Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
La Luna luce en la fría noche
su creciente esfera.
Después de cenar con mis amigos.
Antes de subirme al coche.
La contemplo unos segundos.
Parece tener la cara risueña.
El cielo raso envuelve
su romántica escena.
Quisiera alargar esos segundos.
Esa inspiración que su aura proyecta.
Tu estás lejos corazón.
Con lo que te gustaría verla.
Te abrazaría despacio.
Calentando tu rostro
con mis calientes manos.
Con este beso que me guardo
para dártelo antes de que la luna
se aleje de mi.
Como una pelota que juega entre mis dedos.
Y se detiene en un plano.
Su sombra la proyectan tus ojos
Y sus fosforescencias
marcan en las manecillas del reloj
el rumbo que ha de juntarnos
su creciente esfera.
Después de cenar con mis amigos.
Antes de subirme al coche.
La contemplo unos segundos.
Parece tener la cara risueña.
El cielo raso envuelve
su romántica escena.
Quisiera alargar esos segundos.
Esa inspiración que su aura proyecta.
Tu estás lejos corazón.
Con lo que te gustaría verla.
Te abrazaría despacio.
Calentando tu rostro
con mis calientes manos.
Con este beso que me guardo
para dártelo antes de que la luna
se aleje de mi.
Como una pelota que juega entre mis dedos.
Y se detiene en un plano.
Su sombra la proyectan tus ojos
Y sus fosforescencias
marcan en las manecillas del reloj
el rumbo que ha de juntarnos