poetas del mundo... abracen a sus musas.
seduscanlas, amenlas...adorenlas.
*crónica de un sueño
Hola Bonita... puedo hacerlo,
pude escribirte con detalles lo que se estacionó en mis sentidos
en ese dulce espacio entre mi madrugada y el alba. pero te recuerdo
esbelta, con tu piel curtida por el sol que te acaricia.
me volví acordar de ti, de tus domingos allá cerca del naranjo,
pero esta vez tu falda se levantó disimuladamente hasta ese punto de tu cuerpo
donde la maginación se presta para darle a las manos la calidez y la ternura para acariciarte...
tus torneadas piernas y tu hermosa cara, tu sedoso pelo, tu cuello y tu pecho.
Yo te quise abrazar por la cintura, pero tú tomaste mis manos y las pusiste en tus hombros
te diste vuelta y me invitaste sin decirlo a que te diera masaje suave en lo tenso de tu espalda.
De a poco te relajaste y sonriendo me pediste que te ayudara a remover tu blusa y tu sosten...
aun de espaldas pude imaginar tu sonrisa amable y tus ojos que se entrecerraban al suave toque de mis manos...
como si tuvieramos todo el tiempo en ese encuentro, te volviste y me besaste, con un beso tierno,
al par que tus ojos insinuantes se llenaban de un brillo muy especial,
y tu sonrisa radiante me provocó a besarte con mas pasión pero sin prisa...
escuché que me dijiste - Te quiero. No respondí porque estaba ocupado explorando tu cuello...
pasando mis labios por ese lado tuyo que te exita...mientras tus dedos desabotoban mi camisa.
Sentí el calor de tu cuerpo Bella, te juro que te sentí como te estremecías al contacto de las pieles...
te acaricié sin complejos, sin prejuicios...
te metí en mis brazos, te enredé con mi cuerpo y con mis manos... con mis labios.
Y tú, tú solo suspirabas bajo y decías mi nombre. Nunca había escuchado mi nombre con tanta dulzura;
tu pecho desnudo en mi pecho desnudo, tus piernas metidas entre mis piernas
y de a poco ya estabamos en una mullida alfombra de suave grama,
bajo el cobijo de un árbol cómplice de otras veladas...el naranjo de tu casa.
Y te amé Bella... nos amamos. Primero con ternura y delicadeza.
Pero rapido tu mente perdió al fin el control de tu cuerpo
y en un instante tus labios se convirtieron en apasionados y ardientes besos, por mi cuello y por mi cara...
Me metí en tu cuerpo, y tu vientre me recibió con un suspiro, mientras tus manos ya sin control,
se desbordaron en un derroche de energia y fuerza arañando mi piel con tus uñas,
convertiste tu suspiro en acelerado jadeo,
te entregaste a mi pasión con tanta pasión interambiando liquidos, sudor y saliva...
Con ansias ya desbordadas al máximo, como si estuvieramos luchando sin tregua y sin reglas,
con impetú, con frenesí... con deseo de carne y placer, explotaste encima de mi cuerpo,
te volviste un manantial de aguas cálidas, haciendo con tu orgasmo;
que tu cuerpo se apretara aun mas a mi cuerpo convirtiendome a mi en un volcán de ardiente lava...
acabamos tendidos lado a lado... creo que me dijiste -te amo... no estoy seguro,
mis fuerzas se acabaron y me sumergí en un sueño apacible y tranquilo...
otras veces te había soñado, pero esta vez fue real la humedad de mis sábanas.
Saludos morena, mi musa de sol y arena... mi mejor poema.