lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ya despierta, madre,
la caléndula en su orilla,
ya vuelan mis temores
al cigüeñal de la ermita.
Y un caballo trota en la hierba,
sus cascos son de viento,
su perfume, de tierra,
en su mirada...
giran los cometas.
Ya despiertan, madre,
el caballo y la caléndula,
ya suben las aguas
por las ramas de mi higuera.
Y los aromas del campo
se enraízan en el tiempo
evocando tu presencia.
Ya despiertan, madre,
el caballo y la caléndula.