Volar de una gaviota, levísimo rumor de alas
un soplo de infinito abre la mañana,
murmura el agua complacencia del mar
dibujando su paso.
La quietud al desatar el viento
está fingiendo en la mirada del horizonte
y ha serenado el pulso
como un eco que arde.
Es que en su afán de tacto, languidece,
el día, semen que guarda todos los veranos
fluye en el sueño de la vida
hacia lo eterno, encendida su luz,
su caminar sin rumbo
extraviados los labios que lo nombran.
un soplo de infinito abre la mañana,
murmura el agua complacencia del mar
dibujando su paso.
La quietud al desatar el viento
está fingiendo en la mirada del horizonte
y ha serenado el pulso
como un eco que arde.
Es que en su afán de tacto, languidece,
el día, semen que guarda todos los veranos
fluye en el sueño de la vida
hacia lo eterno, encendida su luz,
su caminar sin rumbo
extraviados los labios que lo nombran.
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