¡Ayyy! lomafresquita;
ese ¡ay! suena a saeta
cantada por un gitano
en el barrio de la Vela,
con ese ¡ay! se consuela
el verso de este poeta.
Ese ¡ay! que se desgrana
como ruiseñor en celo
componiendo bajo el cielo
un hermoso pentagrama.
Ese ¡ay! es filigrana,
es música, es consuelo.
Como tú, nací en Granada,
y aunque vivo en la meseta
pienso en mi tierra a diario,
ese ¡ay! extraordinario
a mi poesía desarraigada
celebra tu comentario.
Pepesori
¡Con mi afecto y tu alegría!