Iván, de todas mis novias, que son amores platónicos, pertenecientes, pues, al mundo de las ideas, la que más me incumbe es la Madre Naturaleza. Pues en ella, se desarrolla la vida, en toda su plenitud. Si bien, es cierto que la vida misma, adquiere relevancia y se presenta como mujer templada, semejante al Derecho o la Justicia. Derecho y Justicia son nuevamente, damas cuyo peso excede al común de los mortales. Así, la Divina Comedia también tiene su linaje. O su tesoro de Recuerdos, que se convierten en piedras preciosas. No obstante, el Amor-Bondad preside su Universo, que es una Creación, manifestación o latido. Dicho Amor-Bondad es. O sea que no necesita evolución. Puesto que ya es. Entonces, no tiene metas. Y sin embargo, genera el círculo. Genera sus sucesivos universos, uno tras otro, como si fueran las cuentas de un Rosario. Luego por tanto, juega al corro de la patata. O se monta en la Olla, de la Feria. O en la misma noria. Pero todos sus ocupantes, son la misma. Por siempre. Son distintas versiones del Amor-Bondad, que se van pronunciando, a su debido tiempo. Cada nuevo Big Bang emerge de un Big Crunch anterior. El Cosmos sí evoluciona. Va buscando las siete notas musicales del piano, y procura ascender en vibración, hacia las más agudas. Entonces, el Amor-Bondad tiene acceso a todo el piano. Y por ello, viaja a través del Tiempo. Nace así, un eterno Presente, en el cuál, todas las épocas están ocurriendo a la vez.