Juan Pablo Segovia
Poeta recién llegado
Un día, mientras rociaba
los rosales en el jardín,
vi un colibrí cerca de mí
revoloteando de un lugar a otro.
El día era extremadamente caluroso
y muy seco.
Se acercaba hacia el agua una y otra vez
pero no suficiente
Comprendí que estaba muy sediento,
me dio lástima verlo así,
llené la palma de mi mano con agua y
estiré el brazo hacia el colibrí
No pensé que vendría hacia mí,
pero lo hizo!
La sed que sentía era mas fuerte que el
temor que me tenía.
¡Bebió en mi mano!
Una vez satisfecho levanto el vuelo
alejándose hasta desaparecer entre los árboles.
Al día siguiente lo busqué
ansioso por verlo otra vez
pero no lo encontré.
Seguí esperándolo día tras día.
Nunca volvió.
los rosales en el jardín,
vi un colibrí cerca de mí
revoloteando de un lugar a otro.
El día era extremadamente caluroso
y muy seco.
Se acercaba hacia el agua una y otra vez
pero no suficiente
Comprendí que estaba muy sediento,
me dio lástima verlo así,
llené la palma de mi mano con agua y
estiré el brazo hacia el colibrí
No pensé que vendría hacia mí,
pero lo hizo!
La sed que sentía era mas fuerte que el
temor que me tenía.
¡Bebió en mi mano!
Una vez satisfecho levanto el vuelo
alejándose hasta desaparecer entre los árboles.
Al día siguiente lo busqué
ansioso por verlo otra vez
pero no lo encontré.
Seguí esperándolo día tras día.
Nunca volvió.