MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me apoyo cansado,
en lo que queda de una pared
de lo que hace un mes
era una de las casas
más bonitas del pueblo.
Sentado en el piso,
coloco una cabeza de fósforo
como fulminante,
y apunto.
Han sido varios días
de una resistencia obstinada.
Ya casi no nos quedan municiones.
Las balas de cañón siguen cayendo.
Quince mil hombres,
brasileros, colorados y unitarios,
han cercado la plaza sanducera.
Aquí dentro,
algunos siguen creyendo
que vendrá la ayuda.
Pero lo cierto
es que nuestra gente muere,
y que nuestros aliados
nunca llegaron.
Así estamos
ochocientos valientes
luchando con lo que podemos,
hasta sucumbir.
Y en un tétrico paisaje desolado,
los muertos de hinchan
en las calles,
sin tregua para sepulturas.
en lo que queda de una pared
de lo que hace un mes
era una de las casas
más bonitas del pueblo.
Sentado en el piso,
coloco una cabeza de fósforo
como fulminante,
y apunto.
Han sido varios días
de una resistencia obstinada.
Ya casi no nos quedan municiones.
Las balas de cañón siguen cayendo.
Quince mil hombres,
brasileros, colorados y unitarios,
han cercado la plaza sanducera.
Aquí dentro,
algunos siguen creyendo
que vendrá la ayuda.
Pero lo cierto
es que nuestra gente muere,
y que nuestros aliados
nunca llegaron.
Así estamos
ochocientos valientes
luchando con lo que podemos,
hasta sucumbir.
Y en un tétrico paisaje desolado,
los muertos de hinchan
en las calles,
sin tregua para sepulturas.
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