Uff, por fin, después del trabajo descansando en el sofá. Es hora de rascarse, estirarse y gruñir, como cada tarde, hasta el final. Cosas del estar haciéndose viejo ya.
Esta frio en Oregon, pero lo acepto, y como todos, agarro mis cobijas y el calentador. Me tomo un cafecito ralo y doy gracias a Dios y por más café para mañana, por favor.
También es tiempo para leer, reflexionar en el ayer, en hoy en lo que escribiré. Claro, mis notas son como hierbas que van dando tumbos, sin destinos y a las cuales nomas dejan pasar. Pero estas, aunque raras, como un viento bravo e interno se están creciendo en mi y al salir sueltan como un huracán de letras por la sala del hogar.
Es tiempo de estar contento y triste a la vez, porque estos tiempos por el país del sueño no son como ayer. Oh well, otro escrito y todavía ando alegre por este molinar bello de prosas y poesías.
Fidel Guerra.
Esta frio en Oregon, pero lo acepto, y como todos, agarro mis cobijas y el calentador. Me tomo un cafecito ralo y doy gracias a Dios y por más café para mañana, por favor.
También es tiempo para leer, reflexionar en el ayer, en hoy en lo que escribiré. Claro, mis notas son como hierbas que van dando tumbos, sin destinos y a las cuales nomas dejan pasar. Pero estas, aunque raras, como un viento bravo e interno se están creciendo en mi y al salir sueltan como un huracán de letras por la sala del hogar.
Es tiempo de estar contento y triste a la vez, porque estos tiempos por el país del sueño no son como ayer. Oh well, otro escrito y todavía ando alegre por este molinar bello de prosas y poesías.
Fidel Guerra.
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