Raúl Carreras
Poeta recién llegado
En la dulce comisura
de tus labios, en su brillo,
en el tenue bordadillo
de tu boca de locura
se consuma mi aventura.
Es allí donde reposo
en un trance lujurioso,
en un roce delirante
la caricia más galante
de mi labio tembloroso.
Que te mima con mesura,
derritiendo con dulzura,
en un lance muy sencillo
ese tibio azucarillo
que es tu lengua tan impura.
Pudoroso, venenoso,
es el tacto indecoroso
que le ofrezco en un instante
al rubí de tu semblante,
es mi beso más hermoso.
de tus labios, en su brillo,
en el tenue bordadillo
de tu boca de locura
se consuma mi aventura.
Es allí donde reposo
en un trance lujurioso,
en un roce delirante
la caricia más galante
de mi labio tembloroso.
Que te mima con mesura,
derritiendo con dulzura,
en un lance muy sencillo
ese tibio azucarillo
que es tu lengua tan impura.
Pudoroso, venenoso,
es el tacto indecoroso
que le ofrezco en un instante
al rubí de tu semblante,
es mi beso más hermoso.