que llega y pasa y
no vuelve...
y aqui me hallo, con mi nostalgia
inerte
donde el sollozo, por el aire
se pierde
y por los arbustos, se inclina
la frente.

Pero aún guardo razón en
mi mente
y yo quisiera versar al
celeste
un verso libre, virgen de
quereres,
un versar henchido de nuevas
simientes
mimetizándose con el
ambiente
antes de que descanse al fin
por siempre.

Luis



Un Álamo logra capturar tu atención e inspiración para escribirle con mucha belleza a pesar del sentir melancólico y triste que envuelve en el recorrido de la lectura. Un gusto disfrutarlo. Saludos y abrazos amigo Luis.
 
Todo el poema es de una belleza angelical con ese magistral toque de melancolía que siempre ronda en sus versos, pero la última estrofa en verdad es para alabar la grandeza de su poesía, mientras se nos escapa un lagrimón. ¡Magistral y exquisita obra! Un inmenso placer disfrutar de esta rotunda y maravillosa poesía, Luis, reciba mi más afectuosa felicitación y saludo.

Siempre es un honor su visita mi querido amigo y leer sus halagadoras palabras que siempre releo y valoro.
Muchas gracias estimado Daniel por acercarse a estas letras.
Reciba un fuerte y afectuoso abrazo poeta.
 
El álamo se viste de oro
de mieles
y en la Alameda, un manantial
envuelve
con su canto, el loco azul de
noviembre.

¡Ay, qué envidia, viejo y aún
se yergue
ufano... mientras tizno en gris
mis sienes!

Dichoso tú, árbol de vida
que sientes
que antes que tú, verás llegar
mi muerte
en tanto al cielo, cada estío
floreces.

La vida pasa por los ojos
del puente
como el río que llega y pasa y
no vuelve...
y aqui me hallo, con mi nostalgia
inerte
donde el sollozo, por el aire
se pierde
y por los arbustos, se inclina
la frente.

Pero aún guardo razón en
mi mente
y yo quisiera versar al
celeste
un verso libre, virgen de
quereres,
un versar henchido de nuevas
simientes
mimetizándose con el
ambiente
antes de que descanse al fin
por siempre.

Luis






El paisaje te inspira y tu lo pintas de bella poesía Luis, una suave pisada melancólica deja una sutil esperanza al final del camino, espero leer de tu pluma esos versos niños al celeste y el fin lo dejamos muy lejos. Un abrazo poeta.
 
El álamo se viste de oro
de mieles
y en la Alameda, un manantial
envuelve
con su canto, el loco azul de
noviembre.

¡Ay, qué envidia, viejo y aún
se yergue
ufano... mientras tizno en gris
mis sienes!

Dichoso tú, árbol de vida
que sientes
que antes que tú, verás llegar
mi muerte
en tanto al cielo, cada estío
floreces.

La vida pasa por los ojos
del puente
como el río que llega y pasa y
no vuelve...
y aqui me hallo, con mi nostalgia
inerte
donde el sollozo, por el aire
se pierde
y por los arbustos, se inclina
la frente.

Pero aún guardo razón en
mi mente
y yo quisiera versar al
celeste
un verso libre, virgen de
quereres,
un versar henchido de nuevas
simientes
mimetizándose con el
ambiente
antes de que descanse al fin
por siempre.

Luis



Ayyy Luís, qué versos más nostálgicos y melodiosos, dichoso el que pasa todas las estaciones de la vida y llega a viejecito, todas las estaciones son bellas y tienen su encanto particular, a los árboles, al paisaje y a nosotros nos van transformando y vamos viviendo esos ciclos vitales que tal vez no mueren nunca sino que se van transformando para vivir eternamente, tal vez sea eso... pero qué increible y bello es sentir la vida latir hasta nuestro último aliento. Encantada de leerte siempre mi querido amigo. Besazos llenos de verdadero cariño.....muáááááckssss...
 
El paisaje te inspira y tu lo pintas de bella poesía Luis, una suave pisada melancólica deja una sutil esperanza al final del camino, espero leer de tu pluma esos versos niños al celeste y el fin lo dejamos muy lejos. Un abrazo poeta.

Sí Mireya, el fin lo dejamos para muy lejos si Dios quiere y mientras tanto, sigamos dejando letras que nos manda el corazón.
Recibe un gran abrazo amiga mía.
 
Ayyy Luís, qué versos más nostálgicos y melodiosos, dichoso el que pasa todas las estaciones de la vida y llega a viejecito, todas las estaciones son bellas y tienen su encanto particular, a los árboles, al paisaje y a nosotros nos van transformando y vamos viviendo esos ciclos vitales que tal vez no mueren nunca sino que se van transformando para vivir eternamente, tal vez sea eso... pero qué increible y bello es sentir la vida latir hasta nuestro último aliento. Encantada de leerte siempre mi querido amigo. Besazos llenos de verdadero cariño.....muáááááckssss...

Así es mi querida Isabel, es hermoso sentir el latido según van pasando los días y las noches y nosotros escuchamos el tic-tac del corazón hasta que se acabe la pila.
Muchas gracias mi hermosa Dulcinea por acercarte una vez más rebosante de dulzura y simpatía.
Besazos y abrazos llenos de cariño y profunda admiración.
Muakkkkkssss.
 
Eneasílabos con trisílabos rimados en asonante que forman unas estrofas repletas de melodía. Baladilla perfecta la de los árboles que nos observan y han de sobrevivirnos.
Me gustaron estas estrofas y la naturaleza que las envuelve.
Un abrazo, Luis.

Muchas gracias estimado Alonso por acercarte dedicándome tu tiempo con tan gratas palabras. Todo honor que hayan sido de tu agrado.
Un abrazo Alonso.
 
Un Álamo logra capturar tu atención e inspiración para escribirle con mucha belleza a pesar del sentir melancólico y triste que envuelve en el recorrido de la lectura. Un gusto disfrutarlo. Saludos y abrazos amigo Luis.

Muchas gracias estimada Nancy por acompañarme. Mis disculpas por el retraso.
Recibe mis saludos cordiales y gran abrazo deseándote un feliz fin de semana.
 

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