Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me abracé a su recuerdo
y el llanto no se hizo esperar,
el alma se me llenó de frío
al sentir mi soledad.
Le busqué en la luz de las estrellas,
en la luna que me ilumina al caminar,
en las olas que mojan mis pies descalzos,
en la arena que los acariciará.
Le busqué en el roce de mi mano
en ese sabor a sal,
en el olor a tristeza
que se inhala al respirar.
Le busqué en cada fantasma
que a mi paso pude encontrar,
pero solo había un espacio vacío
que ha quedado en su lugar.
De pronto cierro mis ojos
y me dejo acariciar,
por el abrigo de sus alas,
que me quieren consolar.
y el llanto no se hizo esperar,
el alma se me llenó de frío
al sentir mi soledad.
Le busqué en la luz de las estrellas,
en la luna que me ilumina al caminar,
en las olas que mojan mis pies descalzos,
en la arena que los acariciará.
Le busqué en el roce de mi mano
en ese sabor a sal,
en el olor a tristeza
que se inhala al respirar.
Le busqué en cada fantasma
que a mi paso pude encontrar,
pero solo había un espacio vacío
que ha quedado en su lugar.
De pronto cierro mis ojos
y me dejo acariciar,
por el abrigo de sus alas,
que me quieren consolar.
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