Displicencias

lesmo

Poeta veterano en el portal

... perro que no me deja ni se calla
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
[...]

Umbrío por la pena, casi bruno
Miguel Hernández.

Displicencias

No me busques compases de alegría
que muero lentamente solo y uno,
con gruñidos de un perro inoportuno
con un timbre de voz que conocía.

Y transito en el filo, noche y día,
de una espada afilada, donde aúno
el calor que sentía que ahora ayuno
con lo amable vetado, y a porfía.

Mis desvelos lo son desconocidos,
degradados a ser obligaciones,
que con vara amañada son medidos.

Lo peor son la vacuas emociones,
la enorme displicencia en los oídos
atronando por todos mis rincones.
 
Última edición:
... perro que no me deja ni se calla
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
[...]

Umbrío por la pena, casi bruno
Miguel Hernández.

Displicencias

No me busques compases de alegría
que muero lentamente solo y uno,
con gruñidos de un perro inoportuno
con un timbre de voz que conocía.

Y transito en el filo, noche y día,
de una espada afilada, donde aúno
el calor que sentía que ahora ayuno
con lo amable vetado, y a porfía.

Mis desvelos lo son desconocidos,
degradados a ser obligaciones,
que con vara amañada son medidos.

Lo peor son la vacuas emociones,
la enorme displicencia en los oídos
atronando por todos mis rincones.


El titulo habla y se adelanta al verso que con intensa gallardía se pronuncia en rebelión.
Magnificencia
en tu obra Salvador, un lujo disfrutar tus letras.
Mi abrazo con respeto y admiración.
 
El titulo habla y se adelanta al verso que con intensa gallardía se pronuncia en rebelión.
Magnificencia
en tu obra Salvador, un lujo disfrutar tus letras.
Mi abrazo con respeto y admiración.
Muchas gracias, querida Mireya, ya ves que no tengo el horno para muchos panes. Te agradezco tu incondicional compañía. Mil y mil gracias.
Gran abrazo desde la admiración.
Salva.
 
Muchas gracias, querida Mireya, ya ves que no tengo el horno para muchos panes. Te agradezco tu incondicional compañía. Mil y mil gracias.
Gran abrazo desde la admiración.
Salva.

Sabes Salva esa palabra "Displicencias" o algún derivado lo use en un poema hace algún tiempo, no como titulo si no como un recurso, fue un ejercicio al que me reto una persona muy culta, al parecer lo hice bien porque se entendió jajaja hoy tu poema me lo recordó.
 
Sabes Salva esa palabra "Displicencias" o algún derivado lo use en un poema hace algún tiempo, no como titulo si no como un recurso, fue un ejercicio al que me reto una persona muy culta, al parecer lo hice bien porque se entendió jajaja hoy tu poema me lo recordó.
No es agradable para recordarla pero conviene saberla.
Otro afectuoso abrazo, querida Mireya, ¡y para tu Venezuela!
Salva.
 
Como has crecido amigo. Hace mas de cuatro años que no entraba en esta pagina. Y me he deleitado con tu poesía. Te envía un abrazo un zmigo que te recuerda con cariño.
Yo dedicado a la composición de canciones y música.
Te envío un abrazo
Rodrigo del Río
 
Como has crecido amigo. Hace mas de cuatro años que no entraba en esta pagina. Y me he deleitado con tu poesía. Te envía un abrazo un zmigo que te recuerda con cariño.
Yo dedicado a la composición de canciones y música.
Te envío un abrazo
Rodrigo del Río
Pues, querido Rodrigo, te doy la rebienvenida aparte de agradecerte muchísimo que te hayas asomado a este espacio de letras y que me hayas dejado tu amable comentario. A mí me gustaría ver el fruto de ese trabajo tuyo, al menos una muestrita.
Te abrazo con todo mi cariño, amigo mío.
Salva.
 

... perro que no me deja ni se calla
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
[...]

Umbrío por la pena, casi bruno
Miguel Hernández.

Displicencias

No me busques compases de alegría
que muero lentamente solo y uno,
con gruñidos de un perro inoportuno
con un timbre de voz que conocía.

Y transito en el filo, noche y día,
de una espada afilada, donde aúno
el calor que sentía que ahora ayuno
con lo amable vetado, y a porfía.

Mis desvelos lo son desconocidos,
degradados a ser obligaciones,
que con vara amañada son medidos.

Lo peor son la vacuas emociones,
la enorme displicencia en los oídos
atronando por todos mis rincones.

Es verdad, no hay como la palabra que se dice franca y sincera. Mal no suena en los oídos una opinión directa que se dice honesta de quien por bien viene, ¡preferible a mil mentiras coronadas de miel que tienen sabor a amargo disgusto!
Me gustó mucho en tu poema su franca propuesta y la manera tan bella como lograste su plasticidad, un placer mi tan querido amigo, mi hermano Salvador. Un gran abrazo hasta tu hermosa Patria Española apreciado Lesmo, desde el México de mi corazón...

Anthua62
 
Última edición:
Es verdad, no hay como la palabra que se dice franca y sincera. Mal no suena en los oídos una opinión directa que se dice honesta de quien por bien viene, ¡preferible a mil mentiras coronadas de miel que tienen sabor a amargo disgusto!
Me gustó mucho en tu poema su franca propuesta y la manera tan bella como lograste su plasticidad, un placer mi tan querido amigo, mi hermano Salvador. Un gran abrazo hasta tu hermosa Patria Española apreciado Lesmo, desde el México de mi corazón...

Anthua62
Ciertamente, amigo Anthua, una palabra seca si lleva la verdad en ella es preferible a la mentira almibarada, sin dudar. Celebro amigo mío, que estas letras hayan resultado ser de tu agrado.
Te envío un gran abrazo desde la, ahora lluviosa Galicia. Que ese abrazo abarque a tu patria maxicana que tan hermana la siento, bien lo sabes.
Salva.
 

... perro que no me deja ni se calla
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
[...]

Umbrío por la pena, casi bruno
Miguel Hernández.

Displicencias

No me busques compases de alegría
que muero lentamente solo y uno,
con gruñidos de un perro inoportuno
con un timbre de voz que conocía.

Y transito en el filo, noche y día,
de una espada afilada, donde aúno
el calor que sentía que ahora ayuno
con lo amable vetado, y a porfía.

Mis desvelos lo son desconocidos,
degradados a ser obligaciones,
que con vara amañada son medidos.

Lo peor son la vacuas emociones,
la enorme displicencia en los oídos
atronando por todos mis rincones.
METALLICA

Te comparto mi música estridente
que destierra a la triste soledad.
Es Metallica, lúcida y potente
la que espanta a tediosa opacidad.

Retumbando su bajo va potente
destruyendo pasiva oscuridad,
batería sonando brutalmente
descompone a los miedos y ansiedad.

Es Metallica droga y mi remedio,
con su música vibro sensaciones.
En los días más grises ya no hay tedio,

voy cantando feliz con sus canciones.
Displicencia no existe por mi predio,
sus guitarras plantaron emociones.

Dvaldés
Con mucho cariño te dejo este soneto, para espantar la displicencia y vibrar con el Metal.
Un gran abrazo querido Salvador.


 

... perro que no me deja ni se calla
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
[...]

Umbrío por la pena, casi bruno
Miguel Hernández.

Displicencias

No me busques compases de alegría
que muero lentamente solo y uno,
con gruñidos de un perro inoportuno
con un timbre de voz que conocía.

Y transito en el filo, noche y día,
de una espada afilada, donde aúno
el calor que sentía que ahora ayuno
con lo amable vetado, y a porfía.

Mis desvelos lo son desconocidos,
degradados a ser obligaciones,
que con vara amañada son medidos.

Lo peor son la vacuas emociones,
la enorme displicencia en los oídos
atronando por todos mis rincones.
Siempre le pones sentimiento a cada cosa que escribes, grato leerte Salva
 
METALLICA

Te comparto mi música estridente
que destierra a la triste soledad.
Es Metallica, lúcida y potente
la que espanta a tediosa opacidad.

Retumbando su bajo va potente
destruyendo pasiva oscuridad,
batería sonando brutalmente
descompone a los miedos y ansiedad.

Es Metallica droga y mi remedio,
con su música vibro sensaciones.
En los días más grises ya no hay tedio,

voy cantando feliz con sus canciones.
Displicencia no existe por mi predio,
sus guitarras plantaron emociones.

Dvaldés
Con mucho cariño te dejo este soneto, para espantar la displicencia y vibrar con el Metal.
Un gran abrazo querido Salvador.


Estoy revisando mis poemas y me encuentro este comentario con este magnífico soneto sin contestar. Mil gracias por tu delicadeza y por tu amistad, querido Danilo y mil perdones por haber tardado tanto en el agradecimiento y la respuesta.
Un abrazo fraterno y nuevamente agradecido.
Salvador.
 
Presente en su soneto donde el abandono palpita y se percibe la sensación de tener momentos de soledad,
encuentros donde ya lo que sigue, está de más.
Es lo que me deja al terminar de leerle amigo Lesmo, mis saludos cordiales para usted.
 

... perro que no me deja ni se calla
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
[...]

Umbrío por la pena, casi bruno
Miguel Hernández.

Displicencias

No me busques compases de alegría
que muero lentamente solo y uno,
con gruñidos de un perro inoportuno
con un timbre de voz que conocía.

Y transito en el filo, noche y día,
de una espada afilada, donde aúno
el calor que sentía que ahora ayuno
con lo amable vetado, y a porfía.

Mis desvelos lo son desconocidos,
degradados a ser obligaciones,
que con vara amañada son medidos.

Lo peor son la vacuas emociones,
la enorme displicencia en los oídos
atronando por todos mis rincones.
Sencibles versos Salva...Las letras fluyen en tu pluma siempre.

Es un agrado pasear por tus letras poeta.
Un abrazo grande compañero, desde mi orilla marina.
 

... perro que no me deja ni se calla
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
[...]

Umbrío por la pena, casi bruno
Miguel Hernández.

Displicencias

No me busques compases de alegría
que muero lentamente solo y uno,
con gruñidos de un perro inoportuno
con un timbre de voz que conocía.

Y transito en el filo, noche y día,
de una espada afilada, donde aúno
el calor que sentía que ahora ayuno
con lo amable vetado, y a porfía.

Mis desvelos lo son desconocidos,
degradados a ser obligaciones,
que con vara amañada son medidos.

Lo peor son la vacuas emociones,
la enorme displicencia en los oídos
atronando por todos mis rincones.

Excelentes versos mi querido amigo. Siempre es un placer detenerse en su obra y disfrutar de la sagacidad de su pluma.
Un eterno abrazo siempre.
 
Presente en su soneto donde el abandono palpita y se percibe la sensación de tener momentos de soledad,
encuentros donde ya lo que sigue, está de más.
Es lo que me deja al terminar de leerle amigo Lesmo, mis saludos cordiales para usted.
Pues sí, efectivamente era eso. Muchas gracias por acudir de nuevo a mis letras y dejar su amable huella. Se lo agradezco muy de veras.
Afectuosamente, un saludo muy cordial.
Salvador.
 

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