Casi treinta

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Tú no viniste conmigo, Pedro.
Te quedaste en tus catorce
mirando un color traspasado de magnolia
y al laurel que soñaba reverdecer sus gorriones.
Te robé la infancia que nunca tuviste
y la vine a repartir entre recuerdos ladrones
ya todos debidamente amortajados de tizne.

¿Quién se llevó al último niño de tu cara, Pedro?
Qué deshabitada de mí está la mueca
que supo su soledad definitiva y no tuvo miedo.
Me buscaste en el mañana
como hoy te busco en el pasado,
y supiste que yo no existía
así como sé que no te encuentro.

Cállate, niño. Duérmete, Pedro.
No me preguntes si valió la pena
evitar que camináramos
por el alto aire de aquella peña
cuando no nos bastó imaginar
cómo flotaban en su canto los pájaros.

No ha tocado fondo la piedra que lanzamos
y yo no anduve sino en la tierra
y la habité descalzo
con todas sus espinas que te lastimaron.
No te busques más los ojos en mis manos, muchacho:
están a salvo en el mar que conocerás algún día.

22 de noviembre de 2011

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Estimado Martín,
me alegran tus tres nostálgicas décadas,
los gratos valores que aunque nunca han de volver,
los dejas aqui, en dulces y después, como una carie dental,
en dolorosos versos que se plantan muy adentro de mi alma.

Bueno, me alegra seas natural
pero con unos efectos poeticos que bueno,
como Mexicano, uno lee y se alegra estés ahi, presente.

I take my hat off.!
Fidel Guerra.
 
Tú no viniste conmigo, Pedro.
Te quedaste en tus catorce
mirando un color traspasado de magnolia
y al laurel que soñaba reverdecer sus gorriones.
Te robé la infancia que nunca tuviste
y la vine a repartir entre recuerdos ladrones
ya todos debidamente amortajados de tizne.

¿Quién se llevó al último niño de tu cara, Pedro?
Qué deshabitada de mí está la mueca
que supo su soledad definitiva y no tuvo miedo.
Me buscaste en el mañana
como hoy te busco en el pasado,
y supiste que yo no existía
así como sé que no te encuentro.

Cállate, niño. Duérmete, Pedro.
No me preguntes si valió la pena
evitar que camináramos
por el alto aire de aquella peña
cuando no nos bastó imaginar
cómo flotaban en su canto los pájaros.


No ha tocado fondo la piedra que lanzamos
y yo no anduve sino en la tierra
y la habité descalzo
con todas sus espinas que te lastimaron.

No te busques más los ojos en mis manos, muchacho:
están a salvo en el mar que conocerás algún día.


22 de noviembre de 2011

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Duérmete Niño, cállate Pedro... porque se hace tarde, y mientras el Niño descansa Pedro no para de expresarse y así justo, es así como me gusta verle... escribiendo y compartiendo su Arte del Alma y a la vez atento escuchando mi Querido Poeta y Amigo @Martín Vera ,y es tan hermoso el poema que parece increíble que lo hayas escrito en el 2011 porque no ha perdido su encanto y sigue resonando, Pedro pisando fuerte, custodiando al Niño. Mi Tribu, es sensible y es hermoso, casi tierno e innegablemente tan melancólico que puedo verte e imaginar tu carita en el Valle del Mezquital o subido en un árbol, metido en el río o sentadito allí en el Mirador de Piedra (¿Ya viste la magia de tus letras querida Sangre Violeta?) Por favor acepta mi saludo cariñoso, mi Admiración y mis incansables mejores deseos sinfín

Te dejo un obsequio por la fecha y como acompañante de tus maravillosas líneas :

 
Última edición:
Tú no viniste conmigo, Pedro.
Te quedaste en tus catorce
mirando un color traspasado de magnolia
y al laurel que soñaba reverdecer sus gorriones.
Te robé la infancia que nunca tuviste
y la vine a repartir entre recuerdos ladrones
ya todos debidamente amortajados de tizne.

¿Quién se llevó al último niño de tu cara, Pedro?
Qué deshabitada de mí está la mueca
que supo su soledad definitiva y no tuvo miedo.
Me buscaste en el mañana
como hoy te busco en el pasado,
y supiste que yo no existía
así como sé que no te encuentro.

Cállate, niño. Duérmete, Pedro.
No me preguntes si valió la pena
evitar que camináramos
por el alto aire de aquella peña
cuando no nos bastó imaginar
cómo flotaban en su canto los pájaros.

No ha tocado fondo la piedra que lanzamos
y yo no anduve sino en la tierra
y la habité descalzo
con todas sus espinas que te lastimaron.
No te busques más los ojos en mis manos, muchacho:
están a salvo en el mar que conocerás algún día.

22 de noviembre de 2011

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Versos llenos de nostalgia, muy hermosos! Un gusto leerte, saludos!
 
Un poema realmente hermoso, Pedro. Ya me encantó cuando lo publicaste hace años (o una versión muy parecida). Es melancólico pero profundo, lírico pero a la vez sereno. Un gran trabajo sobre esa edad en la que uno se despide o se empieza a despedir de la mágica e inconsciente juventud y empieza a mirar de una manera nueva y distinta (con cierta nostalgia) a su yo "lejano". Lo peor es que a partir de esa etapa el tiempo parece que comienza a acelerar como un puto cohete espacial, jeje. Lo dicho, mi buen amigo, un poema precioso. Un gran abrazo.
 

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