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Desde mi batiente (tercetos encadenados)

Luis Prieto

Moderador Global
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
 
Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis

Bellos tercetos encadenados que recrean como puede vivirse todo un autentico mundo de poesía en distintos escenarios en tiempo y espacio tan solo con la mirada atenta desde una ventana hacia el balcón, un gusto leerte.
 
Qué bonito, en un pispás hemos visto pasar el día entero, contigo, desde tu batiente. Ese pueblo que nos pintas rezuma tranquilidad y paz.
Un saludo muy cordial.

Muchas gracias Eratalia por acercarte a estas letras sencillas de un mirar desde la ventana de un pueblo de la sierra.
Sincero y afectuoso saludo
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis

Bellos paisajes se admiran a través de tu ventana poética Luis, un paraje a la sensibilidad de lo cotidiano embellecido con tu inigualable talento. Un verdadero placer disfrutar de esta visita tan amena.
Mi saludo y admiración.
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
Poema precioso en ese transcurso de los momentos que tan bien has recreado. Te felicito por estos deliciosos versos que nos compartes, como nos conduces por esos ambientes cálidos.
Recibe mi abrazo bien fuerte, querido Luis.
 
Bellos paisajes se admiran a través de tu ventana poética Luis, un paraje a la sensibilidad de lo cotidiano embellecido con tu inigualable talento. Un verdadero placer disfrutar de esta visita tan amena.
Mi saludo y admiración.

Muchas gracias Spring por acercarte con tus bellas palabras a esta ventana que comparto contigo.
Mis saludos cordiales siempre
 
Poema precioso en ese transcurso de los momentos que tan bien has recreado. Te felicito por estos deliciosos versos que nos compartes, como nos conduces por esos ambientes cálidos.
Recibe mi abrazo bien fuerte, querido Luis.

Muchas gracias amigo mío por tan bello gesto acercándose a este paisaje que propinó la ventana de un pueblo de la sierra.
Recibe mi sincero y fuerte abrazo Salva.
Feliz semana
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
Ayyy Luís, maravillosos instantes del día que tu alma poética capta con profundo lirismo y sensibilidad... momentos de alborozo y alegría combinados con el candor de unos ojos que saben donde mirar y miran sabiendo amar lo bello que la vida nos da... ayyy como disfruto al leerte querido amigo, siempre es así. Besazos llenos de admiración y de cariño....muáááááácksss...
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
Además de estos bellos versos, nos regalas el paisaje con sus matices y formas, y es como si volara por ellos sobre tus ideas. Me ha encantado. Un saludo y abrazo grande.
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
196358-desde-mi-ventana-oleo.jpg

Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
Tienes una mirada excepcional amigo Luis, ves y sientes lo que los demás no ven, me hizo pensar en una película ante un paisaje silvestre desde tu batiente. Muy preciosos tus versos, y románticos en el sentido literario es decir con una sensibilidad exacerbada. Te felicito y te mando mi admiración. Amistad poética Amarilys
 
que lindos tercetos y que armonía y rima, perfectos, y encantada de haberlos leído, he disfrutado,viendo como pasa un día
cualquiera, en un pueblo cualquiera, felicidades,marga
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis

Muy bellos tercetos, mi querido Luis, que gozo mucho al leer como se va desgranando el día desde el alba hasta el anochecer, todo mirado desde la ventana, nuestra puerta al mundo, hasta que adorna la dama Luna con su claridad la noche... la Luna y yo, tenemos mucho en común. Me ha encantado, mi querido Luis, mi gentil hidalgo. Besos con el alma.
 
Ayyy Luís, maravillosos instantes del día que tu alma poética capta con profundo lirismo y sensibilidad... momentos de alborozo y alegría combinados con el candor de unos ojos que saben donde mirar y miran sabiendo amar lo bello que la vida nos da... ayyy como disfruto al leerte querido amigo, siempre es así. Besazos llenos de admiración y de cariño....muáááááácksss...

Más disfruto yo mi Dulcinea leyendo tus bellas palabras que siempre me alegran viendo que mis letras te llegan.
Besazos y abrazos mi dulce y bella lomita rebosantes de cariño y admiracion.
 
Además de estos bellos versos, nos regalas el paisaje con sus matices y formas, y es como si volara por ellos sobre tus ideas. Me ha encantado. Un saludo y abrazo grande.

Son las vistas que procuraba la ventana de un pueblo las que sacaron de mi estas letras.
Me halaga de sobremanera que te hayan gustado amiga Nancy.
Recibe mis saludos y abrazo.
 
Tienes una mirada excepcional amigo Luis, ves y sientes lo que los demás no ven, me hizo pensar en una película ante un paisaje silvestre desde tu batiente. Muy preciosos tus versos, y románticos en el sentido literario es decir con una sensibilidad exacerbada. Te felicito y te mando mi admiración. Amistad poética Amarilys

Halgadoras palabras me brindas preciada amiga. De mis letras sencillas, trato de que el lector sienta, viva las letras como si estuviera contemplando y lo sienta como suyo. Muchas gracias Amarilys por tu grata compañía que valoro mucho.
Mis saludos cordiales y amistad poética.
 
Muy hermoso tu poema >Luis, pintas los paisajes con una maestría excelsa. Me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.
 
¡Simplemente bellos! La tibia y cálida pintura del paisaje se mece como la cuna de un niño en los versos, se hilvanan los sentidos y las personas en un poema absolutamente magistral. Un verdadero placer poder disfrutar de la inmensidad de su poesía, Luis, reciba mis más cordiales felicitaciones y saludos.
 
Muy bellos tercetos, mi querido Luis, que gozo mucho al leer como se va desgranando el día desde el alba hasta el anochecer, todo mirado desde la ventana, nuestra puerta al mundo, hasta que adorna la dama Luna con su claridad la noche... la Luna y yo, tenemos mucho en común. Me ha encantado, mi querido Luis, mi gentil hidalgo. Besos con el alma.

Muchas gracias mi querida amiga, mi bella Dama por acercarte y dejar tus dulces palabras que...ya me dirás tu enlace con la luna.
Recibe un fuerte abrazo y besos muchos que ya vuelan.
 
¡Simplemente bellos! La tibia y cálida pintura del paisaje se mece como la cuna de un niño en los versos, se hilvanan los sentidos y las personas en un poema absolutamente magistral. Un verdadero placer poder disfrutar de la inmensidad de su poesía, Luis, reciba mis más cordiales felicitaciones y saludos.

Muchas gracias estimado Daniel por acercarse dejando tan bellas y halagadoras letras que son honor viniendo de usted.
Reciba mis saludos afectuosos y fraternal abrazo.
 
Estimado Luis como siempre te digo tienes una pluma mágica para hacernos vivir distintas situaciones ya sea desde una pequeña ventana ,sea desde la cálida primavera,el frió invierno o cualquier tema que pretendas llenar de poesía ,fue un disfrute leerte.Felecitaciones
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
Estimado Luis,
has sabido extraer la belleza de una vista pueblerina,
donde demuestras que ella está en todos lados,
solo hay que saber encontrarla y lo has logrado cabalmente;
una mirada sincera y sensible en tercetos encadenados casi perfectos;
digo así, porque hay algunos dáctilos y alguna sílaba de más por ahí,
que no desmerecen tu gran trabajo,
un saludo cordial,
Eduardo
 
Estimado Luis como siempre te digo tienes una pluma mágica para hacernos vivir distintas situaciones ya sea desde una pequeña ventana ,sea desde la cálida primavera,el frió invierno o cualquier tema que pretendas llenar de poesía ,fue un disfrute leerte.Felecitaciones

Muchas gracias Mary por tu siempre bella presencia dejando halagos que me alegran y valoro en demasía.
Recibe un fuerte abrazo amiga mía.
 
Estimado Luis,
has sabido extraer la belleza de una vista pueblerina,
donde demuestras que ella está en todos lados,
solo hay que saber encontrarla y lo has logrado cabalmente;
una mirada sincera y sensible en tercetos encadenados casi perfectos;
digo así, porque hay algunos dáctilos y alguna sílaba de más por ahí,
que no desmerecen tu gran trabajo,
un saludo cordial,
Eduardo

Muchas gracias preciado maestro por las palabras que otorgas a este transcurrir desde la ventana, donde todo se aprecia sin obstáculo alguno.
Muy agradecido también por las observaciones al descuido que subsanaré en cuanto pueda.
Mi cordial saludo y fraternal abrazo Eduardo.
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
Exquisitos, descriptivos y vivenciales tus tercetos, la imágen escogida da una sensación de intimidad, ya me imaginé sentado compartiendo un buen vino y poesía ante ese majestuoso campo, otra muestra de tu talento, un abrazo luis.
Si me permites Sortilegio, soneto doble, poemas de amor.
 
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Desde mi batiente

I
Despierta el día, el sol entra en mi estancia
marchándose de a poco la penumbra
mientras percibo un hilo de fragancia

de la floresta bella que relumbra
bajo un añil y sol en armonía
que atrapa y cautiva como acostumbra.

Abro el batiente recibiendo al día
y puedo ver la plaza y los rincones
y al mercader en su monotonía

citar a la presencia con sus sones
amenos y rimados a viandantes
y oyentes acodados en balcones;

coplillas que me vienen de las de antes
cuando acudían todos a la plaza
y todos con sus ojos expectantes

sin detenerse a observar sus trazas,
cotilleaban cuanto proponía
de buena gana en medio de la plaza.

II
Miro en silencio y veo poesía,
todo el entorno mi corazón mece,
los ruiseñores con su algarabía...

un campo de colores que enriquece
y atrapa el iris desde la ventana
con un aroma dulce que estremece

mi alma y que un suave céfiro desgrana
sobre las casas y empedradas calles
del pueblo que despierta en la mañana.

III
Desde el batiente siento hablar al valle,
oigo a los verdes álamos del río
rumorear, tenderse por las calles

al ritmo de la brisa en su albedrío
mientras el día pasa y languidece
entre destellos de oro del estío

y un malva que el crepúsculo me ofrece
diciendo que la tarde va muriendo,
que todo su esplendor desaparece

y el pueblo poco a poco va adquiriendo
ese matiz sombrío, mortecino
que el sol en su partida, va pariendo.

IV
Y viene a mí un bálsamo divino,
en armonía con la soledad,
con un fulgor de plata, blanquecino

mandando en el sitial de la deidad.
Descansa el pueblo y todo continúa
entre fragancias y tranquilidad

y ella, la luna, llega y se insinúa
en medio de cortinas y silente
mostrando su candor que perpetúa

ufana sobre el agua de la fuente
mientras la miro desde mi batiente.

Luis
Exquisitos, descriptivos y vivenciales tus tercetos, la imágen escogida da una sensación de intimidad, ya me imaginé sentado compartiendo un buen vino y poesía ante ese majestuoso campo, otra muestra de tu talento, un abrazo luis.
Si me permites Sortilegio, soneto doble, poemas de amor.
 

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