Cuento mágico, tal vez real...

Ramiro Deladanza

Un mensajero austral.
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Cuento mágico, o tal vez real…

Ella una hermosa mujer, por casualidad se había encontrado con un ex..novio, cada uno tenía ya formadas sus vidas, hijos y familia… El tiempo había dejado flotando en el mismo tiempo, recuerdos inolvidables de juventud, recreo, fantasía, luces, chocolates y besos ardientes, ambos recordaban con nostalgia muy especial y atrayente, esos aromas de lavanda y esencias de pasión perfumada entusiasta, a través del manto que siempre los cubría, sus ropas, que parecían muros de hormigón, aislándolos de la unión sublime… ¡Ud., se entusiasma mucho!, exclamaba ella, levitando en suspiros calientes y embriagadores que él tocaba por encima, sus muslos, las manos en sus nalgas y pechos exuberantes.

Un día por circunstancias especiales de la vida, ella quedó sola, su marido había tenido algunas dificultades y no estaba a su lado. Recurrió en su angustia a ese hombre enamorado, que la había acompañado y amado tiernamente en su adolescencia, lo abrazó llorando su pena, había fragilidad también en los sentimientos de él… No era feliz con esa mujer que decía acompañarlo, compañía que era traición en la plenitud de su efímera belleza, él la había sorprendido entregándose a los brazos de otro.

Las circunstancias y las carencias de amor y vida no fueron pecado ni maldad, las nubes acariciaron tiempo que se había agitado siempre y por siempre en el ahora del tiempo presente; sembrado en las semillas de siempre… Los besos, las caricias, las manos de ella, las manos de él y el fuego; la expectación de tirar las ropas de muro y convertir entre los dos una única y desnuda transparencia.

Ahí hubo renacimiento, regocijo, alegría, cúspides y calma, el tiempo mismo lo habían detenido, atravesando un obstáculo poderoso a las manillas crueles del reloj… Se desató entre ellos el encanto, los brillos de la fantasía, la lujuria de sus lenguas en el beso apasionado y el sabor pleno del enamoramiento, en encuentro desnudo y excitante de alma y cuerpo.

Amor quiero sentirte, introdúcelo nuevamente, siento tu penetración suave certera y maravillosa, decía ella y él respondía a todos sus mandatos, pídeme lo que quieras amor mío, ya no hay paredes entre nosotros… Siento tan rica tu impregnación, como nunca la había sentido, ¡no la saques más!... Saciémonos los dos moviéndonos, provócame orgasmos de paraíso… Cabalgata extenuante, pero exquisita, la pausa de caricias, para recuperarse y continuar, en galope estelar de escalera al placer.

Todavía está presente ese dulce y acogedor momento de horas que fueron minutos y tiempo que puede volver en perfecta circunstancia a repetirse… No hay barreras, no hay fronteras, ni ataduras, si los dos deciden, que la vida los haga temblar juntos en amalgamas de piel profunda caliente y de intenso gozo.


Ramiro Deladanza
 
Última edición:
Hermoso Ramiro... lo importante es ir en busca de la felicidad, cuando ya no se encuentra en casa lo mejor es recomenzar... y suerte que tuvieron ellos que lo vivido antaño continuara tan vivo y pudieran realizar al fin todo aquello que falto en su momento, tal vez por inmadurez, por inocencia o por las propias circunstancias de la vida.
Me ha emocionado mucho, gracias por compartirlo.

saludos.
 
Todo un relato Ramiro!!! Y es así como sucumbe lo que se cree fielmente, para darle paso al amor y todo lo que mueve en el alma...Gracias amigo por la invitación a degustar tus letras....

Besos inmensos

Camelia
 
Muy buenas líneas las que nos compartes estimado amigo Poeta. Es un cuento que ciertamente puede ser real, la vida da tantas vueltas que puede pasar una situación así. Mucha imaginación la tuya, mucha sensualidad, entrega a la pasión sin ocultar la sensación de sentir su inmensidad.
Estrellas en tu firmamento.
Un abrazo
Esponjita.
 
Ramiro que bello , muy creativo y muy original esta narrativa tuya hoy, al leer nos deja ahi con ganas de saber mas sobre todo de esas noches de placer que tan bien describes donde esos amores tan puros se vuelven a encontrar , aplausos para tan lindo escrito y muchas estrellas amigo.
 
Hermosos los reencuentros, hermoso es el revivir un gran amor, lo que no es hermoso es la culpa que puede dejar una traición. Apasionado y bien logrado relato, gracias por compartirlo querido Ramiro.
Un abrazo fuerte y todas las estrellas
 
Ella una hermosa mujer, por casualidad se había encontrado con un ex-novio, cada uno tenía ya formadas sus vidas, hijos y familia… El tiempo había dejado flotando en el mismo tiempo, recuerdos inolvidables de juventud, recreo, fantasía, luces, chocolates y besos ardientes, ambos recordaban con nostalgia muy especial y atrayente, esos aromas de lavanda y esencias de pasión perfumada entusiasta, a través del manto que siempre los cubría, sus ropas, que parecían muros de hormigón, aislándolos de la unión sublime… ¡ud., se entusiasma mucho!, exclamaba ella, levitando en suspiros calientes y embriagadores que él tocaba por encima, sus muslos, las manos en sus nalgas y pechos exuberantes.

Un día por circunstancias especiales de la vida, ella quedó sola, su marido había tenido algunas dificultades y no estaba a su lado. Recurrió en su angustia a ese hombre enamorado, que la había acompañado y amado tiernamente en su adolescencia, lo abrazó llorando su pena, había fragilidad también en los sentimientos de él… no era feliz con esa mujer que decía acompañarlo, compañía que era traición en la plenitud de su efímera belleza, él la había sorprendido entregándose a los brazos de otro.

Las circunstancias y las carencias de amor y vida no fueron pecado ni maldad, las nubes acariciaron tiempo que se había agitado siempre y por siempre en el ahora del tiempo presente; sembrado en las semillas de siempre… los besos, las caricias, las manos de ella, las manos de él y el fuego; la expectación de tirar las ropas de muro y convertir entre los dos una única y desnuda transparencia.

Ahí hubo renacimiento, regocijo, alegría, cúspides y calma, el tiempo mismo lo habían detenido, atravesando un obstáculo poderoso a las manillas crueles del reloj… se desató entre ellos el encanto, los brillos de la fantasía, la lujuria de sus lenguas en el beso apasionado y el sabor pleno del enamoramiento, en encuentro desnudo y excitante de alma y cuerpo.

Amor quiero sentirte, métemelo nuevamente, siento tu penetración suave certera y maravillosa, decía ella y él respondía a todos sus mandatos, pídeme lo que quieras amor mío, ya no hay paredes entre nosotros… siento tan rica tu impregnación, como nunca lo había sentido, ¡no lo saques más!... déjamelo todo adentro y muévete, provócame orgasmos de paraíso… cabalgata extenuante, pero exquisita, la pausa de caricias, para recuperarse y continuar, en galope estelar de escalera al placer.

Todavía está presente ese dulce y acogedor momento de horas que fueron minutos y tiempo que puede volver en perfecta circunstancia a repetirse… no hay barreras, no hay fronteras, ni ataduras, si los dos deciden, que la vida los haga temblar juntos en amalgamas de piel profunda caliente y de intenso gozo.

Ramiro Deladanza


tal vez real?, es real, besos poeta
 
Una historia llena de un exquisito erotismo que ha brotado de tu siempre genial pluma...un placer leerte amigo Ramiro, un fuerte abrazo...
 
Saludos Ramiro Deladanza.

La historia que se repite una y otra vez Ramiro, la cercanía, el momento, el roce, las imágenes de un pasado que nunca se fueron, la esperanza no perdida, los sueños contenidos que explotan a la meno provocación, Buena historia. mas real que ficción, recuerdos que se agolpan en la mente, recuerdos que se viven aún. Saludos Ramiro Deladanza, muy agradable lectura. Un Cuento Mágico...

Acerca de lo vivido por Chile su País, entes no tuve la oportunidad de expresarle el dolor y asombro que nos causó. Reciba un saludo afectuoso para UD y todo su Valiente pueblo.
 
Un reencuentro repleto de pasión, dejar caer ese muro que les separó en un pasado, ahora la piel se funde contra la piel y amar y senitir es un placer para los dos.

Me encantó tu relato querido Ramiro.
Un abrazo muy fuerte.
 
No es pecado amar... Pero sí es pecado lastimar.

Muy buenas líneas Ramiro.

Gracias mil por compartirlas.

Un abrazo.

el pecado es de los que pecan y estos dos bellos seres nunca pecaron, simplemente se amaron, toda la vida... y aún por lo que se de su historia, se aman...

un abrazo austral compañero poeta

Ramiro
 
Última edición:
Ella una hermosa mujer, por casualidad se había encontrado con un ex-novio, cada uno tenía ya formadas sus vidas, hijos y familia… El tiempo había dejado flotando en el mismo tiempo, recuerdos inolvidables de juventud, recreo, fantasía, luces, chocolates y besos ardientes, ambos recordaban con nostalgia muy especial y atrayente, esos aromas de lavanda y esencias de pasión perfumada entusiasta, a través del manto que siempre los cubría, sus ropas, que parecían muros de hormigón, aislándolos de la unión sublime… ¡ud., se entusiasma mucho!, exclamaba ella, levitando en suspiros calientes y embriagadores que él tocaba por encima, sus muslos, las manos en sus nalgas y pechos exuberantes.

Un día por circunstancias especiales de la vida, ella quedó sola, su marido había tenido algunas dificultades y no estaba a su lado. Recurrió en su angustia a ese hombre enamorado, que la había acompañado y amado tiernamente en su adolescencia, lo abrazó llorando su pena, había fragilidad también en los sentimientos de él… no era feliz con esa mujer que decía acompañarlo, compañía que era traición en la plenitud de su efímera belleza, él la había sorprendido entregándose a los brazos de otro.

Las circunstancias y las carencias de amor y vida no fueron pecado ni maldad, las nubes acariciaron tiempo que se había agitado siempre y por siempre en el ahora del tiempo presente; sembrado en las semillas de siempre… los besos, las caricias, las manos de ella, las manos de él y el fuego; la expectación de tirar las ropas de muro y convertir entre los dos una única y desnuda transparencia.

Ahí hubo renacimiento, regocijo, alegría, cúspides y calma, el tiempo mismo lo habían detenido, atravesando un obstáculo poderoso a las manillas crueles del reloj… se desató entre ellos el encanto, los brillos de la fantasía, la lujuria de sus lenguas en el beso apasionado y el sabor pleno del enamoramiento, en encuentro desnudo y excitante de alma y cuerpo.

Amor quiero sentirte, métemelo nuevamente, siento tu penetración suave certera y maravillosa, decía ella y él respondía a todos sus mandatos, pídeme lo que quieras amor mío, ya no hay paredes entre nosotros… siento tan rica tu impregnación, como nunca lo había sentido, ¡no lo saques más!... déjamelo todo adentro y muévete, provócame orgasmos de paraíso… cabalgata extenuante, pero exquisita, la pausa de caricias, para recuperarse y continuar, en galope estelar de escalera al placer.

Todavía está presente ese dulce y acogedor momento de horas que fueron minutos y tiempo que puede volver en perfecta circunstancia a repetirse… no hay barreras, no hay fronteras, ni ataduras, si los dos deciden, que la vida los haga temblar juntos en amalgamas de piel profunda caliente y de intenso gozo.

Ramiro Deladanza


Es un relato que cautiva por la combinación de pasión, sensualidad y un liberarse de ataduras por parte de los protagonistas. Como expresión literaria es delicada y bella con lenguaje refinado, presentes también en tu poesía. Como tema valórico tengo mis aprehensiones. Un enorme placer recorrer tu obra Ramiro. Saludos cordiales, un abrazo fraterno y estrellas para ti.
 
Rolando Kindelan Nuñez;2743382 dijo:
Hermoso Ramiro... lo importante es ir en busca de la felicidad, cuando ya no se encuentra en casa lo mejor es recomenzar... y suerte que tuvieron ellos que lo vivido antaño continuara tan vivo y pudieran realizar al fin todo aquello que falto en su momento, tal vez por inmadurez, por inocencia o por las propias circunstancias de la vida.
Me ha emocionado mucho, gracias por compartirlo.

saludos.

abrazos mi gran amigo Rolando... siempre apreciando tus amables comentarios a mis escritos, muchas gracias...

desde mi austral tierra, saludos

Ramiro
 
Todo un relato Ramiro!!! Y es así como sucumbe lo que se cree fielmente, para darle paso al amor y todo lo que mueve en el alma...Gracias amigo por la invitación a degustar tus letras....

Besos inmensos

Camelia

a veces la fantasía en la pluma del poeta da mágica presencia a una ilusión

muchas gracias Camelia por estar acá

abrazos australes

Ramiro
 

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