Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Qué cortas son las distancias
y qué extensos los océanos.
Arrancadas las raíces,
de equipaje un aguacero
y en el diario de a bordo
los idiomas del silencio.
Ya se quiebra el horizonte
dando paso a mundos nuevos;
en vuelo las mismas aves,
pero diferentes puertos.
Las raíces nunca prenden
y de equipaje un pañuelo.
Para quien se siente extraño
es la soledad su yermo.
¿Alcanzarán el futuro
los destartalados cuerpos
cuya gran tragedia es huir
de las garras del infierno?
De las raíces marchitas
su equipaje es el deseo
del retorno a los aromas
y al abrazo del ancestro.
Bajo los mares de arena
de la nada se halla el reino
habitado por fantasmas
de mujeres, niños, viejos
y de hombres sin raíces
cuyo equipaje es el sueño
de un prodigioso maná,
que dicen "llueve del cielo",
para llevarlo a sus tierras
que semejan cementerios;
pero la gran mentirosa
ahogará todo anhelo
cuando el horizonte toquen
con la punta de los dedos.
¡Qué lejos queda el origen
y cuán cerca el firmamento!,
y en el diario de a bordo
silencio, solo silencio.
y qué extensos los océanos.
Arrancadas las raíces,
de equipaje un aguacero
y en el diario de a bordo
los idiomas del silencio.
Ya se quiebra el horizonte
dando paso a mundos nuevos;
en vuelo las mismas aves,
pero diferentes puertos.
Las raíces nunca prenden
y de equipaje un pañuelo.
Para quien se siente extraño
es la soledad su yermo.
¿Alcanzarán el futuro
los destartalados cuerpos
cuya gran tragedia es huir
de las garras del infierno?
De las raíces marchitas
su equipaje es el deseo
del retorno a los aromas
y al abrazo del ancestro.
Bajo los mares de arena
de la nada se halla el reino
habitado por fantasmas
de mujeres, niños, viejos
y de hombres sin raíces
cuyo equipaje es el sueño
de un prodigioso maná,
que dicen "llueve del cielo",
para llevarlo a sus tierras
que semejan cementerios;
pero la gran mentirosa
ahogará todo anhelo
cuando el horizonte toquen
con la punta de los dedos.
¡Qué lejos queda el origen
y cuán cerca el firmamento!,
y en el diario de a bordo
silencio, solo silencio.
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