Es dulce la caricia
del beso rebosante de ternura,
que otorga sin malicia
la preciosa criatura
con labios de carmín y el alma pura.
Sus ojos me enamoran.
Sus manos son de perlas y jazmines:
perfumes que atesoran,
con mañas de arlequines,
aromas de praderas y jardines.
Mi rostro, ya maduro,
cansado de sufrir males de amores,
indaga en el futuro
y aplacan sus ardores
almíbares de sésamo y de flores.
Y todo está perdido.
Tan solo me consuela la esperanza
de haber sido querido
un día. La añoranza
vislumbra ese cariño en la distancia.
--__--
del beso rebosante de ternura,
que otorga sin malicia
la preciosa criatura
con labios de carmín y el alma pura.
Sus ojos me enamoran.
Sus manos son de perlas y jazmines:
perfumes que atesoran,
con mañas de arlequines,
aromas de praderas y jardines.
Mi rostro, ya maduro,
cansado de sufrir males de amores,
indaga en el futuro
y aplacan sus ardores
almíbares de sésamo y de flores.
Y todo está perdido.
Tan solo me consuela la esperanza
de haber sido querido
un día. La añoranza
vislumbra ese cariño en la distancia.
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